Tal vez nunca podamos comprender al cien por ciento las decisiones de nuestra pareja; tal vez, más bien, deberíamos aprender a respetarlas.
—Estoy a punto de dejarte de ver para siempre... —dijo pensativo.
—Es tu decisión... —contesté a secas.
—¿Ya no vas a insistir?
—No, aunque voy a extrañarte; me la paso bien contigo.
"¿Me la paso bien contigo?", pensé. Creo que eso no sonó nada bien.
—Gracias, chica; yo también contigo —Vassilis solo seguía el juego.
—Quise decir que eres importante. Te amo y me la paso bien contigo.
—Yo también quise decir eso. Y bueno, ya que estoy aquí... ¿Nos vamos a un karaoke?
—¿Estás seguro?
—La verdad, no. No me gusta cantar; pero puedo verte cantar a ti, seguro lo haces bien.
—Te conozco; sé que intentas halagarme para escaparte.
—No realmente; pero sería bueno que, cuando me vaya, pueda recordar alguna canción tuya...
—De acuerdo. Me convenciste, vamos. Intentaré ponerte borracho para que cantes.
—No podría, así estuviera realmente ebrio. Dentro de mí sigo siendo aquel Vassilis nerd y ratón de biblioteca. Creo que lo has podido notar.
La dualidad de Vassilis era claramente extrema. Podía ser una cosa y todo lo contrario al mismo tiempo. Las personas como él son difíciles de leer, justamente por eso. Con honestidad digo que, por mucho que conviví con Vassilis, jamás llegué a conocerlo en su totalidad; y, en cierta medida, creo que a él le gustaba que fuera así... Y entonces pensé lo que ya le había dicho antes: los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Fuimos a un cantabar de luces led rojas en el techo; era un lugar bastante casual. Alrededor se escuchaban risas y personas hablando, brindando y pasándola bien; es lo agradable de esos lugares. Muchas veces los intérpretes no eran buenos cantando sus canciones y la gente intentaba ser amable al respecto; muchos estábamos ahí porque nos gustaba cantar, no porque lo hiciéramos bien.
Vassilis y yo empezamos a tomar cerveza, brindábamos y nos besábamos. A veces yo me acomodaba en su hombro y él solo acariciaba mi cabello, recargando su cabeza en la mía.
—No te imagino cantando; tienes el tono de voz más grave que la mayoría de las mujeres por aquí.
—Podría decir lo mismo de tu voz...
—Mi voz es hermosa, chica. En realidad, no canto porque no quiero tener más fans. Y con esta cerveza es suficiente para que yo esté satisfecho; no me gusta quedarme borracho hasta el suelo.
—¿En serio? Pensaba emborracharte hoy —dije viéndolo insinuantemente.
—No puedo quedarme, voy a manejar de vuelta; pero ¿qué pretendías hacer?
—Hay algo que quiero preguntarte: ¿te aburres de mí?
—... Esa es una pregunta extraña. ¿Vas a empezar de dramática?
Era bastante molesto escuchar esa palabra saliendo de la boca de Vassilis; a mi parecer, aunque no lo acepte, él también es bastante dramático. La única diferencia entre mi drama y el suyo solo era la persona que lo expresaba.
—Siendo sinceros, soy yo quien siempre te está escribiendo o hablando...
—No quería echarte a perder...
ESTÁS LEYENDO
2. Último Plan ©
RomanceAutor: Makayla Dorvillers Portada: Imagen humana generada con inteligencia artificial (Gemini). Edición y composición gráfica realizadas en Canva. © 2026 Makayla Dorvillers. Todos los derechos reservados Saga: Conspiración Espiritual Número: 3 03/0...
