Vassilis
Muchas personas no comprenden por qué le tengo miedo al amor. En el ejército tuve que hacer varias cosas; de algunas no me siento orgulloso. Sin embargo, algo que he podido experimentar y observar en mi vida cotidiana, durante toda mi vida, es que el amor es el arma más poderosa que existe en el planeta. Puede acabar con personas enteramente, sin piedad ni compasión.
Independientemente de eso, el amor es complicado, descontrolado e impredecible... Dicen que debes ser muy valiente para atreverte a volver a enamorarte después de una desilusión; yo te puedo decir... que los cementerios están llenos de valientes.
Decidí huir de la manera más cobarde que alguna vez pude imaginar. Estaba totalmente petrificado de miedo, sin saber qué hacer; las cosas se me salieron de las manos con Makayla. Si es verdad que existe un universo que nos escucha, quiero hablar con él y reclamarle. Yo pedí conocer a la mejor mujer de México y terminé conociendo a la mejor mujer del mundo entero; tal vez por eso esto se volvía día a día más difícil para mí.
—¡Vassilis! ¡No te vayas, por favor!
«Ese grito desesperado, de esa voz de mujer que es grave y dulce a la vez... solo puede venir de una persona», pensé. Y entonces empecé a escuchar unos pasos veloces directos hacia mí. Agaché la cabeza en vez de voltear; no era tan fuerte para hacerlo, no estaba preparado para hacerlo. Cuando los pasos estaban a unos cuantos metros, se volvió inevitable, y mi armadura de hielo y mi corazón de roca tuvieron que hacerse presentes.
—¿Qué haces aquí? —dije, volteándome.
—¿Qué hace aquí? —dijo Pierre, molesto—. Ha venido a detenerte... ¿y solo eso se te ocurre decir?
—No estoy hablando contigo —dije, dirigiéndole mi mirada más fría y pesada a Pierre, que después pasó a ser para Makayla—. Y tú no deberías estar aquí; vete a casa.
—Espera —dijo Makayla, tomándome del brazo suavemente. Al sentir su mano cerré los ojos fuertemente, intentando contenerme de abrazarla; y entonces noté su pulsera de Grecia, la que yo le regalé, y mi corazón de piedra se partió en dos—. Vassilis, aún estás a tiempo de quedarte.
—No puedo —dije, sin poder contener una lágrima que sequé rápidamente—. Nada me espera aquí; no voy a acabar siendo maestro de inglés de nuevo, ni tampoco dependiendo de otros para comunicarme, para que de nuevo me vean la cara y tenga que tratar con la corrupción de tu país. Aunque, bueno, hasta en Grecia hay corrupción. Mi pregunta es: ¿para qué quieres que me quede?
—Porque te amo... —dijo, sin pensarlo dos veces.
"¿Quién es esta persona que está enfrente de mí? ¿En qué momento Makayla se volvió tan fuerte? Hasta hace unos días me parecía tan vulnerable", pensé.
—Qué respuesta tan madura, Makayla —dije evitando decir que yo también la amaba—. No te pregunté por qué, sino para qué.
—Para hacer una vida juntos —después de escuchar eso, abrí los ojos sorprendido—, para crear cosas juntos, para ayudarnos y ser un equipo, para que no tenga que esperar otra vida para verte —dijo conteniendo las lágrimas.
—Makayla, llora, no te conviertas en un clon mío —dije, abrazándola al fin, sintiendo el aroma de su cabello envolverme—. Sigue siendo esa chica loca que conocí; esa Makayla que siempre has sido ya era la mejor versión de ti —volteé a ver a Pierre y le insinué, a base de miradas, que la detuviera.
Pierre se acercó a ella por atrás y, después de eso, la retiré de mis brazos. Pierre me ayudó a sujetarla gentilmente. Solo necesitaba que ella entendiera que nuestra historia había llegado a su fin; y ella, al ver que me di la vuelta, no volvió a gritar mi nombre. Era como si se hubiera quedado muda. ¿Qué le pasó? Hoy en día no lo sé, no tengo esa respuesta. No me atreví a voltear a ver; caminé rápidamente hacia la entrada de pasajeros.
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2. Último Plan ©
RomanceAutor: Makayla Dorvillers Portada: Imagen humana generada con inteligencia artificial (Gemini). Edición y composición gráfica realizadas en Canva. © 2026 Makayla Dorvillers. Todos los derechos reservados Saga: Conspiración Espiritual Número: 3 03/0...
