VI

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- Sabes que Sergio? Tal vez suene un poco loco o muy loco para tí, pero de verdad, es que esos recuerdos son tan vívidos! Es que ahora recuerdo cada vez más.

Sergio que estaba sentado a su lado en una banqueta apoyado en la barra del bar, dio un sorbo a su trago de ron y luego le dijo,

- Barbara y has buscado en google a Juliana Valdés?

Bárbara arrugó sus labios y denegó con la cabeza,

- Hay tantas Juliana Valdés que es prácticamente imposible.

- Lo imposible no existe! Presta atención a los detalles, lugares, fechas, personas. Que fue lo último que recordaste?

                                               ***

Llevándola de la mano Juliana subió al granero, treparon rápidamente por unas escaleras de madera, Juliana sabía que a esa hora ya nadie llegaría y tampoco serían vistas dada la distancia. El granero estaba ubicado en un lugar perfecto para poder disfrutar de sus encuentros. Al crecer se dieron cuenta que por las rencillas familiares su amistad era imposible, sin embargo desde sus días del catecismo habían forjado una relación estrecha que habían logrado ocultar  de sus respectivas familias. Acostadas sobre la hierba seca, hablaban sobre los chavalos del colegio,

- Te gusta Pedro, Val? Lo he visto que anda muy cerca de ti.

- No! Está guapo, pero no me gusta.

En ese momento Juliana respiró profundamente aliviada,  el pensar que Valentina pudiera corresponder a los sentimientos de Pedro, le provocaba una punzada en el pecho, una angustia indescriptible. Temía que llegara el día en que le dijera que se había enamorado.

- Juls, y a tí te gusta alguien? - preguntó intrigada Valentina.

- No! No me gusta ningún chavalo!

Valentina sonrió y le dijo,

- Mejor! Así podemos disfrutar de nuestra amistad! - luego de la nada le preguntó a Juls - y te has besado con alguno?

- No, jamás! - negó rotundamente. Sin embargo, la pregunta preocupó a Juliana. Valentina habría besado a algún muchacho, se preguntó a sí misma. De solo pensarlo, sintió una sensación rara. Juliana recordaba el beso que había dado años atrás a Valentina. Fue solo el roce de sus labios, un beso infantil, pero desde ese día ella supo que ella era diferente. Valentina para ella era algo más que amiga. Tenía 16 años, pero sabía muy bien lo que sentía. Al tener a Valentina cerca sus manos sudaban, su corazón latía aceleradamente, y el deseo de estar en contacto con ella crecía. Sabía que sus sentimientos y deseos no eran bien visto ante la sociedad y la iglesia. Muchas veces confesó lo que consideró un pecado al sacerdote,  perdió la cuenta de cuántos Avemarías y padre nuestros rezó sin resultado. Hasta que un día se cansó, si con todos los rezos no se pudo arrancar ese sentimiento hacia Valentina es que quizás Dios no estaba tan en contra de lo que ella sentía. El día que dejó de rezar, ese mismo día decidió amarla en silencio.

Seguían acostadas sobre la hierba seca, una junto a la otra, Juliana podía escuchar el respirar de Valentina, muchas veces hacia un gran esfuerzo para ocultarle su sentir.

Juliana tenía sus manos a lo largo de su cuerpo, Valentina movió sus mano y le rozó la de ella. Ese leve y fugaz contacto hizo estremecer a Juliana, ella instintivamente retiró su mano. No podía arriesgarse. Si Valentina descubría sus sentimientos seguro se retiraría.

- Juls...

- Dime

- Me gusta estar aquí contigo - Valentina se movió y pegó su cuerpo a ella.

A Juliana su cercanía la enajenaba. Temía no poder controlarse. Tenían 16 años, un beso ahora tendría un significado opuesto al de unos años atrás.

- Juls, no quiero besar a ningún chavalo! Me da pena decirte esto, pero cuando pienso en besar a alguien, yo pienso en tí.

Juliana al escuchar esas palabras saltó de la emoción, se incorporó y se ladeó para quedar frente a ella, acarició su mejilla con el dorso de su mano,  la miró profundamente con la emoción a flor de piel,

- Val, yo siento de igual manera. Y tengo miedo! Que pensaría si nuestras familias supieran de nuestra amistad? Imagínate si hubiera algo más.

Valentina se pegó aún más, por lo que Juliana pasó su brazo por detrás de su cuello, mientras con su mano libre acarició suavemente el brazo de Valentina deslizando sus dedos de arriba hacia abajo. Valentina se quedó pensativa,

- Juls! Yo.... te quiero! - Juliana suspiró profundamente, la quedó viendo con una inmensa ternura, lentamente sin prisa alguna, sin separar sus miradas, sus labios se fueron acercando para darse un beso tierno, dulce, sin apresuramientos. Un beso con el cual declaraban su amor. Un amor prohibido por la enemistad familiar, un amor prohibido por los estándares de la sociedad. Al faltarles el aire sus labios se separaron, pero sus cuerpos permanecieron entrelazados en un emotivo abrazo.

Reencuentro (Juliantina) TerminadaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora