La amaba? Claro que lo hacía, Severus la amaba tanto que quemaba, quemaba por no tocarla a ella.
La amaba y amaba a su hijo, amaba a Tobías por ser el, por qué era el hijo de la mujer que amaba.
En ese momento se dió cuenta de la situación, tal vez horas habían pasado desde su conversación y tal vez nuevamente la había abandonado, tal vez ella quería que fuera tras ella? Quería que la siguiera y le dijera cuanto la amaba? Lo haría, no importaba el tal vez, lo podía sentir, sentir la necesidad de amor, de cariño y de protección.
Tobías Snape, era su hijo, no importaba si lo había engendrado o no, lo amaba, tanto como a su madre y no cometería el mismo error dos veces, iría tras ella, le daría una gran nalgada y la haría su esposa...
Salió del salón abandonado y fue a la enfermería, solo para darse cuenta que ella ya no estaba.
Su corazón latía contra el, por ser tan estúpido otra vez, sus manos temblaban, tenía miedo, miedo por ella, miedo a que está vez, ella lo abandonara como una vez lo hizo el.
Le costaba respirar y en la enfermería solo quedaba su perfume, un perfume que el viento se llevó y disperso.
Estaba furioso, furioso con el por no protegerla, por tardarse tanto y hacer ver que la había dejado otra vez.
Una verdad muy conocida es que las palabras son más graves que los golpees.
Un moretón se quita en semanas, en cambio, las palabras matan, esas no las puedes quitar y cada vez que las recuerdas te hacen más mal.
Se desapareció a las habitaciones de Hermione, no había rastro de ella ni de su hijo...
Hermione no se escaparía de el, no lo dejaría ahora, no ahora.
Inspeccióno la habitación de Pe a Pa encontrando restos de magia de su antigua deuda, Harry Potter...
Hermione acostó a Tobías en su habitación, no quería alejarse de él, pero tenía que hacerlo, tenía que dejarlo y vivir la realidad también.
Bajo a la cosina y se sirvió un te manzanilla, sus nervios estaban a flor de piel.
Tenía frio, la calefacción estaba encendida y nadie estaba su lado, ¿La soledad tenía nombré? Si, ella la llamaba Marcos.
Llevaba sola años, o tal vez más, no tenía padres, no tenía amigos, solo Harry y Ginny, no tenía nada, estaba sola, vacía...
Fenrir Greyblack tal vez le hizo un favor, Tobías era su vida, era lo único que conocia y lo único que servía.
Recordó esa tarde, como había suplicado, como intento ganar, recordó la sangre entre sus piernas y lo sucia que se sentía.
La panela escrita en su brazo no era nada a comparación de esa tarde.
Se había bañado en el lago, se tallaba con todo lo que encontraba, como si el agua borrará la vida, como si la borrará a ella.
Flashback
-No tiene nada de que preocuparse...
-Pero, he tenido desmayos, mi apetito a cambiado y yo...- el medimago la interrumpió.
-Es normal, en su estado, usted esa embarazada.
Habían pasado solo dos semanas desde la guerra, sentía que iba explotar, pero antes tenía que saberlo...
-El está bien...?
-Bueno, no apostaría por un el, pero los genes lycans son fuertes señorita Granger, su embarazo será más complicado pero más rápido...
-Genes Lycas?
-Si, su bebé tiene genes lycans...
Su mundo se derrumbó, tenía una esperanza en que su hijo fuera de el, de el amor de su vida.
Pero el destino no estaba de su parte, como un juego de póquer.
Fin del flashback.
Pero ahí estaba, sola, con el tiempo se acostumbro a amar los silencios largos y las palabras contadas, ella no era de hablar mucho, al menos ahora no.
Se acostumbro a las preguntas sin respuestas y a las respuestas sin sonido.
Se acostumbro a estar sola y era lo mejor, nadie la dejaría ya, ella no tenía nada, no tenía miedo a perder, tenía miedo a matar por su hijo, pero si era necesario lo haría.
Y se alegró, se alegró de solo tener un hijo, el había llenado el vacío que jamás sintió, la había hecho madurar y crecer, la había vuelto más humana y no una máquina de la lectura y el aprendizaje y lo sabía Fenrir Greyblack iba tras ella, lo podía sentir en el aire frío y húmedo, en la tierra y en el cielo, intentaría matarla, pero si era así, al menos se lo llevaría con ella.
Severus sabía la verdad y sus días estaban contados, su mente no quería reconocerlo pero le dolía, le dolía que el no haya dicho nada, que ni siquiera hubiera hablado y se alegró, no perdería nada por que ella no tenía nada.
Entro como una nube negra a la casa de los Potter en el valle de godric.
Se levantaron en armas, pero el atacó primero, lo tomo de la camisa y lo pegó a la pared.
-Donde está ella?
-No se de que hablas.
-Hermione.- Severus y Harry forsejeaban por el control, Ginny solo observaba.
-Lejos de ti maldito murciélago.
Su relación no había cambiado mucho después de la guerra, cierto era que tenía en estima a Severus, hasta que cayó de su gracia al enterarse de lo suyo con Hermione.
Severus hechizo a Harry, pero este tenía voluntad, no revelaría jamás el paradero de su hermana, nunca.
-Donde donde está ella - repitió.
Severus estaba dispuesto a hacer la maldición Imperio sobre el para encontrarla, no la perdería, no otra vez.
-No te diré.
Severus se redimió, lo dejó caer bruscamente al piso y se sentó en el piso.
-Por favor harry, por favor yo...La necesito Harry, necesito de ella, dime dónde está...
Harry lo miró, la confrontación había quedado en segunda fase al verlo ahí, derrotado, sin ella.
Tomo una decisión.
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Primera Opción
FanfictionNo recordaba el año, lugar o hora en que había sucedido, solo lo supo, al verlo allí, tan distante, tan raro, sintió que todo volvía a funciónar, que todo estaba en su lugar y lo supo, lo supo un segundo después, estaba enamorada, cada clase lo mira...
