Julian
Su largo cabello castaño cae como una delicada cascada sobre su hombro, mientras ella lee un un libro de romance sentada en la cama , no ha parado de llorar, las hormonas la han vuelto casi loca, pero está hermosa, Oriana ya está casi de nueve meses, llevando consigo nuestros próximos hijos, una niña y un niño, no lo podíamos creer al principio, padres primerizos y a parte de mellizos, pero bueno , a veces la vida tiene cosas preparadas para nosotros y no siempre son cosas que esperamos. Me recuesto a su lado, quitándole él libro y antes de que proteste le enseño un pedazo de pastel de chocolate.
-¡oye! ¿Me quieres hacer engordar más? -dice mientras arranca él pastel de mis manos y comienza a devorarlo poco a poco. Su reacción provoca que me ria, aunque no por mucho tiempo ya que un puño llega a golpear mi hombro sorprendiendome.
-¿Ahora qué hice?-me hago él ofendido- ¿Acaso no puedo complacer los antojos de mi esposa?, ¿incluso cuando lleva a mis hijos en su vientre?-subo una de mis manos para acariciarle la barriga. Ahora la que ríe es ella, y hace que mi corazon comience a latir mas fuerte, no me canso de mirarle.
-Sabes que si, pero si sigo comiendo así, cuando salga del parto estaré como una vaca cariño..-me ofrece un poco de pastel con la cucharilla y como sin dejar de mirarla a los ojos.
-Pues serás la vaca más bonita que habría visto...-otro puñetazo se encontró con mi hombro, seguido por unas risas .
-¡Thomas!-me riñó divertida, tratando de hacerse la enojada pero en realidad no podía ocultar que le divertía, y su gesto sólo hizo que se viera aún mas atractiva de lo que ya para mi era. Como un imán me sentí atraído por ella y me acerque hasta besarla delicadamente, la suavidad de sus labios me atraparon por completo como cada vez que mis labios se juntaban con los suyos, él tiempo se detenía y no habían pensamientos para nada mas que nosotros. Hubiésemos continuado con él beso si no fuese porque un quejido salio de su boca y me separe inmediatamente para constatar que estuviese bien, pero su cara se contrajo un momento.
-Preciosa, ¿estas bien?¿te pasa algo?-dije mientras sentía como el pánico comenzaba a expandirse por cada parte de mi cuerpo.
-Me..duele..un poco - Oriana volvió a contraer él rostro, mientras llevaba las manos a su vientre, por un momento me paralice pensando que todo era mi imaginación, que solo era un mal sueño y que nada de esto estaba pasando, ¿como pudimos pasar de un buen momento a esto?. Otro quejido me trajo a la realidad, y rápidamente la ayude a levantarse . No fue necesario que dijera mas nada, ella y yo nos entendíamos con solo una mirada, y creo que ambos estábamos tan asustados que nos dejamos ahogar en nuestros pensamientos sin querer decir alguna palabra para no entrar en desesperación, sólo había espacio para los respiros que daba Oriana, mientras conducía tome su mano para que no sintiera que estaba sola, y aunque yo no podía sentir su dolor, si sentía él mismo miedo: que le pasara algo a los bebés, y peor aún, a ella.
Al ayudarla a bajar del auto, es que me doy cuenta que ha roto fuente, quizás no me dijo nada para no preocuparme más, pero me pongo peor, rápidamente la atienden, los enfermeros me piden que salga cuando le van a hacer él ecograma.
-¿Pero porqué? ¡Soy su esposo!¡Son mis hijos! Y de aquí no me saca nadie.-digo mientras cojo otra vez su mano y la acaricio.
-Dejenlo...Está bien.. Vamos a ver que ha pasado..-dice el obstetra al llegar, respiro porque puedo estar al tanto de todo, miro a los ojos a Ori, ella me mira también y pego mi frente a la suya.
-Todo va a estar bien cariño, lo prometo - cierro los ojos y trato de convencerme a mi mismo con lo que acabo de decir.
-Oriana, tenemos que practicarte una cesárea de emergencia-mi corazón se detuvo.
ESTÁS LEYENDO
The German (Adaptada)
RomansaJulian es un exitoso empresario aleman, marcado por su pasado decide viajar a España en busca de un nuevo entorno y nuevos negocios. Lo que no sabe Julian es que conocera a Oriana, una chica vivaz y espontanea. Comenzara a tener sentimientos por O...
