XXVIII

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Seis meses después de la propuesta en el granero Macarena y Bárbara viajaron a México para por fin unir sus vidas en matrimonio. Aunque les hubiera gustado casarse en Nicaragua por lo que representaba para ellas, el matrimonio igualitario en la tierra de lagos y volcanes estaba muy lejos de ser una realidad. Tanto México como Ecuador, los países de origen de Macarena y Bárbara reconocían el matrimonio homosexual pero optaron por hacer su lazo legal en México, en una bella playa del caribe mexicano, aunque un año después repetirían sus votos en Quito, Ecuador para estar legalmente unidas en los países que las vieron nacer en su segunda oportunidad.

Macarena y Bárbara estaban radiantes. Esa mañana iban a casarse. Era el día que habían escogido para unir sus vidas. Ambas eran inmensamente felices por poder realizar el sueño de su vida anterior y de la presente.

Macarena y Eva estaban en el cuarto del hotel casi listas para dirigirse a la playa donde se celebraría el matrimonio. Bárbara estaba en otra habitación ya que la superstición de que no se debe ver a la novia antes de la boda la tomaron muy en serio. Ese día debía ser perfecto y mágico, así como los días venideros.

Eva se quedó admirando a su hermana,

- Te brillan esos ojos azules como nunca Maca - dijo Eva mientras le acomodaba un mechón de cabello a Macarena- Es que irradias la felicidad que estás viviendo. No me extraña nada que traigas loca a Bárbara.

- Crees de verdad que la traigo loca? - preguntó Macarena mientras le sonreía a su hermana.

- No lo dudes nunca mi querida hermana. Un amor como el de ustedes por eso mereció la eternidad. Estoy segura que se seguirán reencontrando en vidas futuras.

- Qué tus palabras sean proféticas, hermanita.

Macarena dio una vuelta y quedó frente a un espejo, contempló su esbelta figura. Era cierto que sus ojos azules tenían un brillo intenso. Su boca sonreía deliciosamente y su cabello castaño de reflejos rubios, largo y sedoso adornaba su cara de una manera especial.

Era realmente delicioso amar y ser amada. Sonrió a su imagen reflejada en el espejo. Su sonrisa dejaba entrever los dientes sanos, blancos e iguales.

- Maca, de que te ríes?- preguntó interesada Eva.

Macarena encogió sus hombros y volvió a sonreír.

- De felicidad! - respondió sencillamente Macarena.

Eva tomó las manos de su hermana, y con sus ojos a punto de llorar le dijo,

- Maca, yo te deseo todo lo mejor de este mundo. Se lo merecen- con voz trémula- Sé además que desde lo alto nuestros padres estarán velando por tí! Ellos te están acompañando hoy.

Macarena la abrazó estrechamente,

- Gracias hermana! Pero me vas a hacer llorar - agarró un Kleenex de una cajita que estaba sobre una mesita cercana y secó un par de lágrimas antes de que sus ojos las dejara correr. Se separaron, Macarena respiró profundamente, miró al reloj de pared y dijo,

- Ya es hora!

Después salió por el largo pasillo que la llevaría al lugar que habían escogido para su boda. Caminó con elegancia. Era una novia preciosa. Su conjunto marfil de dos piezas, cuello bote, mangas 3/4 y bordados con pedrería la hacían ver sencilla e increíble a la vez.

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Reencuentro (Juliantina) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora