Capítulo 20 "Dulceria"

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Suelen decir que el diablo es capaz de meterse en la cabeza de las personas y provocarles deseos que nunca antes podrían haber pensado, pero que tienen una fuente, porque el dolor es quién alimenta esos deseos y los termina volviendo realidad.
En la busqueda de la felicidad, se lastiman a muchos, se cometen miles de errores. Hay quienes son capaces de darse cuenta de que están haciendo las cosas mal, pero también los hay quienes son completamente concientes del mal que causan y aún así, en su egoísta alma, no cabe el perdón.
Una buena persona siempre terminará volviendose mala si cae en las manos equivocadas.
No está de más decir que todos somos juguetes de gigantes. Nos usan hasta rompernos.
Pero hay quienes hacen sus propias leyes en esta vida, cortan las cuerdas que los tenían atados y son libres de su destino y sus ideales, no hay nadie que pueda cambiar estos... ni siquiera el mismo Diablo puede imponerse.

Es de noche. Un guardia de seguridad recorre los pasillos de aquél oscuro centro comercial, su rostro muestra cansancio extremo, piel pálida y ojeras que hacen ver sus ojos más grandes. Pasa cerca del local de dulceria y le parece ver una sombra grande en las paredes correr por el pequeño pasillo del local.

- ¿Qué carajo? - exclama y con la copia de la llave del local, abre la puerta de vidrio. Saca una linterna para ver mejor, en lo que comienza a inspeccionar el lugar.

Está más que convencido que sus ojos lo engañaron, que el cansancio le está haciendo ver cosas que no son, pero escucha la envoltura de un dulce romperse y como caen las bolitas de colores de este hasta que llegan a sus pies.

En este triste carnaval, el payaso agachado ríe en la dulcería al ver el rostro de pánico del guardia.

- ¡Oh! ¡Hola! - lo saluda el payaso de blanco y negro, poniendose de pie,  dejando ver su gran altura y sus dientes puntiagudos, pintados de colores, por los dulces que comía - Yo soy Laughing Jack ¿Tu nombre, pequeño?...

El guardia saca su arma y le apunta tiritando nervioso.

El payaso ladea la cabeza y se le acerca.

- ¡¡¡ALÉJATE, FENÓMENO!!! ¡O JURO QUE DISPARO! - le grita al borde de un ataque de histería. Desde pequeño los payasos son su mayor fobía.

- Mmm...que irrespetuoso eres mocoso, veo que no eres un niño bueno, tu mami debió enseñarte a saludar antes que apuntar con esa cosa - le dice en lo que se le acerca y el guardia gatilla, pero para su desgracia, olvidó cargar la pistola antes - Ups, te falló - dice y lo agarra del cuello con sus largas manos levantándolo - ¡¡¡Vamos a jugar!!! ¡¡¡Jajajaja!!! - clava su otra mano con garras en el estómago del guardia atravesandolo al instante - ya extrañaba ver este hermoso líquido rojo...

La dulceria no tarda en convertise en un baño de sangre, las paredes están decoradas con manchas frescas de sangre espesa.

Laughing Jack hace una cuerda con las tripas del guardia ya difunto y la ata en el ventilador, dejando colgado al hombre muerto, como si este se hubiera suicidado con sus propias tripas.

- Hermoso - dice con una sonrisa de satisfacción - cuando lleguen en la mañana se van a poner muy felices al ver esta fantástica decoración.

- Así será, Jack, así será - le dice una voz detrás de él.

El payaso voltea encontrandose con Ticci-Toby.

- ¿Tú quién eres y por qué estás disfrasado con ese horrible atuendo? - le pregunta Jack.

- Gracias por el alago, yo soy Tobias Rogers, mejor conocido como Ticci-Toby.

- Lindo nombre niño ¿Y bien, qué quieres y cómo sabes mi nombre?

- Tengo una propuesta que te podría interesar bastante.

- ¿Propuesta?...

- Sí, supongo que sabes quién es Zalgo ¿No?

- El diablo, sí lo sé... no es de mi agrado.

- Oh querido Jack, sé que cambiarás de parecer ¿No te gustaría tener mucho más poder para destruir todo lo que quieras? ¿No te gustaría volver algunas cosas a como eran antes? ¿Cambiar algo de lo que es tu vida ahora?

- En lo absoluto, niño. Estoy perfectamente bien así. Será mejor que vayas con tus cuentos a otro lado. Ustedes me subestiman mucho, sé lo que están tramando y no estoy de acuerdo.

- ¿Cómo no estarlo? Si odias este mundo al igual que nosotros.

- Te equivocas, si todo termina pronto ¡Me voy a quedar sin diversión!

- Podrás conseguir esa diversión mucho mejor que ahora.

- No. No me interesa - le dice y empieza a guardar dulces en una bolsa negra de tela.

- ¿Así que... no te interesa?... Sabes que tu vida cambió por algo y por alguien...

- ¡YA DIJE QUE NO, MOCOSO! ¡¡¡AHORA VETE SI NO QUIERES COLGAR IGUAL QUE ESE GUARDIA DE SEGURIDAD!!! - le grita irritado.

- ¿Crees poder vencerme tan fácil?

- A una pequeñita rata como tú, no será tan difícil. Pero sinceramente, no quiero perder más el tiempo, tengo  muchas más casas que visitar esta noche y tampoco quiero involucrarme en sus planes idiotas de la conquista de este asqueroso mundo. Así que si me disculpas - lo empuja para quitarlo de su camino y Toby cae arriba de una pila de cajas de bombones - suerte con sus planes, a mí no me metan en sus cosas. Yo me divierto solo y soy muy mesquino, así que yo que tú no me meto con los niñitos. En cosas divinas no interfiero más. Adiós, Ticci-Toby, o como sea que te llames - le dice y se va por la puerta.

- ...Ya verás Jack, te vas a unir a mí. No te quedará de otra... - piensa para sus adentros el ex proxie.

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