El Capitán de la guardia nacional todavía no había sido presentado oficialmente a su prometida. El viernes por la noche había sido invitado por los Valdés a cenar y ese día sería su encuentro oficial con ella, sin embargo estaba obsesionado con Juliana, sentía esa necesidad de saber de ella, por lo que ese día decidió seguirla para saber que hacía, montó su caballo y esperó cerca de la hacienda de los Valdés hasta verla salir, Juliana tomó el camino de tierra y caminó hacia el norte. Era obvio que llevaba prisa y que temía ser vista. Su vestido largo lo llevaba recogido al frente con sus manos y cada cierto tiempo miraba hacia atrás como para verificar que nadie la estaba viendo.
El Capitán por su entrenamiento, pudo seguirla a distancia sin que ella lo notase, luego vio como ella se salió del camino para adentrarse al campo, era obvio que ese sendero era muy poco usado. Observó que al llegar al río se detuvo, él desde una distancia donde se podía ocultar decidió observarla.
Con gran sorpresa vio como minutos más tarde llegaba la hija de los Carvajal, verlas interactuar y entregarse en un abrazo llamó mucho su atención ya que por todos en la región era conocida sus rencilla. Aunque en cierto modo le dio paz, ya que por un momento pensó que quizás Juliana tenía un novio o amante oculto.
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El miércoles llegó pronto, en la casa de los Valdés durante esos días no se hablaba más que del compromiso de Juliana con el Capitán. A diferencia de otras veces, que Juliana no demostraba su desacuerdo esta vez decidió callar, para evitar discusiones con sus padres.
Cuando su mamá se puso a tejer, fue el momento que aprovechó para ir a la caballeriza, ensillar su caballo negro e ir al encuentro de Valentina. Ese día era crucial para su relación. Decidirían que hacer para evitar esa boda no deseada. Montó su caballo y salió a paso lento, una vez fuera de la propiedad aceleró El Paso de su caballo.
Al llegar al paraje ya conocido por ellas, Valentina ya estaba esperando por ella. De inmediato desmontó y corrió hacia ella para abrazarla.
- Val!! Te he extrañado tanto en estos días!
Valentina acarició su cabello con profunda ternura, luego le dio un bolso de cuero.
- Y esto? - preguntó intrigada Juliana.
- Es mi dinero y mis joyas. Debes tenerlo tú. Si mis padres descubren que no están antes que huyamos les diré que quizás fue un robo.
- Me parece bien! - Juliana abrió la bolsa, al ver su contenido expresó,
- Con esto y mis joyas tenemos para vivir muchos años sin preocuparnos. Dios mediante todo saldrá bien.
Valentina la abrazó y depositó un beso en su labios, luego recorrió con sus labios el cuello hasta llegar al oído para susurrarle,
- Juls, te necesito!!! Te deseo!!!
El aliento y el sonido de su voz hizo estremecer de pies a cabeza a Juliana que sin dudarlo la apretó por la cintura y buscó sus labios.
Entre las matas se encontraba escondido un cabo de la guardia que cumplía órdenes de su capitán, al ver lo que sucedía fue a buscar su caballo para regresar lo más pronto posible a su comando y así informar de la situación a su superior.
Las dos mujeres enamoradas sin tener idea de que habían sido observadas, continuaron con sus besos, apasionados, vehementes. Poco a poco se fueron deshaciendo de sus vestidos para quedar enfundadas en combinaciones de color crema con encajes primorosos como ellas mismas. Lentamente se despojaron sus combinaciones, para quedar en bragas y brassiere. Se tomaron de las manos y se admiraron deleitadas sus figuras perfectas. Se sabían apetitosas.
Juliana levantó su brazo y rodeó a Valentina por los hombros, para apretarla contra su pecho y le susurró al oído,
- Te amo tanto, Juls!! Te amaré siempre!! Te lo prometo!!! - su voz era tenue y apacible. Y despertó en Valentina más pasión, por lo que empujó suavemente a Juliana para que se tirara sobre el petate que momentos antes había extendido en el suelo.
Al caer de espaldas, los senos de Juliana quedaron parcialmente expuestos por lo que Valentina desabrochó el brassiere y lo puso a un lado, su piel estaba completamente eriza, se acomodó sobre ella y comenzó a besar con suavidad los pezones que de inmediato se pusieron duros, comenzó a acariciarla deslizando su mano bajo la braga. Juliana se retorcía de placer en los brazos de Valentina agitada por sus caricias. Estaban tan encendidas que apretaban tanto sus cuerpos que parecían un nudo humano. Juliana se aferraba a ella, y cuando Valentina introdujo sus dedos y comenzó a dar suaves embestidas, el cuerpo de Juliana comenzó a realizar movimientos convulsivos por el placer del orgasmo. Inmediatamente alcanzó su climax e hizo girar a Valentina para hacerla sentir lo que ella un momento antes.
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Reencuentro (Juliantina) Terminada
Fan-FictionUna historia de amor y de reencuentro. Una idea original.
