25 de julio de 2022
AMBER
Caminar por París siempre me había parecido un lujo, pero últimamente sentía que cada paso me costaba más. Todo me recordaba a él, a Paulo. Y hoy, como si el universo quisiera recordarme que estaba ahí, lo habían confirmado: Paulo y Oriana ya no eran rumores.
Intenté ignorar los flashes de los paparazzis que parecían aparecer en cada esquina, como si mi sufrimiento fuese su entretenimiento. "Amber Messi, abandonada pero glamorosa", seguro eso dirían mañana los titulares. Pero hoy no estaba para eso.
—Bueno, che, ¿me vas a contar qué le querés regalar a Giovanni o vamos a seguir dando vueltas sin rumbo? —me preguntó Cindy, mi mejor amiga, mientras entrábamos a otra tienda de lujo.
La verdad, no tenía idea. Gio había sido mi mayor apoyo desde que llegué a París, y ahora que se iba, quería que tuviera algo que representara todo lo que había significado para mí. Pero encontrar un regalo para alguien que parecía no necesitar nada era complicado.
Explicando un poco a Gio le cambiaron de club dejaría el PSG para ir a jugar al Tottenham.
—No sé, Cindy. Nada parece suficiente. —Suspiré mientras pasaba la mirada por vitrinas llenas de relojes, joyas y accesorios.
—Bueno, ¿por qué no pensás en lo que te enseñó este tiempo? Algo simbólico, Amber. Vos sos buena para esas cosas.
Miré una vitrina llena de relojes y entonces lo supe. Un reloj. Eso era perfecto. Giovanni siempre decía que el tiempo se volaba, que había que aprovechar cada momento porque nunca sabías cuándo iba a cambiar todo. Ese pensamiento me había ayudado más veces de las que podía contar.
—Cindy, creo que lo tengo.
Después de unos minutos, elegí uno clásico, elegante, como él. Le pedí al encargado que grabara una pequeña frase: "Gracias por enseñarme a vivir el tiempo". Era sencillo, pero lleno de significado.
Mientras caminábamos hacia la cafetería escondida donde me había citado con Giovanni, Cindy me miró con una sonrisa burlona.
—¿Qué? —le pregunté, notando su mirada.
—Nada, nada. Es que estás re emocionada, Amber. No me digas que no hay algo más con Gio.
—¡Cindy, no! Es solo un amigo.
—Sí, sí. "Solo un amigo", como yo soy modelo de Dior.
No quise seguir discutiendo. En el fondo, sabía que Gio era importante para mí, pero no estaba lista para ponerle un nombre a eso.
Cuando llegamos, lo vi sentado frente a una ventana, con una taza de café en las manos. Cindy me miró y sonrió.
—Bueno, acá te dejo. Después me contás.
—¡Cindy! —Intenté detenerla, pero ya estaba desapareciendo entre la multitud.
Me acerqué con nerviosismo.
—¿Interrumpo? —le pregunté al llegar.
Giovanni levantó la mirada y sonrió. Esa sonrisa suya siempre lograba tranquilizarme, incluso en mis peores días.
—Nunca interrumpís, Amber. Sentate.
Saqué el pequeño paquete del bolso y se lo extendí.
—Es para vos. Un regalo por todo lo que significaste para mí en este tiempo. No sé si es mucho, pero quería darte algo antes de que te vayas.
Él lo tomó con cuidado, como si fuera algo frágil. Al abrirlo, su sonrisa se hizo más grande.
—Es un reloj. Es perfecto. —Leyó la inscripción y me miró, emocionado—. Amber, no hacía falta. Pero esto significa más de lo que imaginás.
—Sí hacía falta. Me enseñaste a valorar el tiempo. Siempre decías que se volaba, ¿te acordás? Bueno, quería que tuvieras algo que te recordara eso.
Él asintió, mirándome fijamente.
—¿Y vos? ¿Cuándo vas a aprovechar tu tiempo? —preguntó de repente.
—¿Qué querés decir?
—Esa canción que escribiste. ¿Qué esperás para sacarla? Es tu mejor forma de seguir adelante, Amber. No podés guardártela.
Bajé la mirada. Esa canción era como un diario abierto de todo lo que había sentido durante los últimos meses. ¿De verdad estaba lista para compartir algo tan personal?
—No sé si es buena idea.
—Es la mejor idea. Vos sabés lo que valés, Amber. Esa canción no es solo tuya, puede ayudar a otros también.
Sonreí un poco, aunque todavía dudaba.
—Lo voy a pensar.
—Hacelo. Y prometé que no te vas a quedar atrapada en lo que pasó. El tiempo no espera a nadie, Amber. Yo tampoco quiero verte mal, ¿sabés?
Sus palabras me tocaron más de lo que quise admitir. Giovanni siempre había tenido una forma de llegar a mí, de hacerme sentir que podía con todo.
—Gracias, Gio. Por todo. Te voy a extrañar.
—Yo también te voy a extrañar. Me acostumbré a tenerte cerca. Pero, Amber, vos podés con lo que sea.
Ese día, mientras lo veía despedirse, entendí que no solo se trataba de Gio. Se trataba de mí. Y quizás, solo quizás, esa canción era el primer paso para aprovechar el tiempo que él tanto me enseñó a valorar.
Estuve una hora, pensando una y mil veces, hasta que envié la letra al grupo de WhatsApp de Little Mix para obtener su aprobacion.
Este es un saludo a mi ex
Escuche que está enamorado de otra chica
Si si, eso me dolió lo admito
Olvídense de ese chico, ya lo superé
Espero que esté recibiendo mejor sexo
Espero que no lo esté fingiendo como lo hice yo, bebé
Nos tomo cuatro largos años separarnos
Olvídense de ese chico, ya lo superé
Supongo que debería decir gracias
Por los te odio y los tatuajes
Oh bebe, estoy bien, por cierto
No creo haberte amado de todos modos
Ve, cariño, yo viviré mi vida, mi vida, si
Este es un saludo a mi ex
Realmente eres Él hombre
Hiciste que mi corazón se rompiera y eso me hizo quien soy
Esto va para mi ex
Hey, mírame ahora
Bueno, yo, yo estoy muy arriba juro que nunca me derribaras.
ESTÁS LEYENDO
𝐒𝐇𝐎𝐔𝐓 𝐎𝐔𝐓 𝐓𝐎 𝐌𝐘 𝐄𝐗 - 𝐃𝐲𝐛𝐚𝐥𝐚/𝐋𝐨 𝐂𝐞𝐥𝐬𝐨
Fanfiction𝐒𝐇𝐎𝐔𝐓 𝐎𝐔𝐓 𝐓𝐎 𝐌𝐘 𝐄𝐗 - ❝Hagamos un brindis por él, por su madre también y por la chica que ahora está con él❞
