24:00
Visualizó el lago y una casa -más bien una mansión-, a su lado. Supo que había llegado. Aquel lugar le producía un poco de miedo pero sabiendo que se encontraría con ella, nada le importó. Inconscientemente una sonrisa apareció en su cara, acompañada de un salvaje recuerdo.
Un extraño ruido inundó toda la atmósfera. Sonaba a algo como un crujir de ramas y extraños siseos. No eran muy usuales aquellos sonidos, de hecho, ella nunca los había presenciado. Decidió ignorarlos e impacientemente llamó a Tania.
–¿Sí?
–Tania, ¿Donde estás? ¿Sales ya?
–Sí, gua...guapo –respondió con cierto miedo y nerviosismo.
–Tania soy una mujer –puso los ojos en blanco–. Me llamo Hanna, ¿Recuerdas? –el tono sarcástico era lo suyo.
–Sí, sí. Perdón pero es que el amigo de mis padres, Harry, estaba en el pasillo y aunque hablaba por teléfono, sabía que podía oírme y no quería tal violación de mi intimidad. No lo conozco mucho pero me parece bastante conservador. No me gustaría que se riese de mí por ser bisexual y mucho menos que se lo dijera a mis padres. Ya veré yo que hacer, no es asunto de nadie más.
–Dios Tania, tengo que decirte tantas...No importa. ¿Vendrás ya?
–Lo siento Hanna, en serio. Ahora mismo salgo. Además, tengo algo romántico preparado que te va a gustar. Es muy cursi, pero bueno, es lo que hay.
–Sigues igual, por lo que veo –rió mientras negaba con la cabeza–. Ven en cuanto puedas.
–Vale, sí. Tengo que colgar, voy a saltar desde la ventana –dijo Tania en modo heroico.
–Te espero, Catwoman -contestó Hanna mientras se carcajeaba con el humor de Tania.
A Hanna no le parecía bien que Tania tuviera tanto miedo de salir del armario. Ella lo hizo y sus padres no hicieron nada que le disgustase. Es más, fueron sus mejores amigos y de hecho, seguían siéndolo. Para ella era increíble la desconfianza que tenía Tania hacia sus padres pero tampoco debía meterse en aquel berenjenal, al fin y al cabo, sólo le traería problemas. Si algo productivo salí de aquella visita, tal vez la convencería para hablar con sus padres.
Un sonido igual que el de antes se propagó, pero esta vez más aterrador -o eso le pareció a Hanna. Esta vez no lo ignoró. Estaba completamente sola y no veía a ningún ser que pudiera hacer aquello. Un miedo irracional inundó su cuerpo de pies a cabeza y decidió hacer uso de su lógica.
Tras debatir con su mente las distintas posibilidades, consiguió aterrorizarse más. Estaba temblando, muerta de miedo. ¿Pero qué le pasaba? Dejó de lado sus preguntas cuando el inusual ruido se escuchó demasiado cerca para su gusto. Un hedor nauseabundo entró por sus fosas nasales, revolviéndole el estómago, incluso produciéndole una sonora arcada.
Quiso huir, correr sin detenerse pero no pudo ser, algo la retenía. No físicamente, pero no conseguía moverse. Qué extraña sensación. Impotencia, rabia, asco.
Soltó un grito ahogado cuando algo rozó su pierna derecha. Aquella cosa dejo en su piel una sustancia viscosa que adivinó como la causa del mal olor. El mejunje estaba siendo absorbido por su propia piel y empezaba a sentirse mal. Un extraño dolor recorrió la espina dorsal de la chica, conforme el ser trepaba por ella.
Pasando por el omóplato izquierdo, se posó delante de Hanna. Sus ojos eran negros, pero bellos. Irradiaban tranquilidad y paz. Hanna se enfrascó en ellas, pero, inesperadamente, cayó estrepitosamente al suelo. Se estremeció, sintió un dolor terrible en todo su cuerpo. Jamás en su vida deseó morir tanto como aquella vez.
No sentía nada, ni dolor, ni frío, ni el barro. Solamente el suave cosquilleo que la alimaña provocaba en su piel. Ansiaba la muerte, la deseaba más que nunca. Lentamente sus ojos se cerraron, al igual que su vida se iba apagando. Lo último que visualizó fue la cabeza del animal, algo verde y algo negro, y sobre todo muy misterioso.
Poco después de que las pulsaciones de Hanna parasen, su cuerpo desapareció. No lo hizo mágicamente, sino con la ayuda de alguien, esta vez un ser humano. Fuere quien fuere, le quitó la piel con ayuda de un extraño utensilio como una navaja en cuanto la mansión no pudo juzgarlos. A continuación, cogió la hermosa piel de la chica y se la llevó a un lugar más allá de lo que cualquier humano pudiese imaginar y le otorgó un nuevo deber, una nueva profesión, una nueva vida.
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¡Hola a todos!
¿Qué os está pareciendo la novela hasta ahora? Como veís, ya han empezado los acontecimientos misteriosos y la primera muerte. De aquí en adelante todo se pone mejor.
Por cierto, la canción que os dejo es una canción preciosa de Metallica. Escuchadla, merece la pena. Según mi maestra de música, mucha gente se casa con ella. En fin, espero que hayáis disfrutado.
¡Besos!
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Efímera mortalidad {Editando}
Mystery / ThrillerTres familias, diferentes pero a la vez parecidas, pasarán unas vacaciones en un lago de Austria. Misteriosos acontecimientos sucederán y eso les hará dudar unos de otros. ¿Debe Tania temer a algo? ¿Tal vez sólo sea su imaginación? ¿En quién debe co...
