Ann-Kathrin, Chantaje

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Al colgar la llamada con Götze, se encontraba en el balcón de su suite, tenía una gran vista desde ahí, pero ella estaba muy adentrada en sus pensamientos. Recordando, como es que había pasado del amor al chantaje. Mejor dicho por qué no lo dejaba ir, ella era hermosa y con una buena carrera, cualquier hombre estaría a su merced.

Aquel día, no tendría tantas complicaciones. Pasar por Félix de la escuela, verse en casa de Reus e irse a comer, nada fuero de lo común. Pero bien dicen "el que busca encuentra", y ella encontró la infidelidad de Götze.

Verlo semidesnudo sentado al lado de Reus. Besándolo de la misma manera como lo hacía con ella, era impactante, sin mencionar lo que había visto antes. No era de creer, o tal vez si pero lo que no creía era que aquel príncipe que siempre vio en él le gustaba tirar hacia otro lado. Bajo las escaleras aturdida aun, esperando que no la hubieran visto u oído.

-¿Lo encontraste?- Félix asusto a Ann con su pregunta inocente, el pequeño estaba muy entretenido jugando en la consola de Reus.- Ann, ¿te pasa algo?- Él chico volteo a verla.- Luces como si hubieras visto un fantasma...

-¿Qué?- Por fin reacciono a la voz de Félix.- Oye...- Comenzó a buscar en su bolso su cartera y de este saco varios billetes.- te doy 500 euros si no dices que subí...

-¡De acuerdo!- Exclamo el niño.- es decir... de acuerdo... -susurro pues Ann lo había callado. Se acercó a ella y los tomo.

-Tampoco puedes decir nada y debes... a nadie...

-¿Qué tal a Mario?- Volteo a verla de modo extraño.

-No, mucho menos a él. Es un secreto de nosotros ¿entendido?

-Si.- Por fin puedo regresar a jugar.

Unos cuantos minutos después, bajaron Reus y Götze, Ann no sabía si actuar como siempre en la ignorancia o ponerle un basta pues ella no era ninguna tonta. Veía cada movimiento tratando de adivinar los pensamientos de cada uno. Eso la llenaba de ansias.

"¿Desde cuándo...?"

Se dirigió rápidamente a la puerta en cuanto Götze se despidió de Reus, ella ni siquiera voltio a verlos y salió deprisa, detrás de ella iba su novio tratando de entender que pasaba, Félix se puso de pie, dejando el control de lado y siguió la marcha de su hermano. Reus solo era un espectador. Ann estaba muy perdida en sus pensamientos que no hizo conciencia de lo que estaba a punto de hacer.

-Te toca conducir.- Ann le arrojo las llaves al rostro del pobre Götze que aún no entendía que era lo que le pasaba. Ella solo subió a la camioneta.

-¡Ann!- Levanto las llaves y corrió, el pobre Félix no sabía qué hacer, solo miraba a regresaba la mirada con Reus.- Ann, espera... ¡Félix ven!

Las cosas no estaban saliendo muy bien. Ella no quería hacer esa escena pero se estaba dejando llevar por sus emociones.

-¿Qué te pasa?- Le pregunto Götze en cuanto ambos se subieron a la camioneta. De mismo modo, él la miraba extrañado.

Sabía que si se ponía a discutir con él en ese momento, le diría toda la verdad y su hermanito escucharía. Miro por la ventana y vio aun extrañado y preocupado Reus despedirlos a mitad del camino. Ann solo pudo mirarlo con odio, pero quizás el rubio ni siquiera la noto.

No era momento de enfrentarlo, eso hizo que dé mientras llegaban a casa, pudieran idear un plan.

-Félix, bájate...- El pequeño ni siquiera protesto por el tomo de seriedad de Götze. En eso Ann estaba a punto de abrir la puerta cuando el castaño puso los seguros automático.- No, tú no te bajaras hasta que me digas que paso allá. ¿Qué pasa? - Götze trato de tomar la mano de Ann pero ella la quito de inmediato.

-Sabes que, mejor tomare un taxi...- volvió intentar salir pero fue en vano.- por favor Mario, basta...

-No, Ann, hermosa, amor mío...

-¡No me llames así!- Cada palabra que de cariño que él le dirigía, sentía que eran apuñaladas.

-Dime que fue lo que hice.- Götze ya estaba totalmente confundido y su cara no lo ocultaba. - Mi amor...- trato de acercarse pero de nuevo ella se apartaba y lo empujaba.- Ni si quiera me dejas acercarme ¿Qué te pasa?

-No sé si creerte, ¿es en serio que no te das cuenta?- Lo volteo a ver a los ojos, ella estaba al borde del llanto.- ¿Por qué me hiciste esto a mí?

Tal vez su frustración se vio reflejada en sus lágrimas. Su enojo era aquel sentimiento de asco que sentía en ese momento cuando Götze se aproximaba a ella. Ann no aguantaba más, tenía que romperle la burbuja que tenía el joven de cabello castaño. Aquel a quien ella veía como su príncipe.

-Ya lo sé todo...

Y así con esas palabras, el semblante de Götze cambio y se puso pálido. El llanto de Ann aumento cuando él dirigió su vista hacia adelante. Sabía perfectamente lo que se refería con esas palabras. No podía discutirle más.

-Te llevare a casa.- Termino Götze por decir.

Aun tenía el recuerdo vivo, sin duda el chantaje era la más grande idea que se le había ocurrido después de haber terminado con Götze por un breve momento. Él se quedaría tranquilo un rato y ella también podría divertirse un rato. Aquella noche apenas empezaba.

El inicio de un "Adiós"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora