Capitulo 12

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Se levanto rápidamente, el frío le calo en lo huesos, pero no sé inmutó, comenzó a buscar algo, algo de que seguir, no sabía dónde estaba y no sabía cómo regresar.
Los hechizos no funcionaban en esa parte, era como un espejo, todo hechizo que salía de su varita rebotaba, por lo que debía ser cuidadoso con las maldiciones.
Hasta que ese aroma llegó a él, vainilla.
Miró el pedazo de bosque frente a él y levantó la mano, llevándola enfrenté y tocó, como si fuera un río, su reflejo le sonrió, y lo atrajo, como en un abrazo, su cuerpo se sentía mojado pero no tenía frio, parecía estar en medio del mar, pero la seguia oliendo, ese maravilloso aroma a vainilla, y nado, nado hasta el olor y callo nuevamente, esta vez en un foso sin fondo y pudo sentir con claridad, la magia, lo lavaba, lo llenaban y lo golpeaba, por el y contra el.
La había encontrado, su corazón lo llevo hasta ella, aún lo amaba y nada más importaba, se dejo llevar.
Cerró los ojos y espero.

Y como si saltará de un acantilado se golpeó contra el piso, le dolió, claro que sí, se dió en el rostro, al menos no le preocupo ¿Más feo no podía estar? Levantó la mirada maravillado se con la visita, una linda casa estaba frente de el, blanca, de absoluta madera.
El aroma a vainilla se intensificó en su plenitud y como un lobo feroz, fue tras su pareja.
No tocó la puerta, ella no le abriría y el no quería esperar.
La encontró justo como en su mente, estaba dormida y una fina manta la curvria y noto los leves temblores de su cuerpo.
La observó un rato, hasta que el sentir le ganó al juicio.
Recorrió la casa como si se tratara de la suya propia, llegó a la habitación de Tobías y entro a paso ligero, no ocultó su sorpresa al ver al niño sentado en su cama tallandose un ojo.

-Hola tobi, me recuerdas?- pregunto gentil.

-Sevus?

-Si, soy Severus, he venido a darte tu respuesta...

-Repueta?

-Si Tobías, soy tu papá.

El niño sonrio, aún sus dientes eran pequeños, se veía adorable y no pudo evitar ver el parecido que tenía con su Hermione.
Esos ojos, esa piel, esa amabilidad eran cualidades que heredó de la mujer que amaba.

-Tu Papi?

-Si, te gustaría que yo fuera tu Papa?

-Si Papi papi - el niño gritaba con alegría, hasta que severus de acercó a él y puso un dedo en su boca...

-Shhh despertaremos a mami...

-Mami domila ya?

-Si, tú también deberías hacerlo...

Severus se quedó un buen tiempo con el pequeño niño, observándolo solo mientras el intentaba entrar en sueño y por un segundo se imaginó toda su vida así, le encantó, ser parte de una familia, su familia.

Salió de la habitación despacio y haciendo un hechizo de insonoracion en sus pisadas para no ser detectado, haber sido un espía servía de mucho a veces.

En la estancia aún se encontraba ella, se preguntó cómo no había despertado con la voz de su hijo, tal vez muy cansada estaba.

Se recostó a su lado con sutileza y se tapó con la manta, invoco un hechizo de calefacción y uno para estar desnudos.
La verdad cierta era que el calor corporal es mucho mejor que cualquier otro.
Tocó sus piernas, y su erección salto alegre y orgullosa, amo el cuerpo a su lado, un cuerpo que creyó perdido hace 3 largos años.
Hermione Granger tenía el sueño pesado, tanto, que ni siquiera sintió cuando Severus levantó su pierna.
Su intimidad estaba húmeda, tal vez eso era lo que más extrañaba de ella.
La tocó un poco, ella se removia inquieta, pero aún no despertaba, como amaba a esa mujer.
La penetró de golpe, sacándole un jadeo y abriendo sus ojos, el primer instinto de ella fue gritar, pero una mano grande tapo su boca, llegó ese olor a ella, tan fuerte como la primera vez que llegó a ella en Amoretina y joder, ella sabía quién era.
Las penetraciones fueron de lentas a rápidas en segundos, Severus no solo tenía una gran nariz...
Se movía frenéticamente y ella también, no podía respirar, ella misma tocó sus senos...

-Severus.- Hermione hablo por primera vez.

-Si amor, soy Severus, tu Severus, sienteme, siente quien te está dando placer, quien te está amando.

Las embestidas aumentaron, Hermione solo pudo gruñir en respuesta, su cerebro se había apagado.

-Quieres que me detenga amor?- severus tomo uno de sus pechos y lo apretó...

Hermione no podía hablar, grande fue el gusto de Severus al enterarse por primera vez que esa era la manera de callarla y joder, le encantaba.

-te gusta amor? Te gusta que te toque acá?- la mano de severus había bajado por su vientre, deteniéndose en su botoncito de placer y llevándola a un pico alto.

-Me encanta.- Hermione no pudo más, y en unas embestidas más llegó al clímax.

Hermione se volteó rápidamente, quitando ese agarre tan íntimo, tan delicioso.

-Tomame bruja.- Severus la beso.

Y lo hizo, Hermione lo monto con tanto enojó, con tanto placer que sin querer dijeron la palabra mágica "Te amo".
Esa maravillosa palabra había inundado la habitación, se miraron y aún después de verse en días anteriores se reconocieron ese instante, Hermione arriba de Severus y el abajo tomando su cintura, una imagen tan atrevida, tan sexi y común para ellos.
Se miraron a los ojos y el tiempo parecía no correr, fue como andar a ciegas y en un parpadeo ver la luz de la Gloria, nada más importaba, ni los años pasados ni el abandono, ni Greyblack, absolutamente nada, se perdieron en su mundo, uno en el que apartir de esa maravillosa casa, nada más valía la pena.
Habían hecho el amor como hace años, como la primera vez y no necesitan palabras para saber que estarían juntos apartir de ahora, por qué el amor no es algo que se habla, es algo que se siente, tan maravilloso, tan íntimo, tan puro.
El sentir, el mirar, el tocar, es lo que te hace saber que amas a una persona y sabes en ese mismo instante, que por fin saliste a flote, te das cuenta que jamás pensaste estar hundido hasta ese momento, donde sin pensarlo ni hablarlo, encuentras un salvavidas.

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