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Volvió a ajustar la chaqueta, en la sala de espera hacía frío y eso junto a los nervios que se apilaban en su pecho la estaban haciendo temblar. Una de las empresas había llamado unos días luego de año nuevo, querían entrevistarla y toda la cosa; era la primera vez que asistía a algo así, cualquier trabajo realizado antes era una reunión sencilla para ver si le daban la oportunidad.
Alicia dejó escapar un suspiro, tenía las manos llenas de sudor frío. La sala de espera era agradable, a pesar del frío, con dos sofás bastante cómodos que se miraban y un par de cuadros de algo considerado moderno. Frente a ella un muchacho tenía el rostro enterrado en un libro, aunque no le pasaba desapercibido el movimiento incesante de su pie.
―Alicia Giraldo ―Anunció la secretaria luego de que saliera otro muchacho de la oficina―. Eres la siguiente.
Las piernas le temblaron al ponerse de pie, pero logró mantener el equilibrio. Al menos había tenido la sensatez de ir cómoda, de haber querido ponerse un par de tacones probablemente llevaría una cuenta bastante alta de caídas.
La oficina era sencilla, un escritorio con una computadora todo-en-uno para la secretaria y otro cerca de la ventana para su entrevistadora. Suspiró, necesitaba mostrarse menos tensa, mucho menos tensa.
―Pasa, siéntate ―dijo señalando la silla negra.
Dejó el bolso colgado. La mujer, Viviana, abrió el documento de su hoja de vida y otro par que parecían ser cuestionarios.
―Normalmente no estamos buscando nuevos programadores o ingenieros ―Empezó, tenía una voz suave―. Pero nuestro contrato con un externo terminó y estamos un tanto desesperados, tu hoja de vida venía con recomendaciones bastante buenas.
Alicia sonrió.
―¿Recomendaciones?
―Sí, antes de acabar el contrato le pedimos al ingeniero revisar las hojas de vida que teníamos en espera y resaltó la tuya.
Alicia apretó con fuerza la mandíbula, ni siquiera era capaz de librarse de Jacobo en una simple entrevista de trabajo.
―Puedo imaginar quien era el ingeniero ―dijo.
―Aun así, tenemos un procedimiento rutinario que seguir y otros candidatos que evaluar.
―Entiendo perfectamente.
―Muy bien, empecemos entonces.
Alicia se quedó mirando fijamente la copa de helado, la adrenalina de la entrevista de trabajo se fue cuando logró salir del edificio. Jugó con la cuchara un rato, repitiendo en su cabeza una y otra todas las preguntas y respuestas; estaba segura de que en algún momento la había cagado, solo necesitaba encontrar en dónde exactamente.
Sacudió la cabeza, ya era suficiente autocrítica. Empezó a comer su helado, tan lento como pudo, no quería tener que continuar con su día tan pronto.