Bischofshofen, 20:00.
Megara, Carl y sus hijos fueron los primeros en llegar a la mansión del lago, ya que ellos fueron los líderes de la caravana de coches.
Lo que Megara vio al bajar del coche la asombró. Delante de ella se erigía un edificio terrible. Jamás en su vida había presenciado una casa tan grande y elegante como aquella. Las fachadas eran blancas con varios balcones y ventanales. En el centro bajo de la fachada principal, se encontraba un portón de madera antigua bastante vieja. Se podía apreciar que a pesar de los años estaba bien conservada.
Delante de la puerta había una serie de columnas, que salían de la fachada. Algo parecido a las típicas entradas de los hoteles. Todo ello le daba todavía más aspecto elegante al lugar.
Cuando Megara salió del trance en el que observaba la mansión, pudo ver que Shannon y Clyde ya estaban llegando. Sus rostros no tenían expresión alguna. Al verlos así, siempre sabía que habían discutido. No entendía porque lo hacían, antes se amaban incondicionalmente y siempre los envidió por ello. Hasta que conoció a Carl.
Por su parte, Rosemary y Harry estaban como siempre; muy amables y simpáticos. Eran una pareja peculiar, ya que siempre se les veía contentos y sobre todo, correctos y educados.
Después de saludarse, Megara y Clyde decidieron que prepararían la cena, mientras que los demás se dedicarían a instalarse.
En aquel momento se encontraban en la gran cocina. Los muebles eran de madera y le daban un aspecto rústico y cómodo. Empezaron a cocinar y para ello, se dispusieron a cortar los alimentos. Ella notó que estaba ausente y dijo:
–Clyde, ¿habéis discutido verdad? Te noto disperso...
–No estoy disperso, para nada –dijo muy secamente.
–¡¡Clyde te vas a cortar el dedo!! –estuvo a un centímetro de cortarse el dedo, cuando el grito de Megara lo trajo a la realidad y lanzó el cuchillo al suelo.
–¡¡Demonios!! –exclamó–. Gracias Megara. Tienes razón, estoy ausente. Shannon y yo hemos discutido otra vez y no puedo más -sonó abatido.
–Lo sé. Tú tienes que comprenderla siempre, cosa que no haces nunca. Eso crea que ella no tenga confianza contigo y sin confianza, ¿Qué haréis?
–Nada... –clavó su vista en la nada y continuó–: Lo que pasa es que no me doy cuenta. Pero tranquila, voy a aprovechar todo lo que pueda este viaje. Quieras o no, los niños ocupan mucho tiempo de nuestras agendas.
–¡A mí me lo vas a decir! –exclamó ella– Venga, coge el cuchillo y hagamos una cena fántastica.
Clyde asintió y sonrió, aunque su sonrisa no llegó a sus bonitos ojos marrones. Después, reanudó la tarea que hacía.
20:20
Tania admiraba la inmensidad del lago. Nunca antes había visto un lugar tan bonito. Aquellos momentos le hacían pensar en todo tipo de temas, el que más le preocupaba, sin embargo, lo dejaba para otro lado. Es verdad eso de que dicen que cuando eres adolescente te quieres encontrar a ti misma, pero a ella se le estaba haciendo inmensamente difícil. No sabía qué quería hacer en un futuro. Por no saber no sabía ni su sexualidad. No, al menos, exactamente.
En el fondo sabía qué gustos tenía, pero no se atrevía a admitirlos. La sociedad actual, por mucho que dijera que te aceptaban, en realidad no lo hacían.
Inesperadamente, su móvil empezó a vibrar y dio un salto. Cuando pudo leer en la pantalla el nombre de la persona que la llamaba, una tímida sonrisa se apoderó de ella.
–¿Diga?
–¡Para qué preguntas si sabes quien soy! –contestó entre risas.
–Es verdad –rió falsamente, a pesar de intentar reír con sinceridad.
–¿Qué te pasa, pequeña?
–Tengo dudas sobre lo que haremos esta noche... Es decir, no sé si es buena idea ya que si me encuentran contigo a solas...
–No te preocupes, ¿No se lo has contado a nadie verdad?
–No, no. Ni siquiera a mi hermano. Es muy importante que vengas, debemos hablar seriamente.
–Como te prometí, allí estaré. No te preocupes. Lo siento pero tengo que colgar. Adiós Tania.
–Hasta esta noche.
Colgó y se mordió el labio inferior. Aquellos sentimientos no eran buenos para ella. Ansiaba la llegada de la noche pero a la vez la temía, ¿qué pasaría si supieran lo que iban a hacer? ¿Aceptaría su propuesta?
Olvidando todo aquello que fuera preocupante, se dirigió a la imponente casa del lago.
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Efímera mortalidad {Editando}
Mystery / ThrillerTres familias, diferentes pero a la vez parecidas, pasarán unas vacaciones en un lago de Austria. Misteriosos acontecimientos sucederán y eso les hará dudar unos de otros. ¿Debe Tania temer a algo? ¿Tal vez sólo sea su imaginación? ¿En quién debe co...
