Kartoffelpüree, Rotkohl, Gulasch

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- ¡Vaya! Es una gran sorpresa verte por aquí. Pasa, pasa. Ya está comenzando a llover.

Él recuerda muy bien cuando era niño, salía a jugar con sus amigos al balón pero sus rodillas resultaban heridas. Lo único que le quedaba era regresar a casa aguantándose las lágrimas.

Su madre sabía que pasaba, lo curaba y lo dejaba sentadito en la mesa de la cocina, esperando que ella acabara de cocinar. Para él, olía delicioso, pero sabía que lo esperaba un fuerte regaño.

Fue ahí cuando se dio cuenta que su madre lo que realmente preparaba era su comida favorita y cuando él la vió, por fin salieron las lágrimas…

- Mi niño, - su madre sonrió. - sé que tuviste un mal día, - ella se acercó, acaricio su mejilla y besó su frente. Se sentía como aquella vez cuando era niño.- sé que esto no servirá de anda pero tal vez te calme. -se refería al platillo que le había servido.- Esta vez hijo no te puedo curar, yo no sé curar corazones heridos…

Su madre era sabia, siempre sabía lo que le pasaba y entendió por qué aquel día, cuando llego de jugar no lo regaño. Aunque la madre de Reus desconocía quien le había provocado el mal de amores, sabía como consentir a su querido hijo.

- Gracias mami…- Fue lo que pudo decir aquella noche en la cual se había desatado la lluvia.

-Hoy leí algo, que quizás a ti te sirva, “si te quiere en su vida, te pondrá en ella. No tienes que estar peleando por un puesto”.

Ella estaba en lo cierto y Reus lo sabía, pero no podía decirle algo al respecto. Solo se limitó a reír.

Él no podía estar más agradecido con su madre por prepararle su comida preferida. En ese momento, olvido todo, fue una noche de lo más familiar. Su hermana Melanie llego, se sorprendió de ver a su hermanito

-¡Que milagro! No esperaba verte por aquí.

-Sorpresa…-Reus sonrió de una manera nostálgica.

-¿Te pasa algo?- La poco efusividad de parte de él hizo levantar aquella sospecha, pero al observar el platillo que tenía, lo confirmo.- Es extraño verte sufrir por amor.

-¡Melanie!- Respondió su madre que se encontraba arreglando la cocina.

Reus se sintió tan confundido. ¿A caso ellos lo saben?

-Bueno solo decía… está muy extraño a como suele actuar con sus novias… - Se sintió aliviado, no lo sabía pero su familia lo leía como un libro abierto.- Solo te digo, no se ama en dos segundos y tampoco se olvida en uno.

El más joven de la familia se burló ante la expresión de su hermana.

-Pues creo que gracias, Doctora corazón.

Estar con su familia le hacía bien, quizás aquella noche se quedaría a dormir con ellos.

Amaba a su familia sobre todo.

El inicio de un "Adiós"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora