『Nieve』

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Jimin miraba atreves de su ventana como la fina y blanca nieve caía sobre la ciudad

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Jimin miraba atreves de su ventana como la fina y blanca nieve caía sobre la ciudad. Se odiaba a sí mismo por ser un omega enfermizo, desde que supo que había probabilidades de nevar estaba eufórico, quería salir y jugar con la nieve, pero como era costumbre se emocionó aún sabiendo por él mismo el riesgo que corría al salir a esa temperatura.

Con desgana se apartó de la ventana y se recostó nuevamente en su cama arropándose con todas las mantas y el gran edredón que su madre le había dado. Unos minutos después su madre toco la puerta.

—Jimin —una bonita omega apareció en su campo de visión, su madre era la mujer más bonita que Jimin había visto.

— ¿Qué sucede mamá? —Jimin le miro con curiosidad, pues su madre jugaba con sus manos, era un gesto que hacia cuando había cometido una travesura, porque si, su madre era bastante traviesa.

—Puede que allá hecho algo que te molestara —Jimin se enderezó sentándose en su cama y le miro con el ceño fruncido.

— ¿Qué sucedió mamá?

—Invite a Jungkook a cenar, sus padres salieron de emergencia y lo vi sólito vagar... No lo pude evitar —dijo la omega.

Jimin cerró los ojos apretando la mandíbula, ese tonto alfa estaba en casa.

— ¿Estas molesto bebé?

—No, mamá... Pero sabes que ese tipo me fastidia.

La señora Park se acercó a Jimin sentándose en la orilla de la cama, y acaricio los cabellos grises de su pequeño.

—Aun no me queda claro que te hace odiarlo ¿Sucedió algo que no sepa? ¿Te hizo daño? ¡Puedo correrlo si eso es! —dijo esta con determinación.

Jimin respiro cansino.

—No mamá, no ha hecho nada malo, simplemente es un alfa tonto como los demás, no entiendo cual es el significado de cortejar para ellos, es como si un omega solo fuera un trofeo.

—Bebé, no todos los alfas son iguales, estoy segura de que pronto te darás cuenta.

Jimin se encogió de hombros y desvió su mirada a la ventana, donde podía notar que una tormenta de nieve estaba en acción.

La señora Park miro hacia el mismo lugar que Jimin y una oleada de tristeza la lleno, sabía muy bien lo que la nieve significaba para Jimin, no sabía cómo pero su hijo desde que era una cría siempre había amado la nieve, aun sin salir y conocerla.

—Vamos a cenar hijo —dijo la hermosa omega besando la mejilla de su cachorro.

Al bajar Jimin observo al chico Jeon acomodar la mesa, ese tonto alfa era demasiado apuesto, con su metro ochenta, su piel ligeramente bronceada y ese cabello negro y largo hacia caer a todo omega, lastimosamente era como los demás alfas; un tonto.

Bodega de Drabbles & O.s || Kookmin ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora