Capítulo 44 "El deber"

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El soldado escapa. Es rápido, pero no lo suficiente contra un demonio. No puede estar tranquilo en su hogar, es un profugo, es buscado para poder ser usado otra vez... de ningúna manera lo permitirá. La ciudad está descierta, sólo hay almas muertas que no saben a donde ir, almas malas que también quieren atacarlo. En su mochila lleva armas, pero ni estas sirven con lo que hasta parece un apocalipsis zombie. Sus poderes parecen estar fallando, no sabe la razón, pero lo que si sabe es que tiene que volver por sus colegas. Aunque teme que ya sean historia, lo último que recuerda es que el diablo se los llevo. Lo que menos le importa es si se están preguntando por él y por su paradero, tiene que salvarlos, realmente no es indiferente con ellos.
No puede hacer más que correr, es como si el estado de la tierra lo hiciera volver a sentirse vivo, pero sólo es una falla y lo sabe. Planea ir al bosque, a la fuente de toda la maldad, pero los espiritus y demonios no dejan de perseguirlo, le están pisando los talones. Lo peor es que le tocan los más salvajes. Ni siquiera tiene un plan, porque no hay escapatoria de esos enemigos, ya han poblado la tierra entera.
Un demonio lo toma y lo arrastra del pie con sus garras. No hay escape, no se trata de un ser humano, aunque este muerto puede deborarselo lo mismo. Jack no puede hacer más que intentar atacarlo con su navaja, no alcanzo a sacar de su mochila algún revolver.

- ¡Hey! ¿Te ayudo? - le pregunta una voz femenina, un tanto gruesa. Se trata de una mujer de blanco, negro y gris, con un mazo, el que usa para pegarle en la cabeza a la fiera que ataca al soldado. La cabeza del demonio ahora sólo es un charco de sangre.

- ¡No te quedes con todos! - le ordena otra mujer, con un reloj por ojo y el otro verde. Con sus cuchillos salta y se los clava en los ojos a otro demonio.

Eyeless Jack no alcanza a verlas bien, porque tiene que correr en lo que saca una ametralladora de su mochila y sólo alcanza a decir...

- ¡¡¡A un lado!!! - grita y comienza a dispararle al enemigo.

Las dos mujeres se hacen a un lado y comienzan a correr junto con el soldado. De su derecha e izquierda llegan otras dos personas más, se trata de un hombre de mascara blanca y sonrisa con sangre, y otro hombre levitando, iluminado de un amarillo con hilos que salen de sus manos.
Poco a poco se van adentrando en el bosque, Eyeless Jack logró desacerse de sus enemigos pero no de la mayoria, por suerte lograron perderlos.

- ¡Creo que los perdimos! - dice el sujeto de mascara y sonrisa.

- ¡Sigamos corriendo! - le responde Jack.

- ¡Claro! ¡¿Pero hacia donde?!

- ¡No lo sé!... ¡¿Dónde está Zalgo ahora?!

- ¡¿Qué?!

Todos dejan de correr.

- ¡¿Acaso estás demente?! - le pregunta  el enmascarado.

- Es probable, pero ese hijo de perra tiene a mis amigos y tengo que salvarlos - le responde Jack seguro de sus palabras.

- ¿Sin un buen plan? No seas idiota, tu como te llames. No te salve el trasero para que vayas a meterte en la boca del lobo así como así - le responde enojada la chica del mazo - si quieres atarcarlo, necesitas usar esto - le dice poniendo su dedo indice en la cien - si no usas la cabeza, no vas a llegar lejos, amigo.

- Si, tienes razón... por cierto, mi nombre es Jack, y mi apodo Eyeless Jack - le responde más tranquilo.

- Un gusto, el mio es Zero - le dice, con una sonrisa confiada de costado.

- El mio Clocwork - le responde la chica del reloj en el ojo

- Helen Otis - le extiende la mano para darle un apretón de cortecia - pero prefiero que me digan Bloody Painter.

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