Capítulo 8

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_¿Y bien...? ¿Piensas ponerle la mano encima alguna vez?

Nía removió el vino en su copa antes de dar un sorbo y envolverse en la sábana,mirando fijamente a su hermano, apoyado contra la puerta. Nunca le había visto ir tan lento con alguien como con aquel chico. Medio año y solo desde hacía un par de semanas le ordenaba subir a su cuarto por las noches. Aunque, obviamente no había pasado nada. Bhaskar tenía un brillo especial cuando follaba y claramente, eso no estaba.
Él se limitó a sonreír ligeramente y negar con la cabeza. Era cierto que se estaba tomando su tiempo, porque adoraba verle molestarse con él para empezar. Puede que Karam creyera que era el esclavo rebelde perfecto, que no sabía de sus aventurillas en busca de una salida pero, Bhaskar tenía ojos en todas partes. Además, había descubierto un punto flaco en su férrea defensa. Resulta que el chico había resultado todo un goloso. Sobornarlo con bollos y pasteles era casi demasiado fácil.

_Deduciré por esa sonrisa tuya que vas al ritmo al que quieres ir. Si no hubiera resultado un muchachito complicado apuesto a que te lo hubieras tirado en la primera semana.

_Probablemente así hubiera sido. - admitió él, ampliando la sonrisa. - Sin embargo, hacer que Karam, tan orgulloso como es, se entregue a mi por propia iniciativa es bastante más divertido.

_Oh, hermanito. Creo que el vino que bebiste anoche se te ha subido a la cabeza.

_¿A mi? Te acabas de despertar y ya estás dándole.

_Era el culín de la jarra. - se defendió ella.

_Claro, el culín y llevas como tres copas.

Negó con al cabeza, deslizando la mano por la puerta hasta el pomo.

_Llamaré a Cástor para que venga a ayudarte.

_No.

_¿No?

_Ya que estás aquí ¿por qué no me ayudas tu?

_Nía, soy rey. Tengo muchas cosas que hacer... - dijo él, eligiendo en el armario una bata de seda que le acercó. - No tu criado.

Cuando terminó de decir aquella frase, dio un hondo suspiro.

_Ya te dije que dejes de utilizar tu persuasión conmigo.

_Va a ser que no. - sentenció ella entre risas. - Eres muy lindo cuando te despistas y puedo utilizarla. Hacía mucho tiempo de la última vez.

_Que yo recuerde tenía diecinueve años y me hiciste comerme la boca con un gladiador solo porque te apostaste cinco mil coronas con lady Fiorenzia a que adivinabas a que invitado iba a besar primero en la bacanal.

_¿De qué te quejas? Te lo follaste y compartí mis ganancias contigo.

Ella se rió de nuevo, poniéndose la bata y levantándose de la cama tras haberse desenredado de sus sábanas. Pasó los dedos por las prendas de su armario y tomó su corsé, tras ponerse unas delicadas braguitas con cierta lentitud frente al espejo de cuerpo entero.

_Si me miras tanto terminarás por gastarme, hermanito.

Bhaskar se adelantó acomodando el corsé sobre sus pechos y dio un tirón, pegando el cuerpo de su hermana contra el suyo. Hundió la nariz entre su negro cabello y rió con suavidad, comenzando a apretar lentamente la cinta de la prenda.

_Cuanto me gusta cuando eres rudo.-susurró ella con una amplia sonrisa, clavando sus ojos dorados en los de su hermano a través del reflejo.

_ Si alguien nos oyera ahora pensarían lo que no es.

_Eso lo hace mucho más divertido.-dijo, inclinándose hacia atrás ligeramente y volvió el rostro besando su mentón. - Aunque, en el hipotético caso de que quisiera tenerte de esa forma, no podrías resistirte.

SlaveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora