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Macarena y Eva esperaban afuera de la consulta del Dr. Guerra, solo faltaban unos minutos para su cita, cuando el mismo Dr. Guerra abrió la puerta de su consulta y les indicó que podían pasar. Adentro ya se encontraba la psicóloga,

- Hola- dijo Guerra y estrechó las manos de ambas chicas - la dra. Pérez nos estará acompañando en la terapia el día de hoy. Estas listas Macarena?

Maca se encontraba un poco tensa, nerviosa, todo esto era algo complicado y completamente nuevo para ella, pero necesitaba respuestas a sus preguntas y lo mejor conseguir información para poder saber dónde buscar a Juliana. Si los sentimiento de ellas eran tan fuertes, Juliana también buscaría el modo de encontrarla.

- Si, estoy lista! - dijo con seguridad en su cita previa la psicóloga le había explicado todo el procedimiento, le había dado la oportunidad de responder sus dudas y temores.

- Entonces ven, acomódate en la camilla- pidió el doctor.

Macarena subió a la camilla cubierta por una sábana blanca, se recostó en ella y sintió en su espalda la rigidez de su superficie.El Dr. Guerra comenzó a hablar,

- Macarena no tienes que hacer absolutamente nada. Necesito que te relajes por completo. Deja tu mente en blanco. Ok?

El doctor se aproximó a ella, colocó su mano derecha en la frente de su paciente y prosiguió,

- Contaré hasta tres y entrarás en un proceso de relajación absoluta, 1,2 y 3.

Macarena que hasta ese momento su cuerpo se encontraba un poco contraído,  se soltó por completo entrando así en el proceso de relajación.

- Macarena, te voy a ir dando órdenes! Necesito que vayas recuperando planos de memoria ok? Harás lo que yo diga. Concéntrate

- Lo haré - contestó sin denotar ninguna emoción, ya bajo el poder de la hipnosis.

- Macarena, en este momento comienza tu viaje en el espacio y el tiempo. Quiero que regreses ahora, que edad tienes?

- Tengo 15 años.

- Como te sientes?

- Soy feliz! Papá y Mamá están conmigo. Eva nos toma una foto- lo dijo con una sonrisa y una paz en su rostro.

- Sigue retrocediendo, que ves ahora?- le indicó el Doctor.

- No veo nada! Solo floto en el líquido. Siento un calor! Agradable! Escucho.. el palpitar de un corazón.

- Macarena, estas en el vientre de tu madre! Sigue retrocediendo, que ves ahora?

- Oscuridad! Solo oscuridad y silencio!!

- Sigue retrocediendo, sigue cuando veas claro me dices.

- Ya. Estoy en el campo! No se donde! No conozco este lugar!

- Que ves? Trata de describir todo - pidió Guerra. La psicóloga desde su lugar anotaba los datos importantes que serían clave para dar con el sitio donde había vivido Macarena en su vida pasada, y también una cámara desde una esquina grababa todo el proceso. Eva desde una esquina observaba en silencio.

- Estoy montada en un caballo, veo el mar! No, no es el mar! Es un lago, hay un volcán, de forma casi perfecta, majestuoso! Hay otro volcán junto el, pero más pequeño.

- Sabes cómo te llamas?

- Valentina Carvajal. Soy Valentina Carvajal.

- Que idioma hablas, Valentina?

- Español, suena diferente pero es español.

- Háblame del clima.

- Es cálido. El sol está resplandeciente. Hay muchos árboles, puedo oler las frutas que cuelgan de sus ramas.

- Estás sola?

- No, estoy con Juliana.

🌷🌷🌷

Juliana y Valentina como lo hacían pocas veces tomaron el riesgo de cabalgar juntas, cada una llegó desde trayectos diferentes, pero lo importante es que estaban ahí. Juliana bajó del caballo primero, lo amarró a un palo y luego ayudó a Valentina a deslizarse de él, ya que estaba a sentadillas con ambas piernas a un mismo lado. Al deslizarse por completo quedó pegada al cuerpo de Juliana, sus respiraciones eran percibidas por ambas, Juliana reacomodó sus manos para estrecharla en un abrazo y Valentina rodeó su cuello, se dieron un beso saboreando sus labios, Valentina interrumpió el beso para preguntar,

- Juls, crees que es seguro por acá? Nunca nos hemos alejado tanto de nuestros hogares.

- Val, no podemos ir a La Paz Centro, ni a Malpaisillo. Ahi nos pueden ver conocidos. Imagínate que nuestras familias sepan de nuestra amistad? Te aseguro que habría un tiroteo más en nuestras tierras. Y si sospecharan lo que pasa entre nosotras se desataría una batalla campal entre nuestras familia. Aquí estamos alejadas de la gente. No tengas miedo. Estamos seguras.

- Está bien! - expresó con la tranquilidad que había logrado transmitirle su amada.

Valentina tomó  un petate que llevaba amarrado a su silla de montar y lo extendió sobre el verde zacate, bajo la sombra de un palo de Mango y luego ambas se acostaron sobre el petate.

- Juls, que será de nuestras vidas? Yo cada día te extraño más! Mamá me volvió a mencionar lo de encontrarme un buen partido. Yo... no puedo! No me gustan los hombres y estoy perdidamente enamorada de ti! Yo quisiera vivir mi vida contigo.

- Me pasa igual! Sabes que me gustaría? Dormir una noche contigo, amarte! Sin tener que preocuparme por ser descubierta.

- Dormir y amanecer en una cama. Seria tan bonito- acordó Valentina, de solo pensarlo sus ojos azules brillaron intensamente- Este petate no está mal, ni el río, ni el pasto, ni el granero. Pero Nunca hemos estado en una cama! Debe ser tan bonito! - Valentina se puso a pensar si algún día podrían tener la experiencia, pero al estar consciente de su realidad sus ojos azules se anegaron en lágrimas.

- No llores mi cielo! Algún día pasará. Sabes que escuché? Que en Panamá están contratando mucha gente de todos lados por eso de la construcción  del canal.

- Y eso que tiene que ver con nosotras?- preguntó desinteresada Valentina.

- Podríamos huir, llegar a ese país nuevo, donde nadie nos conoce y donde jamás nos buscarían. Podemos decir que somos primas o hermanas, y ademas huérfanas. Así nadie vería mal que viviéramos juntas. Y comenzaríamos una nueva vida. Y podríamos tener una casita y tener nuestra cama. No podríamos gritar nuestro amor, pero podríamos vivirlo al máximo dentro de nuestras cuatro paredes.

- Oh Juls, me parece un plan formidable! - y como muchas veces antes, cuando se emocionaba la tomó por la barbilla y la jaló para darle un beso, primero fue un beso leve, no mas el contacto de sus labios, pero Juliana abrió su boca y sus lenguas se enredaron voluptuosas, lo que iba a ser un beso rápido se fue prolongando, y sus manos comenzaron a moverse, entre los kilos de telas y encajes para soltar todas las cintas que las prevenían de ver sus cuerpos. Valentina despojó de sus ropas primero a Juliana, descubriendo así su preciosa desnudez, ella poseía unas piernas bien torneadas y unas caderas bien redondas, y un sexo velludo de rizos oscuros. Sus senos estaban túrgidos y erectos. Valentina la deseaba con locura. Se quedó de rodillas frente a ella, admirándola. Estaba disfrutando su paisaje. Su respiración se aceleraba por la excitación. La miró fijamente a sus ojos oscuros, Juliana que descansaba en el petate entonces alzó sus manos y acarició sus mejillas, agarró entonces su mentón y la atrajo hacia ella, abrió sus labios y los metió en la boca de su amada escurriendo la lengua dentro de ella. Sin separarse Valentina terminó de quitarse los ultimo trapos que aún la cubrían. Apretó las nalgas de Juliana y se acomodó entre sus piernas, para poner en contacto sus sexos, y comenzar así un delicioso frote que las llevaba hacia un inefable éxtasis.

La posesión fue delirante!

Juliana quedó lasa y deleitada, y Valentina jadeante y sudorosa. Clavando sus ojos azules en los ojos de su mujer,

- Eres divina, Juls! - susurró Valentina.

- Tu también lo eres mi amor!! - respondió Juliana.

Reencuentro (Juliantina) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora