Capitulo 18

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Todos corrieron hacia los heridos, severus parecía compulsionar, era el veneno.
Hermione estaba fría su respiración era lenta.
La pelea había acabado y la manada se había retirado, todos intentaban salvarla, sabían que severus estaría bien después de darle un buen filete.

Días pasaron y el bosque seguía en silencio, hermione estaba en una cama, se veía pálida y estaba dormida.
Había caído en coma gracias al golpe que recibió en la cabeza al golpearse contra el árbol.
Severus por su parte era otro caso, estaba perfectamente, encerrado en una habitación, sin comida y sin compañía, siempre mente solo.
Se había prometido que los protegería con sus vida y donde estaba ella? Ni siquiera sabía si despertaría.
Su hijo estaba calmado, al igual que el, se la pasaba dormido y con el mínimo cambio en la respiración de su madre despertaba sobresaltado, soñando con su despertar.

Todos en la casa se habían quedado ahí, a cuidar de ella, joder, ni siquiera eso podía hacer.
Su cuerpo parecía odiarlo, se sentía pesado y cansado.
Su cabeza palpitaba con cualquier sonido, los olores eran otro cuento.
Tanta sangre, tanta mugre, estar en el maldito bosque no ayudaba una mierda, ahora entendía a Tobías.

Quería ir con ella, rogarle que regresara a él pero ni siquiera podía hacerlo él, se sentía perdido, en una habitación excluida, se sentía mareado y como una mierda.
Escuchaba todo, olía todo a excepción de ella.
No podía olerla a ella.
Cada aroma de la casa se filtraba, aun después de la magia, todo se filtraba, pero ella no, parecía como si su olor no quisiera encontrarlo y tuvo miedo, miedo de hacerle daño nuevamente, de ponerla en peligro y nuevamente no poder salvarla.
Se sentía como un cobarde, uno que ya era parte lycans, se odiaba el mismo ¿ella lo odiaría también? Convertido en algo que la lastimo, en algo que le quito su dignidad...

Se planteó mil veces huir nuevamente, la guerra había sido librada y ella aun era joven, antes había seguido sin el y lo volvería a hacer.
Él no se quería ir.
Era egoísta y no quería que nadie la tuviera, que nadie la tocara y nadie la amara.
Por que como ella no había dos, no había otra persona como ella y jamás lo haría.
Era tan humilde, tan amable, tan bondadosa, lo había amado, a él.
A pesar de su rostro poco agraciado y su carácter, el inicio de la relación había sido difícil, él no sabía como tratarla pero ella siguió ahí, con cada comentario sarcástico ella solo reía y lo besaba, y él la amaba.
La amo en ese entonces y la amaría hasta el día de su muerte, y no la dejaría, no huiría, no más.
Se metió en la tina y lavo sus heridas, el agua lo purifico, lo salvo y lo hizo redentor.
No había más peligro, más amenaza, todo había acabado ahí.
¿Todo estaría bien? Tal vez, no existe a ciencia cierta una respuesta, por que no sabes el futuro cariño y aun que tu fe sea grande, siempre habrá algo, algo que te detendrá del pie y no te dejara elevar.
¿La dañaría en las lunas? No, esa si era una respuesta fija, no podría dañarla, no a ella, él no tenía dudas como las tenía Remus, él no tenía dudas de quien era y de que era capaz por que para ser sinceros ¿Si él la amaba, su lobo que podría hacer? Nada, sentarse a esperar y obedecer, como un buen cachorro entrenado.
¿Encontraría a su mate? Ya la tenía, su mate era Hermione, lo sentía, lo podía ver y se sentía descubierto, por que aun en su estado se sentía con luz, como si algo evitara que se perdiera y jamás se encontrara y sabía que era ella.
Lo sentía a dentro, por que el amor no se ve, se siente cariño, tal vez en el aire por que lo notas dulzón, o tal vez en el mundo, por que vez todo con más amor, con más vida y te preguntas tu mismo ¿ella sentirá igual? Y la observas y vez, con orgullo que ella ya te está mirando a ti.
No necesitas un remo, ni siquiera un amigo o compañero solo lo necesitas a él y le das el poder, para lastimarte o para elevarte, te rindes a él y solo lo dejas ser.
Por que todo duele mas, tal vez por que es la persona que amas y estás consciente que lo perdonarías.
Que esa persona que está a tu lado o tal vez en otro mundo, puede matarte y tu, con brazos abiertos te entregarías a la muerte, solo faltaría eso, una persona y él ya la tenía.

Se vistió con túnicas negras y pesadas, y se miró al espejo, no había nada diferente a él.
Amaba a su hijo lycans, por que no se podía amar el mismo? si era tan afortunado de ser amado ya.

Se dirigió a la puerta y tomó la perilla y se lo replanteó.
¿Valía la pena? Aun podía desaparecerse, nadie podía verlo, nadie lo vería como un cobarde.
Pero mierda, ella valía toda la pena del mundo.
Y giró la perilla, sus manos temblaban como nunca antes pero no se detuvo.
Y al abrir la puerta ese maravilloso aroma lo inundo, olía a vainilla y hierbabuena, combinación perfecta.
Y lo supo ahí mismo,el tiempo que perdió tras la puerta.




"A veces solo necesitamos salir de prejuicios, de nuestros propios prejuicios..."

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