El Poema

263 13 59
                                        


Un Shot más. Espero les guste.

 Lucy x Lincoln.

-----------------------------------------------------

"Yo tuve la suerte de conocerte en otra vida. Tuve la tierra consumiendo sangre y muerte. Haciendo hierba el tiempo, mis recuerdos y a la gente.

He caminado, caminé sobre polvo de huesos; y aún me aferró como si fuese nacida en esta tierra a un nuevo mañana.

Tres días de sol por uno de luna, rezaba la letra de la canción de cuna. Y solíamos ser un poco de nada, en el inmenso vacío del infinito.

Dales tus ojos a las sombras una noche, y veras la vida a través de la inmortalidad. Te podrías enamorar del mundo nocturno, de las danzas del fuego y el azar.

Seres etéreos nos visitan cada noche, Lincoln, cada mañana al despertar. Todos mueren y se vuelven pena, todos cantan un viejo cantar.

Víveme entre la sangre hermano mío, la hemoglobina es turbina del corazón latiente. Toma mi mano en el vuelo infinito, y dejemos de lado a nuestra gente.

Pues en la arbórea cruzada que mi voz resuena, cual rio se decanta mi corazón ardiente, con la aurora espero la llegada, de tu cabello blanco y tu calor tan fuerte.

No me dejes ahora ¡Por favor!, Perdona mi falta si es tan grave; que una joven su corazón depare, en virtud de su hermano, de la llave.

Ama la vida, ama al cuerpo, ama el alma, pero arranca de mi pecho este deseo insano, de sentirme invadida de tus manos, de jugar con los sátiros del alma.

Y arrastrada y embebida de ti, el mundo se desploma en un fútil desastre, de llamarte en las noches y esperarte, de gritarle a los espías la verdad.

¡Que te amo más allá de lo que dan mis venas! Y no me importa que resuene risa ajena. Dime por favor corazón blanco; quieres pecar conmigo, que hoy...la puerta no tranco."

Lincoln terminó de leer el poema que había encontrada entre sus sábanas. El papel tenía un aroma a incienso y sus bordes estaban desgastados, buscando dar la apariencia de ser muy viejo. Suspiró mientras se tallaba el rostro con cierto fastidio.

-No puedo creerlo.- Se dijo mientras se colocaba sus pantuflas y con cuidado salía de su habitación con rumbo fijo: el cuarto de Lynn y Lucy.

-Lucy...- Pensaba el chico.

Desde hacía unos meses, Lincoln había notado que los poemas que su hermana le leía (y que el escuchaba por quererla ayudar a mejorar) tenían una marcada tendencia. Todos terminaban hablando de un amor prohibido, de escapes románticos a lugares lúgubres y algunos peligrosamente cercanos a lo erótico. En su momento creyó que estaba loco y que imaginaba cosas, pero el poema que encontró esa noche, decía lo contrario.

Tenía que hablar con Lucy y zanjar esta situación que no era (para él) más que un enamoramiento tonto, basado en que es el varón más cercano a ella.

-Solo necesita salir con alguien o enamorarse de un chico. - Pensó el albino ya parado frente a la puerta de sus hermanas. Cabe mencionar que el poema no fue puesto esa noche al azar; Lynn no estaba en la habitación ese día debido a un campamento de futbol al cual le habían dado permiso de asistir.

Lucy estaba sola.

Iba a tocar como era su costumbre, pero, recordando el remate de la carta "...hoy...la puerta no tranco." Se envalentonó y entró.

-Si tuvo valor para hacer una sugerencia de ese tipo, deberá de tenerlo para enfrentarme ahora. -

Lincoln entró, cerró la puerta con cuidado.

Una de LoudsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora