Capítulo 6

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Entre la batalla, mientras estaba a un lado intentando recomponer sus fuerzas sin caer muerto en el proceso, escucha su nombre siendo gritado casi con desesperación por parte de SeHun, aunque supo que se trataba de él después de algunos minutos buscando al portador de su llamado.

Quien fue su amigo en la escuela lo llamaba con algo de desespero y, a regañadientes, JongIn se puso se puso de pie para poder ir a su encuentro, rogando porque no fuera otro estúpido intento de SeHun por recuperar la amistad que algún día habían tenido y que él mismo había arruinado. No sería la primera vez que lo intentara, el primer acercamiento de ese tipo había sido cuando iban en el camión rumbo a las trincheras, pero JongIn frenó cualquier intento diciéndole que no era el momento, no cuando iban directamente a la guerra.

—¡JongIn!

—¿Qué es lo que pasa, SeHun? Debo volver al frente.

—Es KyungSoo, JongIn. — Al oír su nombre, JongIn supo que nada de lo que pudiese decirle en ese momento SeHun podía ser bueno. Sabía que KyungSoo estaba batallando al sur del país y aunque había intentado por todos los medios sacarse de la cabeza que algo malo podía ocurrirle, en su inconsciente siempre supo que la probabilidad era tan alta como la que tenía él. —Está herido, tuvieron que sacarlo del campo de batalla y devolverlo a casa.

De sobra sabían ambos que, si un soldado era sacado del frente producto de sus heridas, el pronóstico no era bueno. Por lo general, eran los médicos del pelotón quienes atendían sus lesiones, y sólo eran devueltos a casa cuando la situación se salía de sus manos y el soldado necesitaba una atención más especializada, la que no podían recibir en medio de la guerra.

—¿Qué...? No, KyungSoo, no... ¡No, no, no! — Gritó JongIn, llevándose las manos a la cabeza y sintiendo a SeHun tomarlo por los hombros en un vano intento por tranquilizarlo. — ¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Quién te lo ha dicho?! ¡Responde, SeHun!

—¡El general! Han explotado una bomba de cloro y ha salido afectado...

JongIn no esperó escuchar algo más, y corrió en dirección a donde sabía estaba el general del pelotón. Era un hombre que, tanto a SeHun como a él, los conocía desde que eran pequeños debido a sus familias. Por supuesto que también conocía la estrecha amistad que había entre ellos dos con el hijo más joven de los Serban, de ahí a que le haya comunicado la noticia a SeHun, aun cuando aquello rompía todos los protocolos.

—¡General! — JongIn vociferó a medida que avanzaba hacia él. — ¡General!

—Soldado Vasilescu.

—Necesito que me autorice a regresar a casa. — Le dijo con angustia, dándose el atrevimiento de sostenerse de ambos antebrazos de su mayor, con SeHun viendo la escena desde su espalda. — Por favor, se lo ruego... Necesito ir a casa y ver a KyungSoo.

Aquella era precisamente la razón por la que intentaban no dar noticias a los soldados, pues solían descompensarse del mismo modo en que lo estaba JongIn en ese momento, llorando a garganta desgarrada mientras le suplicaba por volver.

—Sabes que no puedo autorizar eso, las bajas han sido demasiadas y no podemos permitirnos el perder más hombres que están en condiciones de continuar con su deber.

—¡No lo entiende! Me prometí que lo vería... Al menos una última vez. Por favor, general, solo necesito un par de días y volveré...

—Vuelve a tu puesto, Vasilescu. Permiso denegado. — Habló fuerte y claro el hombre de mayor de edad, obligando a JongIn a recomponer su postura para poder mirar su rostro lloroso y fruncido por las muecas. — Cabe la posibilidad de que no esté vivo a tu regreso.

Everlasting [KaiSoo]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora