VI. MENSAJE

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–Tengo que irme, regreso en un rato –Informó Taehyung a pasos torpes y palabras entrecortadas al tratar de apresurarse a tomar su delgado abrigo del respaldo del sillón, dispuesto a salir.

–No has comido –La voz algo preocupada de Leena, hizo que el pelilargo regresara hacia ella solo para darle un pequeño beso en la sien antes de irse. Jungkook se encontraba espectante, su corazón comenzó a agitarse ligeramente ante la tierna escena frente a sus ojos, ¿Qué se sentirá tener un hermano?

–Comeré algo en el camino, no te preocupes –Intentó calmarla dándole la espalda, regresando hacia la entrada de la casa. –Y tú chico, siéntete como en casa –Finalizó con una sonrisa sin separar sus labios, sus ojos formando apenas unas medias lunas. Cerró la puerta detrás de él, marchándose velozmente.

–¿A dónde va? –Preguntó el azabache segundos después de la partida del mayor.

–No lo sé, pero puedo tener una idea –El tono desinteresado de la pequeña llamó más la atención de Jungkook.

–¿Se va de esa manera seguido?

–Sip, ha de haber llegado una nueva noticia a través de la paloma mensajera, porque cuando pasa, corre hacia su amigo ese para hablar sobre ello –Pausó para poder dar un bocado al pan frente a ella. –Parecen señoras chismosas, no le importa que tenga que caminar 1/4 del día para verle.

El chico soltó una pequeña risa contenida a Leena –Su amigo ha de ser muy importante para él.

–Son almas gemelas –Contestó la niña otorgando la primera cucharada de la caliente sopa hacia su boca.

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El viento le traía una sensación tan agradable. El día no estaba ni frío ni caliente, era perfecto. Taehyung casi se olvidaba del hambre que sentía al haber disfrutado tanto el largo trayecto, porque claro, él no había comprado algo para comer.

Hace apenas unos momentos que había dejado atrás las casas del pueblo y ahora solo un montón de pasto y un precioso cielo azul lo acompañaban en su trayecto. Si la naturaleza justo ahora pudiera alimentarlo con solo verle, estaría sumamente satisfecho.

No tardó mucho para que divisara no tan lejos de él un ruido repetitivo, musical, pero sin ningún ritmo aparente. Claramente se estaba acercando y una sonrisa se fue formando en su rostro conforme daba paso lentos hacia aquella dirección.

Por un momento se le olvidaba la catástrofe por la que llegaba.

Debajo del pacífico y gran árbol que ya conocía, unas pequeñas manos cesaron el ruido en seco al tener la presencia del pelilargo frente a él.

–Taehyung –Una pequeña sonrisa y ojos formando unas completas medias lunas le recibieron.

–Hola, Jimin.

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–Llegó esta mañana –Anunció el ondulado a Jimin, extendiéndole el rollo de papel, el cual aquella Paloma en su ventana le había dejado.

–Por tu cara puedo decir que esta vez no es nada divertido para hablar –Una sonrisa algo forzada se dibujó en su rostro, tratando de calmar la inesperada tensión del momento. El chico de cabello azul se apartó un mechón de su cara, colocó el enorme tambor a su lado para poder prestarle total atención al pedazo blanco de papel frente a él. Lanzó una mirada rápida hacia Taehyung, algo inseguro de lo que estaba escrito dentro, regresó su mirada al mensaje acompañado de un pesado suspiro, abriendo lentamente, listo para ver el contenido. O eso creía.

Sus ojos abiertos como platos, más de lo que alguna vez había abierto ese pequeño par, horror pintado en el lienzo de su cara fue la respuesta ante la pequeña frase escrita, que así como pequeña, era dañina para cualquiera que la leyése.

EL MALDITOHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora