Capitulo 16

16.3K 837 16
                                        

Oriana

Ocho meses...ocho meses han pasado desde que vi a Julian, al principio no podía evitar sentir decepción. Ya después fuí acostumbrándome a ese sentimiento. No le odio, no me dijo nada que prometiese un futuro. Yo solita cree cuentos en mi mente.

En estos meses mi vida ha cambiado totalmente. Mi sobrina viene en camino, ya la boda está casi lista. Oli quería que se notara su embarazo, y ¡vaya que se le nota! Parece una bolita andante, pero se le ve hermosa. Mi hermano ahora anda nervioso porque no sabe si será un buen papá, y constantemente tengo que ayudarle a dejar los nervios a un lado, como lo he hecho toda la vida.

El señor Sánchez me dejó a cargo de sus acciones en esta empresa, y me dejó parte de su dinero, ya que él era viudo y sólo tenía un hijo, escribió en su testamento que yo era como su hija y confiaba en mi para que saliera adelante y continuara con su trabajo aqui.

Estoy en mi oficina, leyendo unos informes cuando de repente siento como alguien abre la puerta, entra y la tira al cerrarla. Es el hijo del Señor Sánchez. Javier.

-Buenas tardes Oriana. O debería decirte...¿madrastra?- ¿Qué? A este ¿qué le pico?.

-Disculpe Javier no le permito su falta de respeto.- le hablo muy seriamente. Su actitud e insulto me cabrea. ¡Por Dios! Su padre fué precisamente eso oara mi: un padre, un mentor. Se ríe irónicamente.

-Yo no te falte el respeto. Tú misma lo hiciste al meterte con un pobre viejo enfermo. ¿No te daba asco?.

-Basta. Salga de mi oficina por favor. No le permito un insulto más- no discutiré con un ignorante que ni siquiera quería a su padre, voy hasta la puerta y la abro, esperando que salga. El se acerca a mi, más cerca de lo normal. Doy un paso hacia atrás y el se sigue acercando.

-Vamos, ¿porqué no me haces a mi, lo que le hacías a mi padre? vamos zorrita..quiero ver qué tan buena eres como para que te deje unas acciones y dinero para ti solita..- Ahora si me cabreó. Me buscó y me encontró. Le doy una cachetada que casi le volteo la cara , el me agarra fuertemente, la puerta queda entre abierta, pero María no está allí en su escritorio. Me sujeta las manos y yo me muevo tratando de separarme de él pero se me es imposible.-Furiosas, asi me gustan...- trata de besarme y no dejo de mover mi cara a todos lados -

-¡Suéltame! ¡Por favor para! ¡NO ME TOQUES! ¡QUE ME SUELTES!- de la nada aparece Julian y le da un puñetazo que me lo quita de encima, Javier cae al suelo y Julian se acerca a mi.

-¡Suéltame! ¡Por favor para! ¡NO ME TOQUES! ¡QUE ME SUELTES!- de la nada aparece Julian y le da un puñetazo que me lo quita de encima, Javier cae al suelo y Julian se acerca a mi

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

-¿Estás bien?- pone sus manos en mis mejillas mientras me mira fijamente a los ojos, una tranquilidad me invade. Ya sé que estoy segura. Sin poder evitar lágrimas caen por mis mejillas mientras asiento. No puedo creer que este aquí y me salve. Mi salvador. El se voltea cuando Javier de reincorpora y me coloca detrás de él.

-La señorita te dijo que no la tocaras. Hijo de puta- y le vuelve a dar otro golpe, Javier se defiende y tambien le golpea. Julian lo lanza contra el escritorio y le golpea sin pudor. Yo llamo a seguridad e inmediatamente aparecen unos guardias, los separan y finalmente Javier se va junto con los guardias. Julian se queda conmigo en mi oficina que está echa un desastre. Su cara comienza a hincharse en varias partes, y sangre cae por una que otra herida, una en la ceja y otra en el labio. Yo caigo en shock y me quedo parada mirando el piso, pensando en que si no fuese por él, quizá hoy un hombre hubiese abusado de mi. Una calma me invade cuando sus manos vuelven a tomar mi rostro, lo levanta poco a poco. Al alzar la mirada me encuentro esos ojos cafés que me han atormentado todos estos meses, hoy me dan tranquilidad, calma, seguridad.

-Oriana ¿Quieres ir al doctor?- niego con la cabeza.

-No..no logró nada..de no ser por ti yo..-caigo en llanto, todos los nervios, sustos y pavores que recorrieron mi mente cuando ese sucio hombre quería abusar de mi, salen. Lo abrazo, y siento como él me sujeta en la espalda y mueve su palma de arriba a bajo. Ese gesto me sigue tranquilizando, me gusta sentirlo cerca de mi, su olor, cierro mis ojos y solo me concentro en su tacto y su olor, y solo así dejo de llorar.

-¿Quieres que te lleve a tu casa?

-Si, por favor.- él toma mi mano y mueve su pulgar, tratando de seguirme calmando, y funciona. Bajamos el elevador y tomamos un taxi, él se sienta en la parte trasera conmigo, y no me suelta la mano en ningún instante, ni cuando llegamos a mi departamento. Abro la puerta y entramos. Sus heridas se estan hinchando más, lo hago esperar en el mueble mientras busco el botiquin.

Le limpio la sangre y veo que no son heridas de puntos, le busco hielo en una bolsa y se lo pongo en la herida de la ceja que esta tomando un color morado.

-Mira cómo te puso...

-Está bien, no es nada Oriana. Ha valido la pena.- pone su mano sobre la mía, que le sostiene la bolsa con hielo y me regala una sonrisa torcida junto con un gesto de dolor.

-Lo siento..

-No te disculpes, no es tu culpa- ese acento, esa voz. No recordaba lo mucho que me gustaba.- Oriana yo, quiero que sepas que no te busqué porque han pasado cosas en mi vida que no me permitían...estar contigo. Pero ya solucioné eso y quiero que sepas que haré todo lo posible por merecerte. Por ganarte. Sé que no es el momento preciso para hablar de esto, pero necesito decirtelo porque siento como que necesitas saberlo. Y yo quiero que lo sepas. Que desde esa noche nada ha sido igual para mi. No dejo de pensar en ti y en lo grandiosa que eres. Y quiero seguir conociendo cada detalle sobre ti, si me lo permites.- me quedo anonadada. No esperaba ésta declaración, sabía que tenía que aclararme muchas dudas, y lo hizo, y ahora estoy yo aqui, organizando mis emociones, mi corazon está brincando de felicidad porque me ha dicho que quiere algo más conmigo. No sé que decirle, simplemente me concentro en sus heridas y sigo recordando cada palabra que me acaba de haber dicho.

-Oriana dime algo por favor- baja mi mano de su rostro, eso hace que le mire, noto su angustia, suspiro y le digo:

-Está bien..te escucharé, lo que sea que tengas que decirme como por ejemplo ¿porqué te fuiste asi? ¿porqué no volviste?¿porqué no llamaste?- él asiente y da una sonrisa que llega a su mirada.

- Te contaré todo, pero ¿me permites hacer algo que hice antes de irme y desde ese momento he deseado volver a hacerlo?- me sonrojo. Se lo que me está pidiendo. Quiere besarme. Y me pide permiso, yo sin darle más vueltas al asunto, tambien deseo que me bese, y me haga olvidar todo. Le doy una sonrisita y asiento, y él se va acercando a mi poco a poco, no me ha besado y siento que ya me estoy derritiendo.

Sus labios primero se rozan con los mios, y luego siento una presión contra ellos, él toma mi labio inferior y lo succiona suavemente, luego hace lo mismo con el labio superior, yo le correspondo. No pienso en nada más. Su olor inunda mi espacio mientras nos saboreamos los labios. Una felicidad se siente en mi pecho, él es tan delicado y calmado, acaricia mis mejillas y me acerca más a él. Nos olvidamos del mundo en un esperado beso.

Un beso lleno de esperanzas, y que demuestra cuán deseosos estabamos de volver a hacerlo.



Mini maratón 3/3

The German (Adaptada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora