Bárbara abrió la ventana de su cuarto y admiró el espléndido sol. El viento le llevó a su nariz el delicioso olor de la vegetación, el lago a lo lejos parecía un inmenso espejo, y el Momotombo calvo y desnudo lleno de antiguo orgullo triunfal como diría el insigne poeta Rubén Darío se vislumbraba a través de las ramas de los árboles.
Bárbara se mordió los labios por la emoción, era un un hermoso día. Su cuerpo se agitaba al recordar tantas cosas de su vida pasada. Esa vida donde conoció el amor de su vida. Ese amor que ahora estaba junto a ella. Volteó a ver a Macarena que dormía plácidamente.
Su cuerpo desnudo estaba solamente cubierto por una sábana blanca que tomó forma de un peplo asemejándose así al cuerpo de una diosa del Olimpo, quizás Hares, Artemisa o Afrodita. Los rayos del sol destacaban su vaga palidez, y su labios rosas perfectamente delineados invitaban al beso.
Juliana no lo pensó dos veces. La despertaría con un beso como lo hiciera el principe al despertar a la bella durmiente.
Iba a ser un día especial.
Tenía que comenzar de esa manera.
Dio unos pasos y se acercó a ella, se sentó en el borde de la cama y acarició con el dorso de su mano la mejilla. Se inclinó lentamente y tomó sus labios entre los suyos, chupó con delicadeza su labio inferior y luego el superior, deslizó su lengua por la comisura labial y sintió entonces a Macarena moverse, sus dedos se enredaron en su negra cabellera y sintió su lengua penetrar en su cavidad oral. Se apretaron en un beso tierno y voluptuoso. La falta de aire las obligó a separarse.
- Wow, Barbie!!! Qué manera de despertarme- exclamó excitada Macarena.
Bárbara solo atinó a decir lo que sentía,
- Es por que te amo.
- Yo te amo más! - cruzó su brazo detrás del cuello de Bárbara y la jaló nuevamente para besarla con pasión y deseo. Juliana la separó con sumo cuidado.
- Ahorita no, Maca! Tenemos unas cosas que hacer.
- Vamos, Barbie! No tenemos nada que hacer hoy.
- Pues si! Hay algo que tengo que hacer y tienes que venir conmigo. Ok?
Macarena la miró con desconfianza, Bárbara andaba en algo desde hacía varios días atrás. La había notado muy sospechosa con Eva. Así que no objetó más. Se sentó en la orilla de la cama, tomó una bata para cubrir su cuerpo y se dirigió al baño.
- vienes ??? - preguntó coqueta.
- Amor, ahorita no, ok? Báñate! Yo ya regreso.
Macarena encogió sus hombros y caminó hacia el baño.
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Macarena al salir del baño casi una hora después (le encantaba tomar interminables duchas) se detuvo por la sorpresa.
Juliana estaba frente a ella llevando puesto un vestido largo de satén marfil, con cuerpo drapeado y adornado con bordados y amarrado con muchas cintas. Su estómago empujado hacia dentro y su derrière hacia fuera. Su cabello con un peinado alto falsamente descuidado.
Macarena se quedó muda. Estaba ante ella la Juliana de sus recuerdos, la Juliana de la otra época.
Bárbara movió su cabeza y dirigió su vista hacia la cama donde había otros vestido diseñado a la usanza de los 1900.
- Póntelo, Maca- solicitó Bárbara con trémula voz.
En ese momento Macarena pudo articular palabra y llena de nostalgia a su vez le pidió.
- No sé que te traes entre manos, pero la verdad ... - su voz sonó quebrada por el llanto que la dominó- me has dado un gran sorpresa. Es tan... tan bello verte vestida así! Con ese tipo de vestidos nos conocimos, nos amamos la primera vez, en nuestra primera oportunidad.
Se aproximó a ella y la tomó por la cintura y le dio un beso cargado de remembranzas. Se separó solo para decir,
- Con estos trajes de época volvemos a ser esas jovencitas de antaño. Hoy seremos nuevamente Valentina y Juliana, ok?- pidió cargada de emotividad Macarena.
Bárbara que también tenía sus ojos vidriosos por el llanto que asomaba por sus ojos respondió tomándola por las mejillas.
- Asi será, Val.
Se dieron un casto beso y Macarena cogió el corsé y se lo puso, Juliana la asistió con los amarres, luego puso su braga y sus ligueros, para terminar con el vestido de color pastel. Juliana trenzó su cabello.
Al salir del cuarto, Eva estaba esperando por ellas en la cocina. Cellular en mano,
- Un momento! -pidió- debo eternizar este momento.
- Tú sabías??- preguntó sorprendida Macarena.
- No solo sabía! Soy la cómplice de mi cuñada!! - aclaró llena de orgullo.
Macarena volteó a ver a Bárbara con la más bella de sus sonrisas y fue en ese momento que Eva capturó el momento.
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- Aquí está la canasta lista, cuñada! - entregando a Bárbara una canasta llena de productos donde sobresalía la botella de vino.
- Los caballos ya están ensillados! Pueden irse cuando gusten- dijo con orgullo Eva.
- Gracias, cuñada!! Eres lo máximo!!! - agradeció Bárbara dándole un apretón en un brazo.
- Barbie, tienes que decírselo a mi hermana que a veces lo máximo y maravillosa que soy!!!
- Eva, ni digas eso! Sabes que te adoro- la abrazó y besó su frente.
- Ok, ok! No pierdan su tiempo conmigo y vayan a disfrutar de su brunch.
Bárbara tomó de la mano a Macarena y salieron de la estancia. Como había dicho Eva dos andaluces de espesa crin con largas y onduladas colas esperaban por ellas. Sin perder tiempo los montaron y se fueron cabalgando.
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Espero les guste este capítulo. Esta historia ya está llegando a su final. Ya quedan sólo unos cuantos capítulos más. Saludos!!!