—Llego en dos días a tu ciudad, quiero que salgamos a tomar y de antro. ¿Qué opinas? —dijo sonriendo mientras nadaba un poco.
—Pues la verdad es que donde estás nadando no es una pileta; es una alberca.
—¿Entonces qué es una pileta? —respondió confundido.
—Es un pequeño pedazo de cemento que no es muy profundo y te sumerges...
—Entonces sí es una pileta...
—Donde estás es un chapoteadero para niños —respondí riéndome.
—No entiendo la diferencia y, mientras no me la expliques, para mí esto sigue siendo una pileta. Te advierto que siempre tengo la razón; entonces, si decides tener debates conmigo, espero que tengas una chingona defensa.
—¡Dios! En serio no puedo creer que hablas así el español.
—Pero aún tengo el acento francés, la gente me ve raro...
—Es casi imperceptible, no lo noto.
—Gracias, pero necesito practicarlo más ya que pienso vivir aquí.
—¿En Cancún?
—No. ¿No te ha dicho Paulette? Obtuve el puesto que era para Geoffroy; pero eso fue solo en un principio. Después se abrió una vacante aún mejor en una ciudad todavía más cerca de la tuya, a solo media hora.
Me quedé en shock. Hay cosas que a veces no quieres saber. Pensar en algo así, en que tal vez Yefuá ahora estaría más cerca de mí si estuviera vivo, me hacía entrar en nostalgia. Me hacía escapar de mi aquí y de mi ahora, imaginando un "hubiera" que, por más que quisiera, no podría tener.
—¿Lo extrañas mucho? Paulette se la vive haciéndola de pedo cada que me llevo su nombre a la boca.
—Bueno, no sé qué hables sobre él con Paulette; pero también anda con cuidado conmigo. Si llegas a hablar mal de él, puede que yo también te la haga de pedo.
—¿Tanto así? Bueno, tendré cuidado de lo que hablo. Eres muy bonita, ¿ya tienes novio?
Sensación de pánico; sensación de pánico invadiéndome. Se supone que nadie sabía que yo tenía novio; y en ese momento creo que ya no lo tenía. No me quedaba claro si yo terminé con Vassilis o él terminó conmigo...
—No... —dije pensativa.
—Venga, no eres una viuda... y hoy en día hasta las viudas se vuelven a casar, así que tranquila, ya llegué yo.
—No, por favor —dije en pánico—, te lo advierto de una vez: a mí ningún francés me va a volver a ver la cara.
—¿Qué dices? —contestó con risas de confusión.
—Que para ti el que salga contigo no quiere decir que estemos saliendo, y si un día te beso no significa que somos novios; aquí no funciona así. Aquí se declara el amor, y sin declaración yo voy a pensar que no somos nada y punto.
—O sea que piensas que nos vamos a besar —dijo riéndose y tomando su cerveza—. Sí que superas rápido las pérdidas. Pero bueno, solo para aclarar: las cosas no funcionan así; le quitas toda la naturalidad.
—¿Y si no te le declaras a la persona, entonces cómo puedes estar seguro de que es tu novia?
—Pues porque después de un tiempo simplemente lo sabes; es algo que sientes.
—¿Cómo que después de un tiempo lo sabes? Eso no tiene ningún sentido.
—Tiene todo el pinche sentido del mundo —me respondió—. ¿Qué son esas mamadas de andar preguntando? ¿Qué tal si la morra no quiere?
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2. Último Plan ©
RomanceAutor: Makayla Dorvillers Portada: Imagen humana generada con inteligencia artificial (Gemini). Edición y composición gráfica realizadas en Canva. © 2026 Makayla Dorvillers. Todos los derechos reservados Saga: Conspiración Espiritual Número: 3 03/0...
