REVELACIÓN

4.3K 741 162
                                        

Revelación

Los meses siguieron pasando entre visitas a la calle Roosevelt, exámenes, cenas familiares y charlas con mis nuevas (y prácticamente únicas) amistades. La revelación de Yoongi había calado profundo en mí y una nueva revelación sobre mis privilegios al tener padres amorosos me había vuelto más cercano a ellos. Mi mundo luminoso, más luminoso que nunca, se encontraba en perfecto equilibrio con ese oscuro, prohibido y secreto en el que había ingresado pocos meses atrás. Pero en ese momento y en tan solo un mes me convertiría en un graduado y pronto debería elegir el rumbo que mi vida, ya como un adulto, debía tomar. Sentí en mis hombros un peso muy grande ante la falta de decisión.

Algo era cierto: debía ir a la Universidad pero, ¿Qué carrera elegir? Nunca alardeé sobre mis notas, pero era el mejor promedio. En todas las asignaturas me iba bien, desde las ciencias exactas hasta las humanidades. Y, aunque tenía más inclinación por las segundas, no me encontraba seguro exclusivamente por alguna. Pronto debía decidir pues tenía que prepararme para los exámenes de ingreso. Mi objetivo era la Universidad de Seúl —quizas era más el de mis padres— por lo que esas últimas semanas fueron de gran estrés para mí, lo que hizo que mis estadías en Roosevelt fueran largas y diarias. Había ido con Yoongi varias veces más a ese fabuloso edificio en el centro de la ciudad tan solo para hablar y disfrutar de las vistas. Pude contarle lo que me sucedía y afirmó que todos en algún momento pasábamos por lo mismo, y no había de qué preocuparse. Pero lo que llamó mi atención fue uno de los muchachos que trabajaba en el lugar, y nos tendió las llaves las últimas veces que fuimos.

Su nombre era Namjoon. Había algo en su aura que me recordaba a Jimin. Parecía inalcanzable —no solamente por su altura— e imperturbable. Leía mucho, siempre que lo veía estaba con un libro diferente. Era muy apuesto, también, con su cabello castaño y su hermosa sonrisa con hoyuelos. Pero su mirada era lo más interesante: era analítica y profunda, como si supiera algo que tú no. Cuando se posaba en mí, me ponía nervioso. Al igual que cuando preguntaba por Jimin, cosa que hacía seguido, y al parecer, también incomodaba a Yoongi, quien trataba de evitarlo respondiéndole de la forma más cortante posible.

Un día, cuando estaba por irme a Roosevelt después del colegio lo ví en la entrada del mismo. Me estaba esperando. No sabía por qué, pero un nerviosismo se apoderó de mí, y cuando me saludó y preguntó a dónde iba, solo pude responderle que a mi casa. Namjoon me miraba, como sabiendo que lo que le decía era mentira. Pero hizo como si nada y lo aceptó.

—Dígame, Namjoon, ¿Necesita algo de mí?— Pregunté, intentando actuar normalmente y poniendo una sonrisa gentil en mi rostro.

—Jungkook, seré claro. Sé que conoces a Jimin, y como sé que Yoongi no me dirá nada, necesito pedirte un favor. — Sacó un sobre del bolsillo de su abrigo y me lo tendió— Sé que es un atrevimiento pero necesito, en serio necesito, que le entregues esto a Jimin. Puedo asegurarte que no pretendo hacerle ningún daño y que somos grandes amigos. Sé que se pondrá feliz al recibir esta carta.

A pesar de que algo dentro de mí me decía que no acepte, extendí mi mano y agarré el sobre.

—Gracias, Jungkook. — Me dijo con una sonrisa afable y con sus hombros notablemente relajados. —Por favor, hazlo cuanto antes. Confío en ti.

Asentí, y Namjoon después de darme una última mirada cargada de algo que no pude descifrar, se fue.

Finalmente, no fui a Roosevelt, y tal como le dije a Namjoon, fui a mi casa. Mi estómago se encontraba revuelto. ¿Namjoon y Jimin eran grandes amigos? Pero nunca lo había visto en Roosevelt. ¿Y por qué Yoongi no le diría nada? ¿Acaso se llevaban mal? Y, ¿Por qué me había buscado para realizar esta tarea, si apenas nos conocíamos? Muchas preguntas no me cerraban, y la situación me parecía de lo más bizarra. Pero lo que más me sorprendió fueron sentimientos que no aparecían desde hacía largo tiempo en mi ser: inseguridad y algo mucho más temerario... celos.

Wandering Child - KookminDonde viven las historias. Descúbrelo ahora