Capítulo tres
Mariposas Azules
Pasó una semana antes de que volviera a ir a la calle Roosevelt. Había llamado a mi madre para avisarle que iría a lo de un compañero nuevamente al salir del colegio. Estaba feliz por ver que su hijo tenía algo de vida social fuera de su casa. Si supiera...
En mi mochila tenía los discos y el libro que Jimin me había prestado, que por cierto, me había encantado leer.
Tenía mucha curiosidad por lo que me esperase una vez que llegara. ¿Estarían Yoongi y Jimin allí? Quería verlos.
Relacionarme con mi profesor fuera del ámbito escolar era realmente excitante. Quizás porque es un tabú. O quizás porque me sentía irremediablemente atraído a Jimin, quien, seguramente a su pesar, se había convertido en el centro de los pensamientos de un adolescente homosexual sin ninguna experiencia previa y con delirios literarios románticos.
Al llegar al lugar, el corazón no me latía tan descontroladamente como la primera vez, pero aun así, mi pulso se encontraba acelerado.
Luego de que toqué, esperé un buen rato para que alguien viniera a abrirme. Cuando había pensado que no se encontraba nadie y estaba a punto de irme, la puerta se abrió de par en par, dejando ver a un Yoongi algo abochornado y respirando rápidamente.
Se aclaró la garganta y me saludó, corriéndose para dejarme pasar. Le respondí el saludo con una sonrisa y un sonrojo. Cuando atravesamos el pasillo, pude ver el salón de la primera vez con una perspectiva diferente.
Ahora el lugar se encontraba completamente iluminado, dándole un aspecto cálido y hogareño mientras que la chimenea se encontraba apagada. La primera vez que estuve allí, no fui realmente consciente del lugar en el que estaba. Era bellísimo. Había varias bibliotecas repletas de libros. De las paredes colgaban hermosos cuadros y fotografías. Me acerqué a una. En ella estaban Jimin y Yoongi, algo más jóvenes. Se veían sonrientes, lo que me hizo sonreír también.
—Lo siento Jungkook, estoy algo ocupado ahora, pero, siéntete cómodo de hacer lo que quieras— Dijo, mientras se dirigía a una de las tantas puertas del lugar.
No tuve tiempo de responder, pues cerró la puerta y logré escucharlo poniendo el cerrojo.
Ahogando un suspiro, me dirigí hacia las bibliotecas. Había una variedad de géneros espectacular en ellas. Desde libros de religión hasta de divulgación científica. Desde romance hasta ciencia ficción, hasta terror, hasta drama, e incluso había varios de arte y moda.
Repentinamente fui consciente de la sed que me embargaba, quizás de la caminata que hice hasta Roosevelt, así que me serví un vaso con agua. Cuando lo terminé, un par de ojos oscuros estaban mirándome curiosos. Su mirada era intensa. Carraspeé.
—Ehm... ¿hola?—susurré sonrojado.
— ¿Quién eres?—preguntó escuetamente.
—Jungkook.
—Oh... eres el amiguito de Jimin...— No me gustó el modo en que menciono ''amiguito'', como tratándome de un cualquiera.
—Amigo, sí. — Respondí con mirada severa.
"Ay Jimin, puedes aspirar a alguien mejor..." dijo en un suspiro mientras se daba la vuelta y caminaba hacia otra habitación. Un sonrojo de ira adornó mi rostro.
— ¿Vienes o no?— me preguntó deteniendo su paso y volteándose hacia mí.
Así que tenía dos opciones: Quedarme solo allí, leyendo algún libro o escuchando música y esperar a que Jimin (que por cierto, ¿dónde demonios estaba?) o Yoongi aparecieran, o, seguir a este idiota.
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Wandering Child - Kookmin
Fiksi PenggemarNunca me crucé con una persona que me haga decir: es él. Es con quien mi vida cambiará. Es el que hará que me entregue felizmente a la montaña rusa de lo que significa el amor. Hasta que él llegó. La primera vez que lo ví, estaba atravesando el ha...
