Capítulo 08

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En qué momento nos quedamos dormidos, no recuerdo

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En qué momento nos quedamos dormidos, no recuerdo. Pero a la mañana siguiente nos despertó el sonido del camión de la basura. Que pasa todos los días por mi casa a las seis en punto de la mañana. Abrí los ojos y mire de costado; Jungkook tenía apoyada su cabeza en mi hombro.

—Jungkook, despierta.—dije mirándolo dormir—Vamos perezoso...—lo moví un poco.

—Mmm..., no...—se dio media vuelta y abrazo mi estómago con sus grandes manos.

—Busan, estamos de día... Tenemos que ir al trabajo y tienes que ir a tu casa.

—Cierto...—se levantó en un momento—¿Te paso a recoger?

—Está bien.—un poco más y tenía que empujarlo a la puerta para que se fuera de una vez.

—Hey, linda... ya me voy, no te preocupes, paso por ti en una hora.

—Si no te vas ahora mismo, no me va a alcanzar el tiempo.

—Ok, adiós.—me dio un beso en la frente, cogió su portafolios de encima del mueble de entrada—Nos vemos al rato.

—De acuerdo...—cerré la puerta detrás de él.

Subí corriendo las escaleras hacia el segundo piso. Me metí a la ducha helada, eso tenía que despertarme. Conociendo a Jungkook, como lo conozco, puedo decir que va a estar acá en menos de una hora. Hoy teníamos que llegar realmente temprano. Debíamos comenzar con el trabajo pesado de la programación básica de la información. Cuando estuve lista, salí con una la toalla envuelta en el cabello y comencé a buscar que ponerme. 

Abrí el closet; si decidía ponerme falda; tenia que ser semi larga, no me iba a aventurar en la motocicleta de Jungkook. Pero pensándolo bien, necesito sentirme segura. Así que pantalón será. Después de media hora, me decidí por un pantalón de tela negro ajustado al cuerpo y una blusa de tirantes delgados. Me maquillé ligeramente. Luego me dirigí al espejo.

—Dios, mío....—exclamé, casi grité mientras analizaba el reflejo del espejo—Se me ven enormes las caderas, ¿Cómo lo disimulo?

Por un momento me alarmé ante mi pensamiento tan superficial, pero de igual manera tenia que buscar una solución.

Recorrí con los ojos el closet, tenía que encontrar un corta vientos o algo ligero, pero lo único que vi fue un saco de otoño o media estación, ¿Quién en su sano juicio se pone saco en pleno verano, cuando estamos a 40 grados? Para más de la desgracia, tocaron el timbre.

—Ya va...

Salí y vi a Jungkook, tratando de abrir la reja. Me encaminé hacia él para ayudarlo. Ambos vimos como Bobby también apareció, dirigiéndose directamente a mi.

—Buenos días, Lili.

—Hola, Bobby.—saludé con una sonrisa.

—Es Lalisa, Bobby.—se quejó mi mejor amigo, con voz áspera.

𝐋𝐚 𝐀𝐩𝐮𝐞𝐬𝐭𝐚║𝐥𝐢𝐳𝐤𝐨𝐨𝐤Donde viven las historias. Descúbrelo ahora