Epílogo

113K 10.6K 5.2K
                                        

Canción: Bloom - The paper kites
***


Recuerdo haber respirado profundo antes de bajarme del auto. Me encontraba demasiado nerviosa. Después de más tres años, iba a visitarlo. Las personas decían que con el tiempo uno aprende a vivir con el dolor, pero yo seguía percibiendo el mismo sentimiento desgarrador en la boca de mi estómago al pensar en él.

Dios, cuánto lo extrañaba.

Lo necesitaba ese día más que nunca y él no estaba ya conmigo.

¿Por qué la vida había sido tan injusta con él? No había vivido lo necesario, lo que merecía. Solo se había ido. Un día estaba... y al siguiente no. Y las personas cercanas a él nos habíamos quedado aquí sufriendo su pérdida. Las personas que lo habíamos amado... tuvimos que intentar superar su partida.

No lo había olvidado y nunca lo iba a hacer. Seguía queriendo traerlo de vuelta para tenerlo a mi lado. Su recuerdo seguía fresco en mi memoria; no lo había superado del todo.

Comencé a caminar sobre la gravilla suelta hasta llegar al cerco que rodeaba el cementerio. Tres años y aún no estaba preparada para dejarlo ir por completo, para despedirme. Pero ya era hora. Era hora de hacerlo, dejarlo ir libre, dejarme ser libre también; seguir con mi vida. Ambos lo merecíamos.

Abrí la pequeña puertecilla y me adentré al lugar que me aterraba enfrentar. Pisé el césped húmedo y seguí caminando entre las lápidas hasta dar con la que buscaba. Hasta encontrarlo a él.

«Dios...»

¿Acaso nunca sería más fácil, menos doloroso? ¿Acaso siempre estaría sintiendo este hueco en mi alma? Quería gritarle a la vida que me lo devolviera, pero no tenía sentido hacerlo. No me escucharía. No me había escuchado cuando lo perdí, menos lo haría ahora.

A pesar de que el clima era fresco y que sabía que mis rodillas se humedecerían, me arrodillé frente a su tumba. Estiré mi mano y con la punta de los dedos, delineé su nombre.

Un nudo se formó en mi garganta y las lágrimas comenzaron a quemar tras mis ojos. El sentimiento que me embargaba era solamente una milésima menos demoledor que el día en que lo perdí.

—Hola —dije con la voz rota. Me sentía un poco tonta, ridícula, porque no sabía si me estaba escuchando. No sabía si él estaba viéndome desde algún lado o si solamente ya no existía, pero de igual manera seguí adelante—. Ha pasado algún tiempo desde la última vez que nos vimos, ¿eh? —Escuché cómo se removían con el viento las hojas de los árboles y guardé silencio un segundo para tomar el valor necesario para continuar hablando. Necesitaba sacarlo todo dentro de mí. El día estaba nublado y sabía que en cualquier momento comenzaría a llover, por lo que debía darme prisa.

»Solo venía a despedirme. Quería... perdonarte, ¿sabes? Y pedir perdón. Me abandonaste cuando más te necesitaba a mi lado y he estado molesta por eso durante mucho tiempo, culpándote a pesar de que no pudiste controlarlo. Estaba molesta y herida contigo por haberme dejado sin pensar en mí, aunque en el fondo sé que no era tu culpa. Siempre sentí que... —Reí sin ganas y sacudí la cabeza—. Eso no importa mucho. —Tomé una gran respiración hasta que sentí que mis pulmones se expandían al máximo depositó de nuevo en mi garganta, volviendo mi voz temblorosa—. Así que... te perdono. Por todo. Espero que tú me perdones donde sea que estés por haberte guardado rencor. Yo... quiero decirte que aún te amo, que nadie nunca ocupara tu lugar en mi corazón. Ni te olvidaré.

»Siempre serás el primer hombre al que amé, quien me enseñó tantas cosas. Que se debe seguir adelante a pesar de que la vida se ponga dura, que debo sonreír ante las circunstancias más feas y que no importa las malas jugadas que me dé la vida, no debo rendirme. Siempre recordaré tu fortaleza y valentía. Tus abrazos, tus palabras de aliento y de cariño. Te amo demasiado y nunca, nunca lo dejaré de hacer.

Vencedor [PQY #2] ✔ versión 2014Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora