Capitulo 7

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Las clases habían terminado, Hermione hablaría con Minerva para dejar su puesto, observó el cielo gris y se preguntó por Tobías ¿Estaría bien? ¿Lo arropó bien? ¿O nuevamente Hagrid lo había puesto a jugar con una de sus arañas? Tal vez todas sus respuestas tenían la misma caracterización, eran positivas.

Caminaba rápido, sus tacones sonaban ruidosos y el eco no ayudaba...
Un brazo la jalo hacia una puerta, un armario tal vez.

-Te amo, siempre lo hice, incluso cuando eras mi estudiante, sabía que había nacido para amarte a penas y observé tu maraña de pelos que insistes en llamar cabello, amo tu olor a fresas y amo que tu piel tenga un sabor a vainilla, amo que tu rostro sea tan angelical y aniñado, amo que tu voz sea tan delicada y joder! Amo tu cuerpo, pero aún más, amo lo que tienes por dentro, tu alma es hermosa y tu corazón es inmenso...¿Por qué no me lo dijiste?

-Severus...- Hermione hablo, su voz era cortada, tenía miedo, miedo por el y de el, miedo de la verdad, pero más miedo tenía de caer a sus pies.- no sé de qué hablas.- una verdad muy dicha es que los secretos no se revelan, se evitan.

-Llamaste a tu hijo Tobías por mi?

-Si...- Decía la verdad, amaba ese nombre, era el nombre del amor de su vida ¿Como no amarlo? Aún que ella no fue el de el.

-Tobias es mi hijo.- Preguntarlo sería tonto, el solo confirmo.

-No.- Hermione nuevamente y como ayer se desapareció, para aparecerse ante Minerva, está la veía con la ceja alzada, tal vez ya sabía lo que venía a decirle ¿Ser directora tiene un beneficio para saberlo todo? Tal vez.

Severus se quedó ahí, no entendía su respuesta, pero insistíria, era su bruja de la que estaba hablando...
Salió del cuarto de blancos y se encaminó a las mazmorras, tenía que pensar, tenía que saber que hacer, tenía que tenerla con el y pagaría el precio, todo por ella.
Extrajo sus recuerdos y los vertió en el pensadero, necesitaba revivir esa noche y ver si las verdades eran más claras ahora que lo sabía...

-Ocurre algo linda.- hablo primero Minerva.

-Yo, lo siento Minerva, pero tengo que irme...

-A donde?

-Lejos, necesito estar libre de esto...

-Me estás renunciando?

-Si, lo estoy haciendo...

-No puedes dejar el puesto a mitad de año Hermione...

-Es urgente Minerva y necesito que lo hagas, necesito que me dejes ir.

Minerva la observó, la quería como a una hija, Hermione estaba sola, sus padres fueron asesinados por mortífagos ¿A donde iría? Su cachorro le ocultaba algo?

-Confiesate ante mí y podrás irte.

-El hombre al que ame más que nada en mi vida, ha vuelto y necesito irme, antes de que él pueda verme como antes.

-Vete Hermione, vete y no veas hacia atrás, trae un esposo cuando regreses.

-Minerva yo...

-Lo se todo, vete Hermione, vete ya antes de que cambie de opinión...

-Gracias, me iré pasado mañana, aún no termino de empacar.

-Perfecto, me despediré de Tobías por la mañana...

Hermione salió de ahí, no quería cruzarse con severus, a si que se desapareció.
Abrazo a Tobías a penas lo vio, lo amaba, era su hijo, solo de ella.
Lo protegería de todo y de todos, nadie lo dañaría.
Nuevamente empaco, la ropa de ambos, pertenencias y algunos muebles que eran de ella, tenía todo listo, solo faltaba una cosa...
En su habitación ya no quedaba nada, ningún recuerdo y mucho menos una estafa.
Miró bajo el colchón y lo saco, los documentos de Tobías, las pruebas de ADN y sus actas.
Planeba entrenarlo ella sola, tenía conocimiento, no por nada era la persona más inteligente de su generación.

La noche llego, a fuera llovía y adentro las miradas se perdían, Severus estaba en una cama, pensando aún en lo que acaba de ver, algo no encajaba, algo no daba en la ecuación ¿Que era? ¿Que ocultaba ella? Sus pensamientos fueron interrumpidos por un relámpago, Observó la lluvia y volvió a recordar, las veces que fue hasta ella en esas condiciones, solo para asegurarse que estaba bien, que estaba comiendo y que Potter seguia vivo.
Recordó las veces que ella le contó un secreto, recordó sus manías y lloro, lloro como aquella noche que perdió a su mejor amiga, Lily Evans.
Jamás se cansaría de llorarle a ella, Lily Evans, la amo por mucho tiempo y cuando la perdió, la amo aún más, hasta que una niña de cabellos alborotados y dientes grandes alzó la mano " baje la mano niña tonta" , lo había cautivado incluso desde niña, como ese hambre de saber y esa madureza que poseía, observó maravillado como ella crecía, como su conocimiento se extendía.
De pronto sus trabajos parecían mejores que antes, no le quitaba tantos puntos a su casa y no podía dejar de pensar en ella...
En su mirada llena de conocimiento, en su cabello con vida propia, en su piel dorada, en sus ojos ámbar y en sus labios rosados.
Ganger borro todo sentimiento por Lily Evans desde la primera vez, solo tenía ojos para ella, solo tenía palabras para ella y solo le era fiel a ella.
Había luchado en la guerra por ella, protegiendo en las sombras a sus padres.
La amaba tanto que daría su vida por ella, la amaba tanto que dolía parpadear por qué no podía verla, ella se había metido entre sus huesos, calando le cada vez que miraba a una mujer por qué ellas no eran ella, le dolía solo pensar en alguien más que no fuera ella, la amaba tanto que quemaba saber que no la podía tener, la amaba con tanto fuego que se tragaba su orgullo y hacia reverencia ante ella, por qué ella, era un dios y el era su pecador y joder, el pecado sabía mejor cuando sabes que estás mal y sabes que te perdonará, la amaba con locura y a su hijo también.
Quería el niño, era ridículo, apenas lo conocía, pero lo amaba, lo sabía, al igual que su madre, el niño lo había enamorado con tan solo mirarlo.

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