CARAMEL MACCHIATO

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CARAMEL MACCHIATO

JM

De repente, la vida volvió a tener un propósito. Me parecía que los colores eran más fuertes, el pasto más verde, el cielo más azul. Como si todo aquello que estuvo en pausa desde que Jungkook se fue, reanudó su ritmo. Cuando me levantaba por las mañanas no contaba los días que llevaba desde su partida, sino que dejaba que los rayos de Sol que entraban desde mi ventana calentaran mi rostro.

Esa noche en la azotea de Saligia cuando nos encontramos nuevamente entendimos que a pesar de la incomodidad, de los asuntos sin arreglar entre nosotros, nos habíamos extrañado inmensamente. En medio del anhelado abrazo, una parte de nosotros sentía vergüenza y temor, pero la necesidad de estar juntos, de sentir nuestros corazones latiendo en conjunto fue mucho mayor. Estuvimos abrazados por mucho tiempo, sin pronunciar palabra alguna. Jungkook me dijo todo lo que necesitaba escuchar: él estaba en casa. Nada más importaba.

En algún momento nos separamos y me tomó de la mano, dirigiéndome hasta el interior del lugar. Su mano envolvía completamente la mía y se sentía tan tiernamente cálida entre mis dedos fríos. Mi vista estaba fija en la unión y mis mejillas, sonrojadas. Quería que nunca me soltara. A pesar de que creí que nos llevaría hacia donde estaba Yoongi y el resto, se dirigió directamente a la salida, su mano apretando más fuerte la mía mientras atravesábamos el mar de gente. Pronto, estábamos fuera.

Pero Jungkook no dejó de caminar sino hasta que nos encontramos en una pequeña plaza, donde tan solo pasaban esporádicamente parejas caminando o personas paseando a sus mascotas debido al horario. Paró en un banco y se sentó, cabizbajo, soltando mi mano. Inmediatamente extrañé el calor y la suavidad de la suya. Sus cabellos largos ocultaban su rostro, por lo que no podía ver su expresión. Dubitativo, me senté a su lado, pero dejando un considerable espacio entre nosotros. Ninguno habló por varios minutos. Tomé aire.

—Lo siento— Le dije, mirando el cielo nocturno. No podía distinguir las estrellas. — Por haber actuado como lo hice. No supe qué hacer. No estaba listo para aceptar tus sentimientos...

—¿Y lo estás ahora? — Me cortó. Bajé la mirada para encontrarme con la suya. Sus ojos de bambi eran más oscuros, más firmes. Más intimidantes.

—Jungkook... Estos años que han pasado fueron —suspiré— ¿Cómo explicarlo...? Como si una pieza del sistema hubiera sido arrancada. Un sistema no funciona si no tiene las piezas completas. No funcioné por mucho tiempo. Todos los días sentía que algo faltaba. Ese algo eras tú, por supuesto. No fui el único que lo sintió, Yoongi también la pasó mal, pero no sintió diariamente la culpa que yo sí. Todos los días dormía y despertaba con el recuerdo de tu rostro roto cuando me dijiste que te ibas. Y te llevaste contigo toda la felicidad de mi vida. Te fuiste y me di cuenta de lo mucho que te necesitaba, de lo egoísta que fui, de lo cobarde y...

—Jimin.

—Me di cuenta de cuánto te quería, Jungkook. Mierda — Pasé una mano por mi cabello y solté una carcajada irónica. — De cuánto te amo, Jungkook.

Sentí como Jungkook a mi lado contuvo la respiración, sorprendido por mi confesión. De nuevo, caímos en un silencio. Mis ojos estaban llenos de lágrimas, podía sentir cómo hacía fuerza para que no salieran.

—Lo nuestro... — Comenzó Jungkook — Nunca hubiera funcionado. Lo sabes, ¿verdad? En Italia me di cuenta de eso.

Bajé mi mirada a mis manos, hechas un puño entre mi pantalón.

—Nunca podríamos haberlo conseguido. No porque no te amara, porque dudé de absolutamente todo, menos de eso. Sino porque era un chico inmaduro y frágil. La inseguridad habría causado una catástrofe. Eras demasiado para mí, Jimin. — Lo miré. — Tú eras mi Sol, y yo la Tierra, siempre girando a tu alrededor. Me sentía tan pequeño a tu lado, tan insignificante y temeroso. No creía merecerte. Siempre te necesité a mi lado para darme cuenta de las cosas. Irme fue lo mejor que pude haber hecho por mí. En Italia aprendí que nunca hubiera funcionado. Por eso me esforcé para convertirme en alguien mejor, por mí y... por ti. Jimin, por favor, mírame.

Wandering Child - KookminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora