Capítulo #18: Me encontraste

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*A ciertas personas les dije que no cantaran victoria antes de tiempo...*
*Sip, si ven que pongo algo en Twitter es porque se viene actualización.*

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FLASHBACK

-¡Amor! -El grito de Poché me hizo pegar un brinco dejando caer el vaso de agua que recién me había servido.

Volteé a verla y la ví parada en la entrada de la cocina. Estaba estática, con los ojos muy abiertos y con una mano sosteniéndose de la pared.

-¿Gordi? -Me acerqué sin entender hasta que miré a sus pies. -¿Te hiciste pipí?

Amooore! -La miré bien, estaba asustada.

-¡Dios! Fuente… -Me acerqué a ella lo más rápido que pude para ayudarla a sostenerse. -Es hora, es hora… los tres mosqueteros. -Hablé mientras sacaba mi celular. -¡Villalobos! -Grité sin importar nada y unos segundos más tarde él llegó corriendo. -Cargala, rompió fuente. -Ordené y de inmediato la tomó en sus brazos.

Con un mensaje le informé a Limón que íbamos al hospital. Ya era hora.

-¿Qué ocurre? -Juana nos alcanzó entrando al garaje.

-Busca a los niños, los trillizos ya vienen. -Me subí a la Pesada junto a Poché.

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Escuché el tercer llanto y la emoción de mi corazón se podía palpar.

-Amor… -Poché me miró y se veía el cansancio en su mirada, pero sonreía mientras sujetaba mi mano.

-Lo hiciste, amor. Tenemos a nuestra Trinidad. -Me acerqué y deposité un beso en su frente.
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Un golpe me exaltó.

-¿Dani? -Miré a mi alrededor, pero no veía a Pipe y estaba segura de que esa era su voz. -¡¿Dani?!

Un movimiento brusco y abrí los ojos.

Todo había sido una pesadilla. Seguía encerrada y ahora estaba Pipe frente a mi con las manos atadas.

Blue nunca vino a buscarme.

-¿Te hicieron algo? -Le pregunté mientras intentaba soltar sus manos de la soga que tenía amarrada.

-Uno que otro golpe, pero nada que no pudiera aguantar. ¿Tú estás bien? ¿Te han hecho daño? -Me miró con preocupación y pude notar un golpe en su mejilla y otro en su labio.

-No me han hecho nada… al menos no por ahora. -Logré soltar sus manos y arrojé la soga lejos para volver a sentarme abrazando mis rodillas.

-¿Qué ocurre? ¿Por qué estamos aquí? -Él se sentó frente a mi mientras acariciaba sus muñecas.

-Es mi culpa que tú estés aquí. Ellos me buscaban a mi, no a ti.

-No importa eso ahora, igual estamos aquí. Donde sea que estamos y saldremos de esto. No voy a dejar que te hagan daño, Dani. -Respondió mientras se deslizaba para sentarse a mi lado en mí misma posición. -Hay que planear algo.

Habían dejado una débil luz encendida luego de haberme traído tras comer. Solo era una habitación vacía con una mesa. No habían ventanas y solo había una puerta de entrada y salida.

-No podemos hacer nada estúpido. Tenemos que esperar a que vengan por nosotros.

Pasé mi dedo pulgar sobre el dedo anular, pero no tenía mi sortija.

A Un Click: Lo sientoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora