Oriana
La reunión de las 2 se lleva a cabo y yo muero por ver a mi alemán, no me gusta para nada la cara que traía, lo vi marcharse, y al preguntarle que tenía he recibido una cucharada de mi propia medicina, ha decidido no hablar cosas personales aqui, pero no pude evitar preocuparme por su pinta, y más porque tengo el leve presentimiento que su malestar lo he causado yo, mi sorpresa es que Julian nunca llega a la reunión, Mario se encarga completamente de supervisar todo. Al terminar la reunión, me levanto de la silla y cuando voy a irme alguien me llama.
-Señorita Sabatini, por favor quédese un momento más.- es Mario, asiento y vuelvo a sentarme, cuando salen todos, decide hablar.
-Escucha Oriana, sé que no es mi problema, sé que no me debería meter en esto, y jodidamente sé que mi amigo me matará si sabe de esta conversación, pero no importa, correré el riesgo-lo escucho atenta, Mario piensa, luego continua- Julian ha sufrido mucho, y se ha reprimido bastante, reprimió muchas cosas después de Kathrin, supongo que ya sabes eso, en fin, lo que quiero decir es, se ha enamorado de ti, no sé que cosa habéis hecho para liberarle de su nube gris, pero lo importante es que lo conseguiste, y ahora, que él puede ser plenamente feliz, tu le reprimes que lo muestre.-lo corto ahí mismo contestando:
-Yo no le reprimo nada
-Lo haces, lo creas o no, lo haces
-Yo solo le dije que en el trabajo no..que aun..
-Ése es el problema Oriana, el único ambiente que él conoce es el de trabajo, en medio de su depresión algo que lo mantuvo ocupado fué el trabajo, no salia de la oficina, muchas veces no se iba a casa. Le agobiaba saber que ella ya no estaría allí. Mira Oriana, conozco a Julian desde toda mi vida, y sé que te quiere, tenedle paciencia, piensa mucho las cosas, y puede llegar a ser algo gruñón pero es un buen tío.-no sé que decir, Mario tiene razón, si este es su lugar, es lógico que quisiera gritar a los cuatro vientos lo que somos, y yo por mi orgullo tonto no he querido decir nada, aunque tarde o temprano todos se enteraran, qué más da.
-Y yo le quiero...
-Lo sé, se nota a kilómetros, no sé que pretendas hacer al ocultar lo de vosotros, pero ya no le reprimas la felicidad al pobre hombre, que le tienes pensando mil escenarios distintos -rie un poco.
-Mario, Julian no tenía buena cara, tú sabes ¿a dónde fué?
-Esto es Madrid cariño, esa pregunta te la podría hacer yo a ti. No lo presiones, déjale tranquilo, hablen mejor en la noche, cuando la marea se calme más.- asiento, y me doy cuenta que Mario es un buen amigo, aunque a veces parezca un poco tonto.
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Por fin he salido del trabajo, no he parado de revisar el celular, ni un mensajito de mi alemán. Al llegar a casa veo al dueño de mis angustias del día, me quito mis tacones, y me acerco a donde está él, se encuentra acostado en el mueble, pero es tan grande que no cabe, la imagen es graciosa, uno de sus brazos está encima de sus ojos, tapándolo, y el otro está colgando, amenazando con tocar el piso, rio en mis adentros, acabo de sentir un alivio inmediato, he estado sin saber donde ha estado todo el día, y mi mayor miedo era llegar a casa y no encontrarle, porque no sabria que hacer. Aún lleva su traje puesto, que guapo mi alemán, suspiro y acomodo el brazo que parece caersele, para que no le duela, y deposito un beso en su frente, no puedo evitarlo, mi cuerpo demanda su contacto. El suave beso lo ha despertado y poco a poco se incorpora en el mueble, se sienta, apoya sus codos en sus piernas y pone la cara entre sus manos, frotandosela mientras bosteza, su cara me despierta tanta ternura que deseo tomarle entre mis brazos y besarle sin parar, pero no sé de qué humor esté, finalmente Julian habla y me saca de mis dudas.
-¿Cómo te ha ido ?- su tono es amable y en la oficina fue más frio que un glacial.
-Bien...bien..- digo dudosa de que vaya a explotar en cualquier momento. Quita las manos de su cara y levanta el rostro, me mira con esos ojos cafés espectaculares y creo perderme pero él vuelve a ponerme los pies en la tierra cuando dice:
-Tenemos que hablar. -oh oh. ese tono de voz, tan demandante, me pone la piel de gallina.Asiento.
-¿Qué quieres hablar?- me siento a su lado .
- ¿Porqué ocultarlo Ori?- respiro, por lo menos soy Ori, y no Oriana.
- No es ocultarlo cariño, ya te lo he explicado,no queria que pensaran que me he liado contigo por interes.
-¿Pero porque te tiene que importar lo que piensen los demas?¿no te basta con lo que siento yo?-sus ojos son tan expresivos, y su tono de voz ahora es suave, se ve angustiado, siento un impulso gigante de besarlo, y lo hago, lo beso tiernamente, y acaricio su rostro cuando me separo de él, su mirada me refleja confusion, pobre de mi alemán no quiero que se sienta asi, pego mi frente a la de él mientras digo:
-Tu eres en este momento todo para mi, Julian. No quiero que dudes eso, me da miedo que te puedas creer lo que ellos digan.-me desahogo y cierro mis ojos. Ahora son sus manos las que toman mi rostro y me hace mirarlo, acaricia tiernamente con su pulgar la piel de mis mejillas.
- Cariño, todo lo que tengo que creer está en tus ojos cuando me miras, en tu sonrisa cuando me sonries, en tus mejillas cuando se sonrojan, no hay nada más que yo necesite creer.- sus palabras me llegan al alma y me llenan de felicidad, una sonrisa se expande en mi cara seguido por un rubor natural, no puedo evitar que me haga sentir como una tonta a veces.
-¿ De verdad?-me besa.
-De verdad-afirma y vuelve a besarme,-además-beso- eres la mujer del jefe-sonrie y me besa de nuevo- en cuanto me entere que cuchichean algo-beso- se las veran conmigo, Señorita Sabatini -le doy un golpe juguetón en el hombro, ya está más relajado y hace un gesto de dolido.
-Ya no me digas asi, que he odiado tu indiferencia en la oficina.
-Más dolido estaba yo al no saber porque no podia ni llegar con mi mujer.
-Ya..ya...¿Quieres publicarlo en primera página?, hazlo. Me rindo...-me recuesto en el mueble.
-¿De verdad? -rio, ahora él me imita.
-Si, de verdad, y ya deja de copiarme
- Ich liebe dich.- me muero y me derrito y me muero otra vez, qué lindo que és, y cuando habla en alemán me fascina más. Como me quedo atontada repite lo que ha dicho, pero en español, mientras se acerca a mi y acaricia mi nariz con la suya- Te Amo, Ori.- paso mis manos alrededor de su cuello .
-Te Amo, mi alemán- sonrie, y le beso, le beso como llevo deseando hacerlo durante todo el dia, lento disfrutando de su cercania, nos recostamos en el mueble, yo debajo de él y estoy a su merced, parece haberme extrañado tanto como yo a él, pronto nuestra ropa sobra y termina junta tirada en el suelo, sus manos recorren suavemente mi cuerpo, Julian me llena de besos y caricias mientras hacemos el amor .
Estoy agotada, no puedo ni quiero moverme, estoy acostada sobre mi aleman, en el mueble, Julian pasa su mano de arriba a bajo por mi espalda y me acomoda el cabello, quisiera quedarme asi por siempre.
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-Preciosa...vamos a darnos una ducha..- me quejo, pero al final acepto.
Después de la ducha Julian ha hecho una llamada, veinte minutos después llega una pizza, me lanzo por ella, no sabia que estaba tan hambrienta hasta ese momento.
-Vaya, cuando sigas comiendo asi, no me dejarás ningun pedazo de pizza para la próxima- dice Julian, ya está contento porque le he dicho que le diga a quien sea sobre nuestro compromiso, y me encanta verle asi. Pasamos la noche viendo peliculas, hasta quedarnos dormidos, sus brazos alrededor de mi cuerpo, mi cabeza en su pecho,estoy en mi lugar favorito en el mundo.
Maratón 3/3
Chicas perdon por no estar actualizando constantemente, solo que tengo que estudiar demasiado pero le estaré avanzando para poder terminar la novela esta semana así que prepárense .
Y se que muchas le han dicho pero cuidense que esto del Covid-19 no es un juego #quedateentucasa
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The German (Adaptada)
RomanceJulian es un exitoso empresario aleman, marcado por su pasado decide viajar a España en busca de un nuevo entorno y nuevos negocios. Lo que no sabe Julian es que conocera a Oriana, una chica vivaz y espontanea. Comenzara a tener sentimientos por O...
