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CAPÍTULO 10

𝐸𝑁 𝐿𝑂𝑆 𝐵𝑂𝑆𝑄𝑈𝐸𝑆 𝐷𝐸 𝐻𝐴𝑊𝐾𝐼𝑁𝑆

Mitad del pueblo se hallaba ahí, buscando a Will Byers entre las hojas, entre loa arboles, entre la oscuridad y cada rincón del bosque. Todos llevaban linternas, todos estaban abrigados por el frío que no les impidió salir a buscar al pobre niño que quizá siguiera con vida.

Jim Hopper caminaba entre los demás, con su linterna alumbrando tanto el suelo como el cielo de los arboles. ≪¡Will!≫, ≪¡Will Byers!≫, ≪¡Will, estamos aquí por ti amigo!≫ Se escuchaba en todo el bosque, resonando entre los flacos arboles del bosque, eran las voces de las personas, de los vecinos y fieles personas que había asistido a ofrecer su ayuda en la búsqueda.

—Es un buen estudiante —Scott Clarke había alcanzado a Jim Hopper.

Jim se dio la vuelta para verlo mientras seguían avanzando entre la red de personas.

—¿Que?

Scott, a pesar de la oscuridad, lo miro con una sonrisa.

—Will, es buen alumno —continuo a su ritmo para seguirle el paso—. Estupendo, a decir verdad. Creo que nos conocemos, Scott Clarke, maestro de la Escuela Hawkins, Biología.

Le estrecho su mano con una amplia sonrisa, Jim por otra parte, tardo en hacerlo, pero se la aceptó, aunque sin dejar de verlo con seriedad.

—Siempre me desagrado la ciencia —se sinceró aunque sin dejar de verse amenazador.

Aunque a eso al profesor Scott no parecía incomodarle. Su alegría nada la embarraba y eso a Hopper no le gustaba, mucha posibilidad para una sola persona, mucha buena fe. No le gustaba que las personas fueran tan perfectas, tan ingenuas a la realidad.

—Quizá tuviste un mal maestro.

—Sí, la señora Ratliff era odiosa.

—¿Ratliff? Ya lo creo —se rió Scott—. Sigue viva, aunque no lo creas.

Hopper si lo creyó hasta lo presentía.

—Claro que lo creo. Según tengo entendido, las momias nunca mueren —suspiro—. Sarah, mi hija... Galaxias, el universo, todo... siempre comprendió todo eso. Yo siempre pensé que había suficiente aquí abajo, nunca necesite mirar hacia otro lado.

—¿En que grado esta tu hija? —le pregunto amablemente Scott aunque no sabia que esa había sido la peor pregunta que le hubiese pedido al aguacil—. Tal vez la tengo en mi clase.

—No, ella... vive con su madre, en la ciudad —volvió a suspirar mientras esquivaba otro árbol con lentitud—. Gracias por venir a ayudar, maestro. Lo valoramos mucho.

Scott Clarke vio como Jim Hopper continuaba avanzando mientras una mujer de mayor edad se acercaba a su lado y lo miraba comprensiva.

—Falleció hace unos años.

—¿Disculpa?

—Su hija.

Scott se sintió muy mal mientras volvía a ver la silueta del aguacil marchándose lejos de él mientras seguía buscando con su linterna.

𝐶𝐴𝑆𝐴 𝑊𝐻𝐸𝐸𝐿𝐸𝑅

Del otro lado de la ciudad, Mike Wheeler había escapado de la cena familiar para bajar directo al sótano donde, sentado en la mesa donde solía jugar con sus amigos, se encontraba con su walkie-talkie intentando contactar a sus amigos, Dustin y Lucas.

UN CLICHÉ MÁS ENTRE TÚ Y YO | STEVE HARRINGTON | Stranger Things Donde viven las historias. Descúbrelo ahora