Wandering Child 8
CATÁBASIS
Los días siguientes a los sucesos del bar adopté una extraña quietud. Sentía que no estaba allí, que aquél a quien veía en el espejo no era yo. Que nada estaba pasando.
No volví a ir a Roosevelt. Tampoco contesté los mensajes de Yoongi, e incluso de Jimin. Volví a esconderme en mi mundo luminoso, a entrar en el caparazón reuniendo todos los pedazos que habían sido desperdigados por Jimin. En alguna de las interminables horas en las que lloré, la vergüenza y terrible humillación se convirtieron en una total y completa desesperanza. No contacté a Jimin para aclarar las cosas, como Yoongi me aconsejó en uno de los tantos mensajes que no contesté, ni tampoco fui a ver cómo Taehyung pintaba en el parque, a pesar de haber sido invitado por él mismo, también a través de un escueto mensaje. Incluso Jimin mandó mensajes, que no pude abrir.
No era digno.
No valía la pena explicarle el porqué de mis acciones. A pesar de que le contara que había caído en las provocaciones de Namjoon, sabía que sería inútil. Jimin no estaba enojado conmigo, estaba sintiendo algo mucho peor: decepción. Reconocía que era una causa perdida, que perdió el tiempo conmigo. Y al igual que él, yo lo acepté.
Tenía miedo de mis sentimientos, de mi amor. Sabía que no estaba amando bien. Porque cuando amas bien a alguien, no te sientes inseguro, celoso, o frustrado constantemente. No lloras de tristeza. Sentía hacia Jimin un apego descomunal, celos incontrolables, causados por mi propia infravaloración. No quería escuchar a Jimin diciéndome que era un niño, porque no quería escuchar la verdad. Yo no era suficiente para Jimin, al menos, no era suficiente para lo que yo quería ser para él.
Podría leer todos los libros del mundo, estudiar todas las carreras del Universo, y aun así, Jimin no me vería como a Namjoon. Porque yo no pertenecía a su mundo.
"Vosotros que entráis, abandonad toda esperanza" Dicen las puertas del Infierno según Dante. Y yo lo había hecho. Abandoné las esperanzas de un amor, e incluso, de una amistad con Jimin.
Mi existencia se volvió fantasmal.
Solo hablaba conmigo mismo, sin perder ni una hora en reclamarme por ser tan estúpido. En inventar otro universo donde todavía las cosas estén bien. Donde pudiera, al menos, contemplar a Jimin a lo lejos sin tener vergüenza.
Porque no podía siquiera, mirarlo a los ojos sin querer llorar.
Él seguía siendo mi profesor, y dos horas, dos veces a la semana, escuchaba su melodiosa voz explicando los temas del currículum. Oía sus pasos, cuando dejaba su maletín en el escritorio o apoyaba su taza de café. Tan solo hacía uso de mi sentido auditivo, pues no era capaz de levantar la cabeza de mi pupitre por miedo a que nuestras miradas se crucen.
Por miedo a que nuevamente me vea como lo hizo aquél día. Por más que amara sus ojos, no quería verlos nunca más así.
Cuando comenzaba a tomar asistencia al inicio de las clases, mi corazón comenzaba a palpitar aceleradamente, como un niño que había sido atrapado por robar flores del jardín de la vecina. En el momento en que pronunciaba "Jeon Jungkook" con voz grave y firme, simplemente alzaba mi mano, para hacer notar que estaba allí. Y el continuaba con el resto. Pues era tan solo, un alumno más.
Él nunca hizo algo que me incomodara en clases. Nunca llamó mi atención porque mi mente no estaba realmente allí, aunque mi cuerpo sí. Era muy noble para eso.
Tan solo una vez nuestras miradas se entrelazaron cuando terminaba la clase, y creí ver en los ojos de Jimin una vergüenza que me resultaba familiar. Pero al parecer, mi aniñada joven creía muchas cosas que resultaban no ser. Por supuesto, salí corriendo antes de poder confirmar o negarlo.
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Wandering Child - Kookmin
FanfictionNunca me crucé con una persona que me haga decir: es él. Es con quien mi vida cambiará. Es el que hará que me entregue felizmente a la montaña rusa de lo que significa el amor. Hasta que él llegó. La primera vez que lo ví, estaba atravesando el ha...
