CAPÍTULO 13𝐶𝐴𝑆𝐴 𝐵𝑌𝐸𝑅𝑆
Jonathan preparaba el desayuno como todos las mañanas de cada día, siempre era lo mismo, la cosa variaba entre huevos y tostadas, o cereales, o simplemente un omelette. Lo único diferente de aquel día era la tristeza que abarcaba aquella casa, era el segundo día desde que Will había desaparecido de la noche a la mañana, y eso se notaba tanto en las cuatro paredes de la pequeña casa que era incluso insoportable, y en quien mas se reflejaba era en Joyce Byers.
Joyce Byers parecía una gelatina humana, no dejaba de temblar, sus ojos estaba rojos, irritados de tanto llorar por la mañana, por la tarde y por la noche, parecía que no le quedarían mas lagrimas, pero eso parecía no acabársele nunca. Fumaba como loca, como si aquello fuese una medicina para el dolor, no un dolor físico, sino un dolor del corazón. Temía la desgracia de no poder volver a ver a su hijo, de no encontrarlo nunca, o peor aún, encontrarlo pero sin vida. Y aquello la aterraba, eso era lo que la hacía temblar. Su mente vagaba por cualquier lado menos el presente, parecía perdida, imperativa en intentar hacer algo a pesar de que la policía le dijera miles de veces que esperara sentada, ella no podía quedarse quieta, si lo hacía sentía que perdía el tiempo, tiempo que podría usar para buscar a Will en vez de esperar a que alguien mas lo haga por ella.
Fuera de la casa, arreglaban los cables del teléfono que por aquel momento no andaba, anoche se había quemado luego de recibir esa llamada, esa llamada que Joyce juraría por Dios que había sido su hijo, la respiración de su hijo, que madre no reconocería incluso la respiración de un hijo. No se la podría llamar madre, o así Joyce lo creía.
—Bien, mamá. Ya esta listo el desayuno —Jonathan llevo los dos platos de huevos revueltos con pan tostado hacia la mesa donde se encontraba el cartel que habían escrito ellos con los datos de Will, con la fotografía de Will quien Jonathan había tomado ese mismo año.
—¿Que? —Joyce, como Jonathan ya se había dado cuenta, estaba perdida en sus pensamientos, como últimamente en esos dos días que habían pasado—. No, cuidado con el cartel.
Aparto a su hijo hacia un lado tratando aquel cartel como si fuese de oro. Y es que para ella realmente lo era, ese cartel la ayudaría a encontrar a su hijo, cueste lo que le cueste y nada en el mundo le iba a impedir intentarlo.
—Si, esta bien —Jonathan se tomo el tiempo de correr las demás cosas con los pocos dedos que le quedaban libres y hacer un lugar para la comida en la mesa.
Parecía una mesa de un niño de cinco año que había esta haciendo manualidades.
—No puedo comer —admitió Joyce sintiendo sus nauseas al ver la comida en aquel plato por no mucha que sea, y es que los nervios la privaban del deseo de un buen desayuno.
—Debes comer, mamá —intento acercarle el plato pero ella lo único que hizo fue verlo a los ojos suplicándole que la escuchara.
—Escucha, la tienda de fotocopias abre en media hora —Joyce se fijo en su reloj de muñeca para verificar lo que estaba diciendo.
—Si —asintió Jonathan al escuchar por tercera vez en la mañana lo que él ya sabia.
—No quiero que vayas solo...
—Ya te lo dije, despreocúpate —continuo Jonathan.
El cigarrillo en la mano de Joyce temblaba y las colillas caían como cenizas volando sobre la mesa y el piso de la cocina.
—Karen te llevará, porque yo debo quedarme aquí...
—Si, ya lo se, esta bien mamá.
—Necesitamos unas doscientas o trescientas copias —miro el cartel con el rostro de su hijo, los ojos volvieron a arderle, iba a llorar de nuevo y no quería eso, miro a Jonathan y se aguanto sus penas, no quería que su hijo la viera tan destrozada como estaba, porque sabía que él también se pondría peor—. ¿Cuánto vale eso?
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UN CLICHÉ MÁS ENTRE TÚ Y YO | STEVE HARRINGTON | Stranger Things
Fanfiction>>>>> △ >>>> △ <<<<< QUEDA PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE MATERIAL POR CUALQUIER MEDIO, SIN EL PREVIO AVISO Y EXPRESO CONSENTIMIENTO POR ESCRITO DEL AUTOR. Todos los derechos reservados © | 13 de Febrero de 2020 |