Capítulo 9.

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Todo mi cuerpo era un amasijo de nervios, el estómago me daba punzadas y notaba como si las piernas fueran a fallarme en cualquier momento. Todavía no sabía que estaba haciendo, caminando a esas horas de la noche por aquél túnel del cual no tenía ningún buen recuerdo, supongo que me podía más aquél encuentro que el pánico a ser pillada. Habían pasado semanas desde que que recibí la carta de Keira, pero aún sin tenerla en la mano había memorizado cada una de las palabras que estaban escritas.

"May, me gustaría que te reunieras conmigo el día 25 de julio a las once de la noche en los túneles que bajan desde la tienda de artificio, por lo que me han contado sabrás encontrar el camino, una vez allí alguien te recogerá y acompañará hasta nuestro encuentro.

Por favor te pido que destruyas esta carta una vez leída.

Te quiero.

Keira."


Al principio pensé en no acudir a la cita, todavía seguida resentida con mi hermana por su salida de casa, su cambio a otro rango, pero después de todo lo que había pasado en las últimas semanas, después de haber conocido a aquél Riser de nombre Kook, tenía muchas preguntas que necesitaban respuestas, poco a poco la curiosidad había vencido al miedo y tras mucho plantearlo me había decidido en bajar a los túneles aquella noche de verano.


El trayecto hasta la tienda de artificios había resultado tranquilo, allí al intentar abrir la puerta, sin ningún resultado, un chico joven, de rasgos asiáticos y cabello rubio platino me sorprendió presentándose como Felix, lo reconocía por la noche del Kanpai, era amigo de Kook, por lo que supuse que era la persona que habían mandado para acompañarme.


Hubo un silencio sepulcral durante el trayecto hacía los túneles, no sabía muy bien que decir ni con que me iba a encontrar, pero prefería reservar todas las energías posibles hasta entonces. Al cabo de un rato de tenue oscuridad, una luz comenzó a aparecer frente a nosotros seguida de unos ruidosos pasos, un cosquilleo me recorrió toda la espina dorsal, tenía náuseas y juraría que estaba al borde de un ataque de nervios.


-¿Es allí? -pregunté con un hilo de voz.


El muchacho que caminaba delante de mi era algo más alto que yo, vestía una cazadora de cuero negra y unos tejanos medio rotos dentro de unas botas pesadas. Tenía una expresión seria, pero aún así tenía cara de niño, tal vez tendría un año o dos más que yo.


-Sí -su voz sonaba muy grave para su aspecto de crío, creando algo de eco en las paredes de los túneles, se paró y esperó a que la luz se acercara a nosotros- Son ellos.


Frené mis piernas y apreté los puños, tomando aire por la nariz de forma pausada para tratar de calmarme a la vez que comenzaba a divisar a las personas que se aproximaban hacía donde nos encontrábamos. Al primero lo reconocí, era Kook, llevaba una ancha camiseta gris y una chaqueta vaquera, y unos pantalones ceñidos de color negro, a juego con sus botas. Noté que el corazón me daba un vuelco cuando la segunda persona asomó por detrás del moreno, era una imagen tan familiar y a la misma vez tan extraña después de llevar meses sin verla, era Keira. Su cobriza y rebelde melena le había crecido hasta la altura del pecho, iba vestida con un mono oscuro con rayas plateadas a los laterales. Observé su cara, estaba cambiada, sus pardos ojos parecían más fieros que de costumbre al ir perfectamente delineados con lápiz negro, me miraban brillando con incredulidad, tal vez no se esperaba que apareciera.

Risers. // JK Fanfic.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora