XXIV

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Cuántas minutos habían pasado? No lo sabían. Solo estaban conscientes que tenían la casa para ellas solas. En la cocina Macarena había hecho explotar a Bárbara más de una vez. Es que disfrutaba tanto cuando Bárbara se corría en su boca, le gustaba amarla, sentirla suya.

Macarena se tiró al sillón, y Bárbara la siguió con la mirada, era tan excitante verla. Tenía la sensualidad a flor de piel. A Bárbara al verla ahí tendida en toda su esplendidez, la excitaba nuevamente. Hacía un momento Macarena la había amado, ahora era su turno de retornar y dar placer a su amada. Barbara se sentó en el borde del sillón y alargó su mano, poniendo sus dedos en las piernas, no era la primera vez, pero cada vez que la tocaba era como que lo fuera y sus dedos temblaban por la emoción. Sus dedos fueron subiendo lentamente hasta alcanzar sus muslos, y se quedaron un momento ahí, subiendo y bajando a lo largo de la parte interna y rozando como sin querer su triángulo.

Viéndola a sus ojos, delicadamente le quitó su braga, ver su intimidad la llevaba a otro nivel, era tan bonito. Bárbara no paraba con ese juego con sus dedos. Macarena se estremecía por el contacto de ellos. Era un consuelo sentir esas caricias. Bárbara mantenía su mirada hundida en la mirada azul de Macarena y podía apreciar el efecto de sus caricias en ella. Sus manos siguieron ascendiendo y palpó sus senos desnudos. Se deshizo de la playera y Se acomodó sobre ella, tomó entre su boca uno de sus senos y comenzó a juguetear con su lengua sobre el pezón erecto. Macarena sentía un placer extremo con esa caricia y dejaba escapar gemidos de placer. Con su mano libre atendía también el otro seno. Soltó el pezón que tenía en su boca y recorrió con su lengua todo esa zona y siguió en su camino al norte y recorrió con su lengua el trayecto de su clavícula. Macarena se regocijó cuando vio la devoción que imprimía en sus caricias, le gustaba ver como la lamía o la chupaba. Sentirlo y verlo era doblemente excitante. Barbara seguíá en silencio disfrutando de su banquete. Con sus manos apretaba, masajeaba los hombros y brazos de Macarena. Sentirle y verla estaba haciendo que Macarena perdiera sus sentidos. Su centro palpitaba empapado por el loco deseo. Bárbara levantó la vista y vio la mirada lasciva  en el rostro de su chica, Macarena la jaló por la barbilla y atrapó su boca. Bárbara no se dejó dominar. Era su turno, así que en la boca entreabierta deslizó su lengua y jugó un rato para luego dar paso a la lengua de Macarena que chupó con un deseo inusitado, nuevo para Macarena. Chupaba con ahínco y frenesí haciendo que Macarena dejara escapar sonidos de placer. La chupaba y no la soltaba, estaba más caliente que nunca.

Macarena comenzó a moverse y frotarse contra el muslo de Bárbara , necesitaba eso. Su triángulo estaba por reventar. Y Bárbara como experta que se había convertido, separó las piernas de Macarena y se acomodó en su centro para iniciar a frotarse rítmicamente. No soltó la boca de Macarena y siguió ahora mordiendo sus labios y sin soltarlos preguntó,

- Te gusta asi?- preguntó mientras hacía un movimiento largo, que hacía que sus dos centros de placer se frotaran en toda su extensión.

- Oh Dios!! Se siente tan bien!!  - gritaba Macarena mientras clavaba sus uñas en las nalgas de Bárbara para apretar más ese roce divino y exquisito de sus centros.

- Sigue! No pares Barbie!!! - pidió jadeando por el placer y la excitación. Se movían con ganas, con gozo. Se sabían solas y dejaron escapar sus jadeos sin restricciones.

- Dios!! Barbie me vengo!! - gritó desaforada Macarena.

Bárbara imprimió velocidad a su ritmo,

- Dámelo!! - pidió Bárbara.

Un grito unificado e intenso fue la señal de que habían acabado juntas. Macarena quedó rendida y Bárbara se acomodó a su lado y besó su cuello con pasión. Quedaron agotadas. Mientras Bárbara abanicaba sus dedos en el abdomen de Macarena. En silencio y cansadas sin planearlo quedaron dormidas ahí donde se habían amado.

❤️❤️❤️

Al despertarse Macarena preguntó a Bárbara,

- Amor, por qué trajiste sábana? Mejor vámonos al cuarto antes que regrese Eva. No quiero que nos vuelva a ver a como Dios nos trajo al mundo.

Bárbara alzó sus hombros,

- Ya es tarde! Yo no fui la que traje las sábanas.

   

Reencuentro (Juliantina) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora