Después de aquella llamada solo se me ocurría una cosa: asegurar a Vassilis que cada palabra que dije era verdad, aunque se las hubiera dicho borracha.
—"Hola, guapo. Solo escribo para confirmar que todo lo que dije ayer era cierto..." —escribí.
A lo que Vassilis respondió:
—"Hola, caramelo. Lo sé, lo que he dicho ayer también era cierto. Nos vemos el fin de semana y seguimos en contacto..."
No podía esperar menos de él; es tan frío y cálido a la vez. Su naturaleza era única. La verdad es que no podría tener una mejor alma gemela que Vassilis en todo el mundo; o tal vez alguna vez la tuve, solo que cuando la valoré ya había trascendido.
Los días pasaron. Pierre se fue a su famosa boda y de ahí se fue a dar su gira por México antes de volver al trabajo. Seguíamos en contacto, pero aún no me sentía preparada para contarle sobre Vassilis. Y es que no sabía exactamente cómo explicarle que, un par de semanas después de la muerte de Yefuá, yo ya tenía una nueva pareja; por mucho que él dijera "La vida sigue...", la gente no se espera algo así.
Vassilis pasó a recogerme de mi trabajo un viernes. Fue una sorpresa para mí, pues habíamos quedado de vernos hasta el sábado. Ya saben cómo es Vassilis... le gustan los misterios y las sorpresas. Cuando me subí al carro y puse mi bolsa en medio, tuve una extraña nostalgia al ver el asiento de atrás vacío. Por alguna razón, esperaba que ahí estuviera aquella pelota de baloncesto.
Vassilis me veía entristecido, pero con una sonrisa en la cara me acarició la mejilla y luego la besó. Posteriormente nos fuimos a cenar a un restaurante mexicano dentro de una plaza. Vassilis es de pensar que, si está en México, debe aprovechar la comida mexicana; yo habría preferido más la comida italiana.
—He estado pensándolo mucho —me comentaba—. Sé que lo que preguntaré no tendrá ningún sentido, pero aun así lo debo hacer: ¿vendrías conmigo a Grecia?
—¿Cómo? —pregunté intentando ganar tiempo.
—Tu carrera... puede ser internacional. Puedes ser maestra de inglés; puedes enseñar a grupos avanzados donde ya no necesites traducir palabras, o podría enseñarte griego. Hoy en día, con las certificaciones, no necesitas mucho...
—No puedo. No puedo dejar a mi familia y lo sabes... —le dije con lágrimas en los ojos.
—Vamos, ellos estarán bien. Ellos te han tenido casi treinta años a su lado... Podemos conseguir algo mejor allá; es más bonito y la gente es agradable también.
—Por favor, no insistas —interrumpí.
Vassilis y yo nos quedamos callados un par de segundos. La verdad es que yo habría permanecido callada toda la vida; pero Vassilis es el maestro de la comunicación. Una vez que toma la palabra, ya no la suelta; como buen geminiano.
—Entiendo. Entonces vamos a hacer algunas cosas antes de que me vaya...
—¿Qué cosas?
—El karaoke, por ejemplo; prometí que lo haríamos y no lo hicimos...
—Es verdad, pero sé que no te agrada...
—Pero si no lo hacemos ahora, jamás lo haremos; no tendremos oportunidad de hacerlo después de un par de meses... Y si soy honesto, no me consta que algún día, en otra vida, podamos estar juntos.
—Pero a mí sí —dije entristecida.
—Creo que no es necesario que te recuerde que yo no creo en nada. Sé que lo dices por lo de la espiritualidad; el problema es que yo prefiero sacarle provecho al presente. Si antes podía imaginar envejecer a tu lado, me queda claro que ya no será así. Podríamos intentar hacer todo lo que queremos ahora, antes de que me vaya y esto solo se vuelva un recuerdo de nuestro pasado —me decía seriamente.
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2. Último Plan ©
RomanceAutor: Makayla Dorvillers Portada: Imagen humana generada con inteligencia artificial (Gemini). Edición y composición gráfica realizadas en Canva. © 2026 Makayla Dorvillers. Todos los derechos reservados Saga: Conspiración Espiritual Número: 3 03/0...
