CAP. 22.

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Acepté la tila que Zabdiel me había entregado colocando la manta más cerca de mi cuerpo.

La puerta de la comisaría se abrió de nuevo dejándonos ver a Aris y Temo corriendo hacia nosotros abrazándome. 

No pude corresponder al abrazo pero ellos sabían que era correspondido. 

Aristóteles pasó las manos por su cara al verme y se dió la vuelta mirando a Chris. 

Me habían obligado a ducharme antes de venir a la comisaría pero los golpes que me acababa de dar mi padre no se iban con el agua. 

Temo se sentó a mi lado y me abrazó de lado dejando un beso en mi cabeza. 

-Te queremos mucho Erick, y Aris y yo estamos aquí para todo lo que necesites. 

Bajé la cabeza y asentí tragando fuertemente. 

La puerta de la comisaría de abrió de nuevo y yo levanté la vista encontrándome con esos ojos color miel que hacía unas horas tenían un brillo especial y ahora estaban tan cristalinos que asustaban. 

Me levanté del sofá y dejé la tila en la mesita que estaba al lado de Temo. 

Joel corrió hacia mí abrazándome fuerte pero delicadamente a la vez. 

Sentí que algunas de las partes que estaban rotas ahora se juntaban pero no estaba bien y sabía que tardaría en estarlo.

Acunó mi cara y comenzó a llorar juntando mi frente con la suya. 

-Te dije que no debería dejarte solo- susurró comenzando una conversación que solo escuchábamos los dos. 

-Ni se te ocurra regañarme porque ahora mismo soy capaz de agarrar una pistola y... 

-Erick, Erick mi amor ya. Estoy aquí y no te voy a dejar caer. Te lo prometo. 

-La ha matado Joel… Y yo podría haberlo impedido.

Él negó con la cabeza acariciando la parte de mi cara que no estaba lesionada.

-Tú no has tenido nada que ver en eso. La policía está buscando a tu padre y te prometo que lo van a encontrar. Él es el único culpable de la muerte de tu madre mi amor. 

-Te puedo pedir un favor?

Él asintió con la cabeza y yo lo miré levemente con las pocas fuerzas que me quedaban en el cuerpo. 

-Nunca dejes de llamarme mi amor. 

Joel se acercó a mí y dejó un beso dulce en mi boca separándose para abrazarme. 

-Nunca lo haré. 

Me separé de su abrazo y me volví a sentar en el sofá pasando mis manos por mi cara quitando el pelo que me tapaba la visión. 

Temo acarició mi hombro y me volvió a dar la tila. 

-Será mejor que te lo tomes, te hará sentir un poco más relajado y te ayudará a descansar un poco. 

-Gracias Temo. Por estar aquí y preocuparte. 

Él me abrazó y yo le correspondí sintiendo como comenzaba a llorar poco a poco. 

Me separé y él limpió mis lágrimas con una sonrisa débil. 

Aris se arrodilló delante mía y acarició mi rodilla mirándome con la misma sonrisa que tenía Temo. 

-Estamos aquí y lo estaremos el tiempo que necesites. 

Chris acarició mi pelo débilmente apoyando su mano en el hombro de Aris. 

Einstein ||| Joerick     Donde viven las historias. Descúbrelo ahora