Triste Despedida.

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_______________[John]_________________

Nunca pensé volver aquí. Llovía sobre nosotros y la pequeña Helen lloraba frente a la tumba, lo único que podía hacer era tomar su manita y hacerle sentir que no estaba sola.

—¿Porqué se tuvo que ir, Papi?— preguntaba entre cortado

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—¿Porqué se tuvo que ir, Papi?— preguntaba entre cortado.

— Oh, mi bella estrella no lo sé. — le contesté.

Realmente no tenía una respuesta para eso. Helen tallo sus ojitos y su nariz ya estaba roja.

La pequeña tenía un ramo de flores y lo dejo sobre la placa de cemento frío y húmedo. La cargué con mi brazo libre y comenzamos a caminar fuera de ahí.

La subí al coche con cuidado y yo me subí del lado del conductor. Emprendiendo camino hacia casa.

Penny, tal vez en este momento te odió un poquito. Porque todo está gris, llueve y...no has venido.

El olor a tierra mojada y sonido de la lluvia eran intensos. La pequeña Helen se había quedado en el asiento como el sonido del agua cayendo le hubiera arrullado.

(...)

Saqué a Helen del coche y cuando la cargué ella se despertó, bostezo y tallo sus ojitos. La bajé y podía escuchar el rechinar de sus botitas por el agua.

Entramos y la llevé a su habitación, le retiré las botitas. Agarré una toalla y seque las gotas que habían caído sobre su cabello, le coloqué un suéter y la recosté en su cama.

— Llueve muy fuerte ¿Verdad?

— Así es, es como si el cielo supiera que estás triste y llorara Contigo. — le contesté.

— Me siento cansada, Papi— bostezo.

— Mi nena hermosa, es por que no has parado de llorar.— dije y acaricié su mejilla.

—¿Es posible dejar de hacerlo?— preguntó curiosa.

— Lo es, solo es cuestión de que la herida sane.

— ¿No le pudes poner una bandita para que me dejé de doler?

— Me temo que está vez no podré, pero aquí voy a estar siempre para abrazarte hasta que la herida se junte y se cierra. — le sonreí cálidamente.

— Eres el mejor— dijo y sonrió.

La pequeña Helen tenía la sonrisa más hermosa del mundo. Una sonrisa que te podía hacer sentir en un día primaveral aún bajo la peor de las tormentas.

Tenerla frente a mí, verla sonreír, sus gestos, sus ojos y su cabello. Todo me hacía recordar a Penny, eran tan parecidas, los corazones más puros que había conocido.

— Prométeme que siempre iluminaras al mundo con tu bella sonrisa — le pedí a Helen.

— Lo haré Papi— entrelazó su dedo meñique con el mío y sellamos muestra promesa.

— ¿Quieres que te cuente un cuento para dormir?— pregunté pero ella se negó.

— No, me gustaría que me leyeras uno de los poemas que mamá me dejó— dijo sería.

Asentí y agarré el cuaderno que era de Penny, donde solía escribir. Abrí la primera página que encontré y el poema era Perfecto.

" Regresa bella estrella, a este profundo cielo negro, si veo tu brillo arriba me refugiare bajo tu resplandor eterno, déjame llegar lo más lejos que nadie ha hecho, mientras tú me mires a los ojos yo te escribiré versos. Vuelve y dale vida a lo que ahora está muerto. Ayúdame a mirar y amar la noche como sólo tú sabes hacerlo."

Helen de quedó profundamente dormida y yo seguí leyendo los poemas. Al final del cuaderno venía plasmado de puño y letra de Penny:

"il mio Principessa, dove sarai sempre sarà "casa". con amore, mamma."

( Mi Principessa, donde tú estés siempre será "hogar". Con Amor, mamá.)

Al terminar me quedé dormido junto a la pequeña Helen, mientras el cielo Gritaba al verla triste al igual que yo.

Mr. Wick  [Terminada]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora