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CAPÍTULO 2

𝐶𝐴𝑆𝐴 𝐷𝐸𝐿 𝐴𝐺𝑈𝐴𝐶𝐼𝐿 𝐻𝑂𝑃𝑃𝐸𝑅

≪Y eso es todo esta mañana, gracias por acompañarnos, ahora escuchamos a Liz con las noticias≫ argumento la reportera.

≪Gracias, Donna. En el ámbito de las noticias locales, recibimos informes de sobrevoltajes y apagones en todo el condado. Anoche se vieron afectados cientos de hogares del este de Hawkins y muchos residentes se quedaron a oscuras. Aun se desconoce la causa del apagón. Nos comunicamos con Roane Country Water and Electric, y un vocero afirma que confían poder restablecer el servicio eléctrico a todos los hogares dentro de las próximas horas...≫

Jim Hopper dormía en el sillón de la sala de su casa, había dejado la televisión encendida y se había quedado dormido antes de darse cuenta de apagarla. Su sala estaba hecha un desastre, mejor dicho, toda su casa era un asco, no limpiaba, no guardaba lo que sacaba de los muebles y la ropa, comida y latas de cerveza se hallaba dispersa por todos los rincones. El olor a cigarrillo no solo estaba impregnado en el, sino que en todo el lugar.

El aguacil ya no era el mismo tipo que había empezado su profesión, no después de la trágica muerte de su hija, y por las mismas causas por la que su esposa lo abandono. Jim Hopper no era el mismo después de eso, ahora bebía, fumaba y nada le importaba porque para él todo estaba perdido, no tenia motivo por el cual seguir adelante y comenzó a perder el sentimiento por las cosas, ya no seguía el ritmo de la vida y tampoco le hacia falta seguirlo.

Lo unció que lo despertó aquel día, fueron los ladridos de un perro, porque sino no se habría levantado. No usaba alarmas, llegaba a la hora que quería al trabajo total no habría problema porque el era el jefe de la comisaría de Hawkins. Unos minutos tardes no arruinarían la ciudadania de un aburrido pueblo.

Recupero el aliento despegando la cara de la almohada y se recostó sobre su gran cuerpo para ver la hora en su reloj. Era tarde, como siempre, y todavía tenia sueño. Se quejo con un largo suspiro y no le quedo otra que levantarse porque si no lo hacia ahora, no lo haría nunca.

Jim no estaba vestido, solo tenia unos jeans que ni siquiera estaban abrochados, su cinturón colgaba mitad fuera también sin abrochar y su estado físico era deplorable, el alcohol lo haba dejado así y a él mucho menos le importaba. Su estado de animo ya estaba bastante por debajo del suelo, a millas de distancia así que que la barriga le sobresaliera algunos rollos por encima de su pantalón, no cambiaba mucho su manera de vivir.

Salió al pequeño balcón de la entrada de su casa, tenia una hermosa vista al lago donde el sol hace una hora había comenzado a salir de el fondo del agua. La vegetación rodeaba su casa y a él no le importaba salir y prenderse un cigarrillo contradiciendo a la naturaleza. Y eso hizo, se quedo unos segundos en cuero observando el paisaje mientras se fumaba uno. Hacia frío para estar semi desnudo, pero a Jim no le importo aunque su cuerpo comenzó a temblar.

Volvió dentro para dar una ducha. Hopper era alto, y la ducha le quedaba un poco petisa, por lo que era una complicación para simplemente enjuagarse la cabeza repleta con shampoo. Aun así, lo hacia todos los días, se enjabono el cuerpo, se volvió a enjuagar con el agua que ni siquiera llegaba a estar tan caliente a causa del tiempo fresco.

Una vez que termino su rutina de baño, cerro la llave de mano y el agua se corto. Se seco con una toalla que ni llegaba a cubrir el resto de su torso, luego se seco su cabello parándolo por completo como una estrella de rock. Se quejo del frío nuevamente porque en su casa no había calefacción ni mucho menos un hogar donde prender leña y calentar el poco espacio que su casa tenia.

UN CLICHÉ MÁS ENTRE TÚ Y YO | STEVE HARRINGTON | Stranger Things Donde viven las historias. Descúbrelo ahora