Oriana
Julian me ha dicho que iremos a ver a mi familia, pero conozco el camino y definitivamente este no es, muero por ver a Orianita, mi sobrina, Oli no ha parado de enviarme fotos de la bebé y eso hace que desee más que nunca cargarla en mis brazos y hacerle monerías, mi alemán está manejando y ese suéter se le ve muy bien, con esos jeans, bueno, todo se le ve bien siempre, punto. Sin embargo lo sigo notando algo extraño, aunque no quita una sonrisa de sus labios, noto como si estuviera impaciente, ¿será que sabe que está perdido y no sabe que vía tomar para llegar a casa de Alberto y Oli?, a lo mejor le da pena decírmelo, asi que decido decirle.
-Cariño te confundiste debía, por acá tardaremos más en llegar a casa de mi hermano, mira a la próxima calle cruzas...-él me sonríe y veo que el auto sigue y no tiene intenciones de hacer lo que le dije.
-Hey...¿qué estás planeando?- lo miro fijamente, y aunque no quite sus ojos de la carretera, sé que su mirada refleja alegría, por los gestos que tiene su cara.
-¿Yo? Nada..-luego siento el auto detenerse. Me fijo bien donde estamos, y ya sé donde estoy, es el templo de debod, hace un tiempo que no vengo para acá, pero antes solía venir de vez en cuando, Julian es un aficionado de las estructuras y esas cosas, a lo mejor quería venir primero, pero es extraño que no me haya dicho antes.
-¿Qué hacemos aquí? ¿porqué no me dijiste que vendríamos?- bajamos del auto y caminamos .
-¿Qué hacemos? Mmm - toma mi mano y se hace el pensativo, mirándome, su mirada café hace que mi corazón empiece a latir como si no hubiera mañana, nunca nadie me hizo sentir asi.- Pues, vinimos porque quiero mostrarte algo, dicen que los atardeceres desde aquí son magníficos...y ¿porqué no te dije? - se encoge de hombros - supongo que esperaba sorprenderte...-sonrió, y lo hago detenerse para darle un tierno beso, sus labios suaves acarician los mios, y luego su mano va hasta mi cuello y me acerca más a él, su otra mano acaricia mi mejilla, me encanta que haga eso, luego dejo de sentir sus manos pero no me importa porque sus labios siguen dándole atención a los míos, pero detengo el beso cuando siento algo cubrir mis ojos, llevo mis manos hasta ellos.
-¿Pero qué?...
-Shhhh...princesa tranquila, todo es parte de querer sorprenderte ¿vale?. No te lo quites por favor..-asiento con una sonrisa impresa en mi rostro y luego me da un corto beso, toma mi mano y pues no veo nada, pero todos mis demas sentidos se agudizan, el tacto de su piel con la mia es indescriptible, se siente una corriente de energía donde nuestras manos estan unidas, mis oídos solo escuchan voces lejanas y nuestros pasos, luego Julian deja de tomar mi mano pero me carga.
-¡Hey!- trato de sostenerme de donde sea, él ríe y después siento que me deja sentada en algún sitio.
-Tranquila, fiera...ya falta poco..- susurra en mi oído y besa mi mejilla, ya esto me está impacientando, junto mis manos y veo que tiemblan, los nervios que tengo estan de punta, ahora no escucho más que mis propios latidos, Julian vuelve a cargarme y al dejarme sobre mis pies siento que se coloca detrás de mi, una oleada de sensaciones corren sobre mi y hacen que mi piel se erice.
-Cuando te conocí...-su voz es suave y calmada contra mi oído, casi puedo hasta sentir su aliento en mi cuello-...supe que había algo de ti que yo necesitaba conocer, no sé el porqué me pareciste tan interesante desde el primer momento en que hablaste, pero te lo dije, eres especial Ori -besa mi mejilla- cuando aceptaste cenar conmigo, y te vi entrar al restaurante, supe que no iba a ver nada más hermoso que a ti, cuando te sentaste y empezaste a ser tu misma, sin filtro, me cautivaste, toda tu. Ori, tu creaste en mi sentimientos que...que desconocía hasta yo mismo, amé una vez, y la amé mucho, pero eso no se compara con lo que tú me haces sentir. Viví toda una vida engañado, creyendo que ya sabía lo que era el amor, hasta que llegaste tú y me enseñaste que estaba equivocado.-me miró, muerta, de amor, pienso. Y sin esperarlo, quita la benda de mis ojos, poco a poco los abro y no puedo creer lo que estoy viendo: el atardecer en todo su esplendor, una serie de colores se mezclan en el cielo, naranja, celeste, hasta morado puedo ver, es espectacular, pero lo que más llama mi atención, son todas las rosas que le han puesto a los arcos del templo, y todos los pétalos de rosas en el agua que nos rodea, y un peluche de oso, más grande que Julian y yo juntos, el asombro y sus palabras hacen que lleve mis manos hasta mi boca y unas lagrimas se asomen por mis ojos, Julian nota mi estado, y se coloca esta vez frente de mi, sus ojos captan toda mi atención- Sé que al principio fuí un idiota y lo jodi todo, pero cuando volví prometí que eso nunca iba a pasar de nuevo, y aquí estoy Ori, pidiéndote, una vez más que me sigas dando la oportunidad de estar a tu lado, pero esta vez como tu esposo -mis ojos se abren de golpe, y mis manos van a mi pecho ¿Qué?, mi alemán, se arrodilla No me lo puedo creer. - Ori...mi amor, ¿te....te casarias con...conmigo?-no se de donde ha sacado una pequeña caja que lleva dentro un anillo de compromiso, estoy en shock, no me muevo no digo nada, solo siento caer lagrimas en mi rostro y el dolor de mis mejillas porque no he parado de sonreír- Cariño....-creo que he tardado en responder y ahora mi alemán se encuentra nervioso, su cara es de confusión, pobre, finalmente asiento diciendo:
ESTÁS LEYENDO
The German (Adaptada)
RomanceJulian es un exitoso empresario aleman, marcado por su pasado decide viajar a España en busca de un nuevo entorno y nuevos negocios. Lo que no sabe Julian es que conocera a Oriana, una chica vivaz y espontanea. Comenzara a tener sentimientos por O...
