Querían que la condensación del deseo llegara a ser dolorosa, insoportable, que el ansia creciente de la posesión, continuamente aplazada, insatisfecha, angustiosa como el suplicio de Tántalo, los llevase a una pequeña muerte de unos minutos. Jongdae se perdió en el laberinto de su oreja, mordiéndole el lóbulo, provocando que (__) retorciera levemente el cuello, mientras oía llamarla por su nombre con susurros y ráfagas de aliento en lo más profundo de su oído.
—Jongdae— interrumpió situando sus manos sobre el pecho ajeno.
Éste no se motivó a hacerle caso, siguió disfrutando del momento. —Tienes aproximadamente 15 minutos a solas conmigo, si me hubiera permitido esto en la oficina, habríamos acabado follando, y creo recordar que eso es lo que no querías— comentó habiéndose separado un poco.
(__) tensó un poco su mandíbula, mirándole con dificultad y con voz débil. —¿Y qué hago yo en quince minutos?—
—Déjame darte una despedida, para que te acuerdes de mí como el ex jefe hijo de puta que sólo se aprovechó de los impulsos y la lujuria que sentía hacia su ex secretaria— comentó mientras se situaba detrás suya, rodeando su cintura y uniéndose completamente a ella. —El que te mintió por interés propio— añadió descendiendo una mano por el interior de su pantalón, habiendo desabrochado éste previamente, mientras que la mano restante se ocupaba de explorar el interior de la camiseta. —El que te demostró lo sucio que es el dinero— siguió susurrando a medida que sujetaba con fuerza uno de sus pechos. —Y el que te condenó a sentir atracción lascivia con el simple hecho de verle—
Jongdae movió sus dedos acariciando su feminidad y trazando círculos alrededor de su clítoris con tanta lentitud, que incluso creyó enloquecer. Su interior estaba caliente y sentía perfectamente cómo sus dedos iban cubriendose por el fluido femenino a medida que aumentaba la velocidad. Dos de sus dedos se deslizaban por su interior durante unos segundos para lubricar la zona con su mismo fluido, para así provocarle más placer.
—Necesito que gimas, por favor— suplicó echándole una rápida mirada al número de la planta por el que iba, 18. —Hazlo, gime, quiero oírlo— añadió cerca de su oído, rozando sus labios contra su piel y moviendo sus dedos mucho más rápido.
Aprovechó para dibujar pequeños circulos sobre su pezón con la yema de su dedo ya que había invadido su pecho echando a un lado el sujetador. Después, aquellos circulos se convirtieron en pequeñas presiones placenteras.
Sentía cómo la respiración de (__) se aceleraba. Sus ojos se cerraron con una leve presión ante la cercana llegada del orgasmo, de esa presión abdominal que deseaba tanto. (__) se encontró mucho más agitada en el momento que sintió cómo el pene de Jongdae cobró vida con el simple hecho de masturbarla, lo notaba presionando su culo. En cuestión de segundos, (__) entró en puro éxtasis, aquellos dedos masculinos que frotaban y presionaban sin parar su sensible clítoris, consiguieron provocar que sus piernas temblaran, su boca quedó entreabierta después de haber soltado un agudo gemido, e incluso depositó su cabeza sobre el pecho ajeno, manteniendo aún los ojos cerrados.
Jongdae sacó la mano del interior de su camiseta justo cuando vio que iba por la 5 planta. Sacó la mano lentamente de su feminidad y se alejó un poco de ella después de que (__) volviese en sí. Él se limpió los dedos con un clinex antes de coger de nuevo su maletín, preparado para marcharse. Mientras (__) se acomodaba la ropa, las puertas del ascensor se abrieron, Jongdae salió primero sin haberle dedicado siquiera una mirada y ni un simple adiós. Tan sólo presionó el botón de las puertas abiertas antes de irse.
(__) tragó saliva, aún estaba un poco conmovida por lo ocurrido, pero logró reincorporarse rápidamente, no podía estar ahí eternamente. Volvió a pulsar el botón para dejar de mantener las puertas abiertas y luego comenzó a caminar hacia la salida la cual alcanzó en menos de un minuto. Una vez fuera emprendió el recorrido hacia su hogar. Jongdae la había visto, él estaba esperándola sentado en su vehículo, y se puso en marcha en cuanto la vio salir.
Jongdae estaba prácticamente persiguiendola hasta su casa, quería verla, probablemente, por última vez. Realmente no se esperaba tal noticia y aunque no lo dio a demostrar, estaba afectado. Y ahí estaba, conduciendo con una sola mano mientras la otra mano descansaba en su cabeza pues el codo estaba apoyado en la ventanilla. La noche reinaba. (__) llegó a su casa después de unos largos minutos. Jongdae la vio entrar en su hogar desde la lejanía y fue ahí, justo en ese momento, cuando sintió cómo una presión se hacia dueño de su pecho. Sentía dolor, sentía amor.
La semana transcurrió más rápida de lo que pensaba. Llegó la hora de marcharse, de irse de aquel lugar de una vez por todas. Tenía todo preparado, se llevaría dos maletas de gran tamaño y dos bolsos medianos. Salió de su casa, era casi de noche y había pedido un taxi hasta el aeropuerto. Una vez había llegado, se encontró con la agradable sorpresa de ver a Sehun, Chanyeol y Kai. Querían despedirla como era debido, lo que provocó unas lágrimas a (__), era inevitable. Kai parecía un poco inquieto, no paraba de mirar a todos lados, lo que captó la atención de ella.
—¿Pasa algo?— preguntó (__).
—No, no... nada importante— respondió con una sonrisa.
Era la hora de marcharse, su destino estaba el primero en la lista, así que después de más abrazos, (__) se marchó para dejar el equipaje e irse al interior del avión. Justo después de que ella se fuera, alguien más llegó para despedirla, Jongdae llegó corriendo, miraba a todas partes, tropezaba y se disculpaba constantemente. Consiguió ver a Kai en la lejanía, pero éste le negó rápidamente. Era demasiado tarde.
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EL JEFE | Chen y tu | 🔞
FanfictionTrabajar excesivamente nunca fue algo bueno, y menos para él, Kim Jongdae.
