La vida de Merida siempre ha sido normal. Nunca ha experimentado algo extraordinario o fuera de lo común.Sus únicas preocupaciones son terminar la escuela, seguir practicando karate y pasar tiempo con sus amigos pero, todo cambiará cuando una extrañ...
—Bienvenida Gothel—la saluda su jefe con una gran sonrisa en su rostro—. Rápida como siempre
—Hago lo que puedo mi señor, ¿que se le ofrece?—dice mientras toma asiento frente al hombre
—Ya ha pasado un tiempo desde el incidente en la galería, creo que es hora de dar el siguiente paso
Gothel alzo la mirada tratando de contener su emoción para no dejarse llevar, pero al ver esa inmensa sonrisa en el rostro de su señor, supo que ya era el momento.
-Se refiere a-
-Así es. Creo que es hora de que nuestros aliados se enteren de la verdad
A pesar de ser un hombre grande y corpulento, el cual siempre tenia un semblante inexpresivo, en ese momento no pudo evitar sentir cierta alegria y satisfacción al ver como todo estaba saliendo como el esperaba.
-Sabe que para eso deben recordar
-Esa es tu especialidad, ¿no?
Una pequeña sonrisa siniestra se formo en los labios de la mujer que cabello azabache. Ahora ya no tendría que contenerse.
-¿Tiene a alguien en mente para empezar?
-Por supuesto-le ofrece un legajo. Esta lo abre encontrándose con la foto de una chica de cabello platinado y ojos azules-. Ahí esta todo lo que debes de saber
-Elsa Arendelle. Será un placer para mi encargarme de ella personalmente, pero mi señor, no cree que lo mejor seria despertar primero a ya sabe quien-eso último lo dijo un poco dudosa y con el tono de voz mas bajo
-No-dice firme y cortante-. Aun no esta listo y lo que necesito en este momento es inestabilidad y destrucción, eso son dos cosas que Elsa tiene de sobra
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El invierno estaba cerca.
La estación favorita para la mayor de las Arendelle.
Pensaba que era algo rara, ya que desde pequeña adoraba el frio sin entender muy bien el porque. Aunque, también sentía cierta sensación de soledad al ver caer la nieve.
Para Elsa, siempre se debía tener a alguien cerca para ver la primera nevada, el problema es que no sabe con quien.
Dejo de divagar en sus pensamientos, acelerando el paso para llegar a su casa, donde seguramente no se encuentren sus padres por estar tan inmersos en sus trabajos.
Quizás, podría llegar a tomar un baño caliente para luego meterse en su cama o hacer un maraton de peliculas con Anna.
Ya enfrente de la puerta la abrió, dispuesta a preparar los planes para su velada, hasta que escucho una risa muy familiar proveniente de la sala.
Se acerco con cuidado, logrando ver a su madre acompañada de una mujer de cabello negro rizado que le daba la espalda.