adaptation

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Nadie se quejó cuando, después de la primera noche, Donghyuck se quedó una segunda. Sin darse cuenta, ya llevaba dos semanas en la casa y, poco a poco, Hyuck se fue acostumbrando a la vida en la mafia. Veía entrar y salir mucha más gente de la que pensó inicialmente que pertenecían a la mafia.

- Hasta nosotros mismos perdemos la cuenta de cuántos somos - le aseguró Mark una mañana mientras cuatro personas a las que no había visto nunca entraron a la cocina y arrasaron con todo los cereales de la alacena.

Le frustraba no enterarse de lo que ocurría a su alrededor así que un par de días después se acercó a Chenle.

- ¿Chenle? - se acercó al chino mientras recogían la mesa.

- Dime.

- ¿Te importaría darme luego una clase? - preguntó tímido.

- Claro, supongo.

[...]

Veinte minutos después Donghyuck, se encontraba sentado en una mesa frente a una pizarra blanca. Había abandonado la necesidad de saber de dónde sacaba la mafia el tiempo y la necesidad de guardar una de las mil habitaciones de la casa para convertirla en un aula. ¿De dónde habían sacado una pizarra y los pupitres? No quería saberlo.

- Vale, ¿y eso de dónde ha salido? - preguntó cuando notó que iba a explotar. A lo mejor sí que quería saberlo.

- Dijiste que querías una clase y así verás mejor como se escribe el chino.

El castaño suspiró pesado.

- Chenle, no quiero una clase de chino. Quiero una clase de la mafia.

- ¿Clase de la mafia? - repitió el chino mirándolo divertido, como si hubiera dicho una tontería muy grande. Pensándolo en seco, puede que fuera una tontería.

- Sí, llevo aquí dos semanas y aún no entiendo nada. ¿Cómo se entra a la mafia? ¿Quién es el jefe y dónde está? ¿Por qué de pronto falta tanta gente?

Chenle lo cortó alzando la mano y se giró hacia la pizarra empezando a escribir.

- Vale, empecemos por lo más fácil. El jefe es Johnny hyung - el nombre Johnny se podía leer en la pizarra en negro -, él se pasa los días reunido. Se encarga de las alianzas y las guerras, nos dice las misiones y es el que manda el dinero mensualmente.

- ¿Y dónde está? Porque yo aún no lo he visto - cortó el castaño bufando.

Era verdad que en las dos semanas que llevaba en la casa, el nombre del jefe había salido en innumerables ocasiones aunque aún no lo había conocido.

- ¿Has escuchado algo de lo que he dicho? Está reunido, creo que ahora mismo está en Tailandia. Pero en verdad todo eso de que sea el jefe es medio mentira.

- ¿Cómo que mentira? ¿No es el jefe?

- No, bueno no del todo. Johnny hyung es el jefe pero solo de puertas para fuera, para el resto tenemos a Taeyong hyung.

- Taeyong hyung sí que tiene pinta de líder - admitió Hyuck.

- Es más como un padre. Taeyong hyung no suele dejar la casa para vigilarnos y que siempre haya alguien aquí por si atacan. Él es quien nos manda a las misiones y cuida de nosotros, por eso he dicho que es mentira que Johnny hyung sea el jefe.

- Pero Taeyong hyung ha salido de casa mientras yo he estado aquí. Se fue a una misión con más gente.

- Vale, es más complicado que eso - trató de explicar el chino, su lengua trabándose -. Nos dividimos en grupos - se giró y escribió en la pizarra "127" - los 127 son algo así como los que tienen neuronas aquí, los que no son un peligro para la humanidad.

black [hyuckmin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora