En una ciudad costera de un país sudamericano,
- Doctor, no es invento lo que le estoy contando! Créame!! Yo sé que soy Bárbara López, eso lo tengo claro! Pero también soy Juliana Valdés! Lo sé! Los recuerdos vienen a mi mente. No sé que fue lo que desencadenó que toda esta tormenta de recuerdos vinieran a mi! Pero desde hace tres meses están viniendo a mi mente memorias de esa otra vida que ya viví.
El doctor la miraba incrédulo y le dolía pensar que su paciente a su edad estuviera dando muestras de un transtorno de identidad disociativo, el no era psiquiatra, y el cuadro que su paciente presentaba no cumplía los criterios para el diagnóstico, pero sabía que algo andaba mal y por lo tanto decidió referirla a la especialidad que le correspondía.
- Señorita López, lamentablemente yo no soy la persona adecuada para dar seguimiento a su problema, la voy a referir al psiquiatra..
Bárbara molesta lo interrumpió para decir,
- Elegante manera de llamarme loca. Sabes que doc, mejor me voy. Tú no entiendes nada.
Bárbara salió alterada del consultorio y fue hacia su casa, al llegar se preparó un tibio, el cual degustó gozosa. Cerró sus ojos y otro recuerdo vino a su mente.
***
Juliana salió de la casa hacienda para dirigirse al Camino polvoso que la llevaba hacia el pueblo más cercano, en unos minutos pasaba la carreta jalada por una yunta de bueyes que la llevaría hasta su destino. Tendría unos escasos 12 años y todos los domingos viajaba hacia ese pueblo para ir a la ermita de San Nicolás para recibir sus clases de catecismo, la ermita quedaba en el punto más alto del pueblo y había que subir bordeando para no caer en el intento. Era una experta ya para llegar a la punta de la loma.
Ese domingo, era un día especial, al llegar notó a una niña nueva, quizás un poco más alta que ella, de cabello castaño largo amarrado en una cola alta, de piel blanca y unos ojos azules que solo podían ser comparables al cielo en un día esplendoroso. Juliana se quedó boquiabierta jamás había visto una niña tan bonita. Cuando La Niña vieja que daba las clases pidió a uno de los alumnos ayudar a la nueva alumna a ponerse al día Juliana no lo dudó de inmediato se puso a la orden.
Ese día después de la clase, bajo la sombra de un árbol Juliana ayudó en todo lo que se pudo a la niña nueva, Valentina Carvajal. Desde ese día todos los domingos se sentaban a la par y compartían juntas los momentos libres. Ellas por su corta edad no estaban al tanto de las tragedias de su familia, por ser niñas no las tomaban en cuenta en las discusiones familiares, desconocían el hecho que no podían ser amigas.
Al salir de las clases bajaban la loma de la mano, un día cuando ya todos se habían ido, ellas fueron las últimas al bajar, Valentina quiso correr y se enredó y rodó. Juliana la siguió y al llegar a ella, Valentina la abrazó y se soltó en llanto, Juliana acarició su cara,
- No llores! Por favor!!!
- Me duele!!!
Juliana al ver sus ojos azules anegados en lágrimas, trató de consolarla, no supo ni porqué lo hizo, se aproximó a ella y depositó un casto beso en sus labios, que con la inocencia infantil fue correspondido por Valentina.
ESTÁS LEYENDO
Reencuentro (Juliantina) Terminada
FanficUna historia de amor y de reencuentro. Una idea original.
