Capítulo 10. Gotcha.

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El problema de que el miedo ataque es que es justo ahí cuando verdaderamente pierdes el control. El miedo es el mayor enemigo del hombre; cuando llega, actuamos impulsivamente o nos quedamos petrificados. Cuando no sabemos controlar el miedo... puede ser que se acerque nuestro fin.

Aquel día sabía que jugaríamos gotcha, también conocido como paintball. Debo admitir que me sentía nerviosa. Dentro de mí, algo estaba lleno de emoción. Me vestí totalmente cómoda, pues no sabía qué tipo de pintura usaríamos ni tampoco si terminaría pintarrajeada; iba con unos jeans y unos tenis. Vassilis pasó por mí; él iba completamente cómodo también: unos jeans, una playera y totalmente despeinado, con sus lentes negros.

—Kaliméra —le dije al verlo abrir la puerta de su carro; era "buenos días" en griego.

Cuando dije aquella palabra, los ojos de Vassilis se llenaron de un hermoso brillo y una enorme sonrisa se dibujó en su rostro.

—¡Kaliméra! ¿Estás aprendiendo griego?

—Isus ne, isus oji —decía con cara misteriosa; significa "tal vez sí, tal vez no"—. ¿Está bien pronunciado?

—En realidad, es genial que no lo pronuncies del todo bien, le das un acento sexy; tienes mi nota aprobatoria. "Muy bueno" —concluyó en español, encendiendo su carro contento. Vassilis comenzó a decirme algunas palabras en su idioma que no entendí.

Tomamos camino a casa de Pierre. Era la primera vez que veía a Pierre vestido tan informal y tan despeinado. Al parecer, los hombres se toman más en serio lo de ir totalmente informales. Vassilis le abrió el seguro de la puerta y este entró saludándonos a ambos.

—¿Así que él es Pierre? —preguntó directamente mientras lo veía subirse por el retrovisor—. Lo imaginaba más joven.

—¡Qué casualidad, yo también te imaginaba más joven! —le respondió en inglés—. Hola, Maky —dijo volteándome a ver—, hoy será un día bastante activo.

—Pensé que no hablabas bien el inglés —contesté.

—No me gusta el inglés, pero supongo que no me va a quedar de otra —dijo volteando a ver a Vassilis.

—Ya sabes, nosotros los gringos solo manejamos el idioma mundial —respondió Vassilis con sarcasmo.

—¿A dónde iremos, Pierre? —preguntó parpadeando.

—Vamos sobre la autopista a México; fue ahí donde vi una buena arena de gotcha. Es un lugar amplio, tienen zona techada y abierta.

—Donde gusten los niños; en cualquier arena los voy a matar —dijo Vassilis arrancando el carro.

—Parece que tu novio está ansioso —dijo Pierre.

—Soy Vassilis —contestó—. Si tuvieras mejor memoria, tal vez recordarías.

Empecé a pasar saliva forzadamente mientras pensaba en la manera de cambiar el tema.

—Oye, Pierre, te ves muy diferente vestido informal. ¿Qué edad tienes?

—Treinta y cuatro... —respondió apenado.

Vassilis volteó a verlo por el retrovisor para clavarle su mirada pesada color miel.

—Qué curioso, parece que te gusta juntarte con ancianos, ¿lo has pensado? —comentó Vassilis volteando a verme.

—Con razón tienes muchas canas, normalmente no se te ven; pero con la barba y el pelo así, sí te ves mayor que yo... Y yo tengo veintinueve —le comenté a Pierre.

—¿Qué edad tienes tú, Vassilis? —preguntó Pierre retador.

—Tengo treinta y cuatro también... —comentó apenado.

2. Último Plan ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora