Cabalgar hacia el atardecer.
Comencé a buscar una definición para ese lugar en la calle Roosevelt y encontré una que encajaba perfectamente con lo que sentía.
Santuario: Palabra cuyo significado es "lugar pequeño y seguro en un mundo de problemas".
El colegio comenzó a carecer de importancia a medida que pasaba tiempo con los chicos, a quien veía más frecuentemente. Había logrado una extraña amistad con Tae, era una especie de amor-odio. Algunos días, cuando Yoongi y Jimin no estaban me quedaba en su habitación mirándolo dibujar, hablando sobre su vida de estudiante universitario de Bellas Artes. Aprendí varias extrañas preferencias de Taehyung, pero la más importante era que su tema de conversación favorito era el comportamiento de las personas. Pero por más que sea increíblemente culto en el campo de la psicología, sólo conocía la teoría, puesto que no había experimentado la mayoría de las emociones de las que hablaba fervorosamente.
Yoongi era el típico chico que enamora fácilmente a cualquiera. Era intenso en demasía, enigmático y frío. Siempre estaba creando barreras entre los dos. Cuando hacía una pregunta que él consideraba impertinente, en el mejor de los casos se guardaría en el silencio, pero en la mayoría se iba del lugar, irrespetuosamente y dejándome con la intriga. Aunque podía tener malos modos, parecía estar atento a todos mis movimientos, a lo que hablaba e incluso tenía algunos gestos de caballerosidad, como ir del lado de la acera cuando caminábamos juntos y abrir las puertas para que pudiera pasar.
Y luego estaba Jimin. Después de observarlo varias veces dentro del aula, llegué a la conclusión de que era el único en el curso que sabía cómo era, y eso me hacía sentir importante, seguro e incluso coqueto. Era un profesor implacable, hasta de mal genio a veces y muy exigente. Pero había algunos momentos, momentos en donde nuestras miradas se encontraban y me sonreía con complicidad, aliviándome de creer que había imaginado los acontecimientos recientes de mi vida. La vida que él había cambiado tanto.
Algunos días, Taehyung y Yoongi me esperaban en la puerta del colegio para ir juntos a Roosevelt y Jimin se uniría unas cuadras más adelante, evitando que otros estudiantes lo vean junto a nosotros.
Varias chicas se habían acercado a mí preguntando sobre los ''misteriosos y apuestos chicos'' que venían a buscarme. Con una mirada de desdén respondía que eran sólo amigos.
Había crecido en mi interior un sentimiento de celos y pertenencia por esos tres hombres. Los apreciaba tanto que no quería que nadie me los quitara. Aunque fuese egoísta e inmaduro, era así como me sentía.
Un viernes, al finalizar la clase de Literatura, Jimin dejó con precaución un papel doblado en mi escritorio, con una exquisita caligrafía rezaba ''Ve luego de clases a Roosevelt, te estaré esperando''.
De más está decir que, por más que quisiera, no pude prestar atención el resto día y cuando, finalmente las clases terminaron, salí disparado hacia mi tan preciado refugio.
En la esquina, pude divisar a Jimin apoyado sobre una flamante motocicleta, sabía que era una Harley. Me quedé congelado en el lugar y aprovechando que aún no había notado mi presencia, le tomé una fotografía con mi celular. Estaba mirando al suelo, fumando un cigarrillo con su flequillo cubriéndole parcialmente los ojos. Era un jodido modelo, lo era.
Sonrojado, cuando estaba a unos metros de él, levanto la cabeza del pavimento como si hubiera captado mi presencia mucho antes de que pudiera decirle algo y me observo, dándome una sonrisa.
Había algo en sus ojos cuando sonreía. Un brillo particular. Era ternura, felicidad y tristeza, todas juntas. Y cada vez que la formulaba, mi estómago daba un vuelco. La sonrisa de Jimin era una de las cualidades que más me gustaban de su persona. Cuando sonreía, su cara rejuvenecía y lo hacía parecer un estudiante. Como yo. Como si la barrera que nuestras edades representaba cayera en mil pedazos.
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Wandering Child - Kookmin
FanfictionNunca me crucé con una persona que me haga decir: es él. Es con quien mi vida cambiará. Es el que hará que me entregue felizmente a la montaña rusa de lo que significa el amor. Hasta que él llegó. La primera vez que lo ví, estaba atravesando el ha...
